Los libros de El Naranjo, placer sonoro y deleite visual

¡Sácale el jugo a la lectura! es el lema de Ediciones El Naranjo, una empresa independiente fundada, quien es la primera ocasión que participa en un evento organizado por la Universidad Veracruzana

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23 abril 2017 | 19:38 hrs | Ana Martina Ortiz León

Xalapa, Ver. ¡Sácale el jugo a la lectura! es el lema de Ediciones El Naranjo, una empresa independiente fundada en 1994 por Ana Laura Delgado, quien en la primera ocasión que participa en un evento organizado por la Universidad Veracruzana, la Feria Internacional del Libro Universitario 2017, habló de “Una mirada a la literatura y a la edición desde El Naranjo”.

Los primeros nueve años Ana Laura Delgado estuvo ocupada en la edición de libros de arte y de publicaciones encargadas por la Secretaría de Educación Pública, por lo que fue hasta 2003 que concretó el sueño de editar libros para niños y jóvenes, cuyo catálogo supera más de cien títulos entre cuentos, novelas, poesías y textos informativos.

“En un país donde los niveles de lectura son escasos, ser editor de literatura infantil y juvenil es una hazaña y, para algunos, hasta utópica. Para las empresas independientes como El Naranjo, que tenemos que escalar un espacio entre el reducido público lector, esta tarea se torna aún más difícil, pero siempre con el objetivo de convertirnos en un agente de la cultura”.

Alcanzar esta meta, a través de la publicación de un libro, implica un proceso largo y complejo que va desde la selección de un texto que divulgue o difunda ideas, historias y pensamientos para niños y adolescentes; hasta la elección cuidadosa del ilustrador de cada texto, además de pensar en el diseño, el formato y la tipografía que tendrán.

“Algo que siempre tengo en mente es que nosotros los editores somos el puente entre el autor, el ilustrador y el lector, por lo que para nosotros es fundamental ser sensible a las necesidades del mundo. Para producir nuestros libros es un desafío estar atentos a los mensajes que construimos para seducir y conquistar a los lectores, justamente porque el editor es responsable por lo que se hace y por lo que deja de hacer e incide en una dimensión que no se puede calcular en la vida de cada lector y en la cultura de su tiempo”.

Foto: Noreste
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Al ser la literatura y la producción de libros para niños en ocasiones un campo fértil para la transmisión de prejuicios, discriminación y estereotipos, indicó Ana Laura Delgado, “en Ediciones El Naranjo tratamos de plantear nuevas propuestas y con respeto para los niños, porque reconocemos en los niños y jóvenes entes autónomos, con un universo propio que se está construyendo a partir de los referentes del mundo adulto, por lo tanto es una gran responsabilidad qué visión del mundo les transmitimos a través de la literatura y de nuestros libros”.

Violencia, discriminación en todas sus formas, sexualidad, adopción, discapacidad, migración o muerte, “realidades a las que el niño se enfrenta todo el tiempo” son algunas de las temáticas tabú que abordan los libros de El Naranjo, “con la intención de darle instrumentos para que las comprenda y que lo acompañen en sus diferentes etapas transicionales”, “siempre tratadas de una manera respetuosa y con la mayor profundidad posible de acuerdo con la edad del público al que vaya dirigido”.

“Consideramos también que el vocabulario debe de ser rico y estimulante, no limitado a los términos visuales y conocidos. La claridad y sencillez, que no es sinónimo de pobreza y obviedad, exigen un tratamiento depurado. Es importante tener siempre presente la etapa de maduración de nuestros lectores, ya que si el libro está dirigido a los pequeños el sonido de las palabras es esencial: rimas insistentes, relatos ilógicos, versificaciones absurdas, asonancias divertidas, asociaciones sonoras y agradables y palabras inventadas, recursos que se inscribirán en su memoria y que si a la mejor aún no los entienden en su total significado, posteriormente estamos seguros que esos textos les dirán algo a estos pequeños lectores”.

Si los libros infantiles deben contar buenas historias y tener “un tratamiento acertado que una el interés y el argumento con la belleza de la palabra y la solución implícita y satisfactoria de los problemas que inquietan”, en la literatura juvenil se busca introducir al lector progresivamente en la literatura adulta.

“Nos parece justificada una literatura orientada a las capacidades y a las necesidades psicológicas y hasta estéticas que esta etapa parece imponer con bastante evidencia. Aquí resultaría pertinente pensar en una literatura a partir de los géneros literarios clásicamente juveniles: aventura, fantasía, misterio, terror o ciencia ficción; o de los últimos géneros literarios que muy recientemente proponen para jóvenes: psicoaventura, novela gráfica, realismo idealizado, etcétera”.

Al coincidir con María Baranda, autora a la que Ediciones El Naranjo le ha publicado once libros, de que la poesía es una sola y que no se puede dividir en poesía para niños o poesía para adultos, Ana Laura Delgado señaló que ésta es uno de los géneros que particularmente le interesa a su empresa.

“El niño se enfrenta a la poesía sin las exigencias de la lógica y se acerca con todos los sentidos despiertos y su capacidad de asombro. Más que entender o comprender se trata de que el lector piense o sienta en función del lenguaje: si un niño descubre la poesía desde pequeño siempre tendrá el camino abierto para hacerse un buen lector”.

“Para los jóvenes, la poesía es el género literario ciertamente válido; la expresión de la afectividad de los sentimientos del mundo interior es una necesidad básica de la psicología adolescente en su búsqueda de identidad y así podemos afirmar que la lectura de poesía ofrece grandes posibilidades siempre y cuando la elección de autores y poemas sea la adecuada y quitándole el carácter escolar a la lectura poética”.

Foto: Noreste
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La ilustración es otra parte importante en los libros de El Naranjo, con la cual “buscamos romper el paradigma visual que los medios de comunicación han creado. La literatura infantil ilustrada, además de estimular la fantasía en ciernes y ser un recurso indispensable para el desarrollo del goce estético, es una herramienta eficaz para desarrollar múltiples capacidades en el niño y lo que le permitirá descubrir la relación entre los lenguajes visual y verbal. Los libros a veces son revelaciones, otras son simple placer sonoro, en ocasiones un mero deleite visual, otras más son un mero espejo o la traducción de una sensación, de una intuición, de una ocurrencia y en muchas circunstancias son todo eso y más”.

Por ello y en la parte final de su charla, la directora de El Naranjo mostró la evolución de los bocetos de cuatro libros ilustrados por los artistas veracruzanos Julio Torres, Omar Urbano, Rosana Mesa e Israel Barrón: “Fiestas del agua. Sones y leyendas de Tixtla”, “Dido para Eneas”, “Mi abuelo el luchador” y “Dragones en el cielo”.