Los mexicanos y sus contrastes

16 enero 2016 | 19:26 hrs |

Por Dra. Zaida Alicia Lladó Castillo

Vaya que somos una raza de contrastes, pero también de discriminaciones hacia los propios connacionales…por eso no avanzamos al ritmo que deseáramos.

Mientras que en México, existen 55.3 millones de pobres, que representa el 46.2% del total nacional, nos limitamos a saber que uno de los hombres más ricos del Planeta es mexicano: Carlos Slim –quien bajó del primero al segundo lugar– en 2015, pero que cuenta aún con un capital de 77,100 millones de dólares según la revista “Forbes”, superado solamente, por quien ocupa el primero, el Magnate Bill Gates que posee 79,200 millones de dólares.

Mientras que en el terreno artístico, en EEUU, le han abierto las puertas y han triunfado mexicanos como: Carlos Santanna, Salma Hayek, Carlos Millán, Demian Bichir, Diego Luna, Diego Boneta, Eiza González, Eugenio Derbez, Guillermo del Toro, Kuno Beker, Thalia, Gael García Bernal, y Alejandro González Iñàrritu, entre otros, en México se desaprovechan connacionales en diferentes contextos artísticos para dar entrada a figuras y modelos de centro, Caribe y Sudamérica, desplazando a cuadros valiosos que operan en el mercado nacional.

Mientras que a fines del siglo XX, sólo dos grandes futbolistas mexicanos iniciaban sus triunfos en Europa, con Hugo Sánchez en 1980 a la edad de 23 años en el Atlético de Madrid –en su momento considerado el mejor futbolista de todos los tiempos en España –y Rafael Márquez en 1999 a la edad de 20, hoy regresando a México, después de una exitosa carrera futbolística en equipos como : Barcelona (España) , Juventus–de Turín–, Florentina y Genova (Italia) entre otros, en comparación a esas décadas hoy son 49, siendo jóvenes cuyas edades promedian los 23 años y están probando suerte en el futbol Europeo, Latinoamericano, en el Caribe, Norteamérica y Asia,  aprovechando las oportunidades para  ganarse un lugar. Entre ellos: Marcos Fabián y Javier “Chicharito” Hernández en Alemania; Carlos Vela, Guillermo Ochoa, Diego Reyes y Jonathan Dos Santos, lo hacen en España; Pedro Arce y Alan Pulido en Grecia, Bryan de la Fuente  en Armenia, Josuelt Hernández , en Lutania; José Manuel Rivera , Finlandia: Raul Gudiño, Miguel Layùn, Héctor herrera, Jesús Corona y Raúl Jiménez, en Portugal; Héctor Moreno, Andrés Guardado, en Holanda; Raúl Martínez, German Rodríguez y Renato Michell González, en Filipinas; Jesee González, Víctor Ulloa, Raúl Mendiola, Gonzalo Pineda, Erick Cubo Torres, Giovani Dos Santos y Miguel González en Estados Unidos; Luis Omar Hernández, en Costa Rica; Ulises Mendivil, Agustín Herrera, Omar Israel Jaime, Alvin Mendoza, Carlos Kamiani, Edoardo Isella, Christian Armas, Ricardo Rocha en Guatemala; Ismael Rodríguez, David López, Rafael Acosta Barrera, El Salvador; Mario García Caboara, Colombia, Lampros Kontogiannis, en Peru y Jose Rochhi, Uruguay. Lo que quiere decir, que México hoy en el terreno futbolístico es bien cotizado en el extranjero, en contraste con otros deportistas que no son bien pagados por las ligas mexicanas.

Mientras que, en el ámbito de la tecnología,  al mexicano Jordi Muñoz lo rechazaron en el Politécnico Nacional en 2007 y por ello emigró, de Tijuana  a Riverside, California y, junto con un emprendedor estadounidense que lo apoyara, llamado Chris Anderson, formaron la marca 3D Robotics constructores de drones, con un éxito admirable ubicándole como un persona triunfadora;  como igualmente le sucedió a Raúl Rojas, nacido en el DF y hoy catedrático de la Universidad de Berlín, Alemania quien pudo desarrollar su potencial académico y de investigación fabricando automóviles que se manejan solos y por ello ha sido reconocida su aportación por la Asociación Alemana de Universidades, en contraste a ello, hoy las principales universidades mexicanas están llenos de extranjeros—que aunque nos merecen respeto sus conocimientos–, también es justo reconocer en las plazas de carrera, en los Honoris Causa y en los premios nacionales de Ciencia y Artes, a mexicanos valiosos que están dando su vida al saber científico y a la cultura.

Mientras que en algunas entidades del país, los mexicanos ciframos el desarrollo industrial, privilegiando a las empresas internacionales –sobreprotegiéndolas arancelariamente–, permitiendo el monopolio de firmas extranjeras en el mercado,  nacional, que importan insumos y mano de obra en lugar de contratar nacionales volviéndose competencia desleal, en otros países a los mexicanos les dan un trato mediocre y obligan a los que quieren invertir en un negocio en el extranjero, a contratar mano de obra de esos países y nunca gozando de privilegios fiscales para poder crecer. Por el contrario, los requisitos que les imponen son muy altos y se encuentran con limitaciones frecuentes, costándoles mucho trabajo el poder salir adelante y forjar un capital en esas tierras para vivir con dignidad.

Es decir, los mexicanos nos reconocemos y nos rechazamos mutuamente en forma permanente, esos son los contrastes, pero también nuestra debilidad. En lugar de abrir el abanico y dar oportunidades a los connacionales dentro del territorio, tal parece que nos esforzamos por impedir que crezcan nuestros ciudadanos creativos y valiosos…por eso se van a otros países a buscar fortuna. Cuantos jóvenes emigran a EEUU, Canadá, Europa,  buscando suerte…¿ y cuántos de ellos triunfan?. Muy pocos. Y quizás, con esa escasa solidaridad a los nuestros, lo que estamos perdiendo son cerebros valiosos y potencialidades que se fugan y que podrían estar siendo aprovechados a favor de buenas causas dentro de nuestra nación.

Por el contrario, en lugar de enaltecer lo bueno o lo positivo, tal parece que hacemos héroes o nos sentimos orgullosos de criminales y narcotraficantes despiadados que han dejado, –ayer y hoy –dolor y muerte en muchas familias mexicanas y en otros países, en los lugares en donde han sentado sus bases. Eso es lo lamentable, porque tal parece que algunos se identifican más con lo aborrecible, que con lo dignificante.

Y es bueno reflexionar en ello, porque si no nos esmeramos por fomentar la cultura del reconocimiento mutuo de valores positivos en nuestro país, –haciéndolo con mexicanos de todas las edades–, difícilmente podremos superar nuestras inseguridades y desconfianzas, que tanta falta nos hace. Necesitamos un país con ciudadanos preparados, optimistas, que tengan seguridad y compromiso para lograr cambios dentro y…no fuera. Pero para ello necesitamos darle a las nuevas generaciones las oportunidades que desean y necesitan en nuestro México, para construir desde aquí, juntos, los cambios de fondo que se necesitan para salir adelante……Gracias y hasta la próxima.