Los medios de comunicación como herramienta de democratización

28 febrero 2019 | 22:27 hrs | Alberto R. Cancino Álvarez | Alberto R. Cancino Álvarez

Norte y Rumbo

Los medios de comunicación juegan un rol importantísimo en nuestra dinámica: influyen en el temperamento social, consolidan marcas, destruyen o restauran reputaciones, incrementan ventas y son capaces de viralizar en segundos los contenidos más simples.
Aún cuando hay medios de comunicación mucho más actuales (como las redes sociales), la prensa es referencia obligada al abordar este tópico y hablar de su origen nos remonta a las actas diurnas del Imperio Romano-año 59 a. de C.-. Eran hojas de noticias cuya publicación semanal informaba sobre los acontecimientos más importantes.
Desde épocas muy tempranas, los medios de comunicación han estado presentes en los momentos más importantes de la historia y muchas veces han participado, más que como testigos o fedatarios, como protagonistas. Un ejemplo claro en tiempos recientes es la Primavera Árabe, que sacó del poder al tirano dictador Muamar “El Gadafi”, quien gobernó Libia por 42 años.
Las redes sociales constituyeron una herramienta de organización civil y hasta para militar. Los libios coparon las redes sociales más importantes a su alcance para proporcionar cobertura de lo que ocurría y esto permitió a una pluralidad de voces con la que no contaban, ya que la prensa y los medios tradicionales se encontraban controlados por el régimen de Muamar.
Aquí podríamos plantearnos: ¿Entonces la prensa y los medios tradicionales no fortalecen democracias ni cimbran dictaduras? Tal vez los locales o los que sirven a gobiernos opresores, como el de Nicolas Maduro, no. Pero la Prensa Internacional, representada en Jorge Ramos (periodista orgullosamente mexicano), demostró en días pasados que es capaz de poner a temblar a un régimen dictatorial como el de Maduro, que ha puesto a prueba al Gobierno del País más poderoso del mundo.
Jorge Ramos consiguió una entrevista con Nicolas Maduro y, durante su estancia previa a ese momento, capturó en video eso que el dictador tanto ha negado, la crisis humanitaria que viven los venezolanos. El periodista protegió la información y un día antes de la entrevista envió el video a Univisión. El video, que no sería tema si Maduro no hubiera censurado ni retenido a los periodistas, le fué mostrado al dictador en plena entrevista y se quebró, no toleró la presión y se paró.
Maduro dice que no es un dictador, pero los medios de comunicación, la comunidad internacional y Guaidó dicen que sí. Maduro dice que no hay crisis humanitaria en Venezuela, pero los medios de comunicación, la comunidad internacional y Guaidó dicen que sí. El video que Ramos enseñó a Maduro era de venezolanos comiendo de un camión de basura en la calle y acreditó la existencia de dos cosas en Venezuela: que sí hay crisis y que sí hay un dictador que censura y reprime.
Debemos entender que esto se da en un momento crucial para Venezuela y los venezolanos, en el que, previo a una posible intervención militar, se libra una batalla mediática en la que las dos fuerzas políticas están en busca del respaldo de la opinión pública.
Esto debe ser considerado por quienes hacen uso de medios de comunicación, como la prensa, y reflexionar que tienen una enorme responsabilidad. La de fortalecer la democracia dotando al ciudadano de una visión real de su entorno que les permita saber dónde está parado para darle la posibilidad de decidir a dónde ir.
Otra forma de hacerlo es cuestionando a aquellos que ejercen el poder y transparentando todo tipo de actos de corrupción. Del mismo modo se deben difundir las acciones de Gobierno que exigen unidad nacional y participación ciudadana.
Esa responsabilidad implica una lucha diaria por ganar y mantener credibilidad y para eso es necesario objetividad, imparcialidad, veracidad y oportunidad. Pero sobre todo respeto y vislumbrar en esta apasionante tarea una línea bien marcada entre libertad de expresión y el derecho a una reputación y honorabilidad.
Sólo así los medios de comunicación podrán estar presentes también en construcción de una mejor democracia, una más completa y efectiva.

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