Los gritos

15 septiembre 2017 | 9:30 hrs | Gilberto Haaz Diez

Es el día del Locutor, oficio que una vez, quien esto escribe, laboró por años en esas cabinas donde uno se transporta con la mente y el habla a mundos a veces desconocidos. Felicidades a todos los colegas. Camelot.

En la escuela, desde chiquillos nos enseñaron que el Grito nació con el Cura Hidalgo, presente lo tengo yo. A través de los años y de la vida de este México lindo y qué herido, donde no dejan de aparecer cadáveres y ensabanados y ejecutados y secuestrados y feminicidios, y todo aquello que, si los Padres de la Patria revivieran, se morirían de saber y ver cómo tenemos a este país, y quizá algunos dijeran: estábamos mejor cuando estábamos peor, o sea, con los Gachupines, que al menos nos cuidaban. Presidentes van y presidentes vienen y los gritos se celebran en todos lados, desde el encumbrado de Palacio Nacional, hasta los gobernadores en sus estados y los alcaldes pueblerinos, no importa el tamaño de su pueblo, todos llegan a loar a los Héroes de la Patria, como la taquería que anoche mismo en la televisión sacaron un poster panorámico donde vendían tacos como los Niños Héroes, y a sus empleados los pusieron con las gorritas de aquellos jóvenes que se fajaron contra los gringos, en pelea desigual. En el Viaducto mexicano y con el lema ‘Lánzate por unos tacos’, el anuncio creó polémica, pero me imagino que la taquería habrá vendido como nunca, y mi general secretario no habrá hecho feo.

Una sola vez rompí una promesa que me hice, de no ir a ningún grito de los picudos. Se me hacían muy aburridos, al menos estar allí frente a frente al Preciso que los soltaba con su ronco pecho. Por años hice a un lado las invitaciones y me dio por ver los Gritos desde la butaca de mi casa, que es particular y tiembla y se moja como las demás, en mi pantalla televisiva. Allí zapeaba el del presidente y luego el de algunos gobernadores y en los pueblos. Ir a los gritos deben ir los que chambeen con los gobernadores, sus empleados, sus alabarderos. Para que cuando el jefe diga Vivan los Héroes, que nos dieron patria y libertad, desgarren su garganta al unísono del jefe que les paga.  Y aplaudan y le digan tú eres como aquellos héroes, mi jefe. Y abajo, el pueblo, al que le gusta ir a estos actos cívicos que no deben morir, y que por lo regular llueve, al menos en Orizaba, Patria querida. Asistan a todos los gritos, no tengamos miedo y gritemos ese Viva a México. Vale.

 LA NATURALEZA Y LA RAZON DEL PRESIDENTE PEÑA

 ¿Qué tanto le habremos hecho a la Naturaleza, que llega un huracán y un temblor y apenas se han ido y no terminamos de recoger los ladrillos de la muerte, cuando ya se anuncia que ahí viene el otro, por Guerrero, y uno más que seguro nos vuelve a pegar en Veracruz?

¡Oh Patria mía, tan bella y tan perdida!. Ayer mismo, el presidente Peña Nieto hizo un llamado en la misma Zona Cero, la Zona del desastre, a los empresarios que han minimizado ese terrible daño a las viviendas y a los casi 100 muertos. Tiene razón el presidente. Quitando a Emilio Azcárraga, que ha puesto al América y la taquilla a favor de ellos y a su poderosa Televisa, los demás empresarios billetudos, ni sus luces. Debíamos verlos llegar en sus Lear Jets o Falcon privados a ese pobre aeropuerto de Oaxaca o Chiapas, llenos de ayuda a los hermanos pobres, pobres de los pobres. Bien, presidente.

 EL DEL SOCAVÓN

 La Auditoria Superior de la Federación (ASF), después de investigar el terrible desenlace del socavón del inútil Ruiz Esparza, dio todos los datos de las fallas, hubo muchísimas, fallas de todos, desde la SCT del secretario consentido del presidente, hasta el gobernador y los delegados de la SCT y las compañías constructoras, y los cochupos. Fue la SCT la que decidió no cambiar el drenaje del socavón. Pero no pasará nada, ayer que Carlos Puig en su noticiero nocturno en Milenio TV, dio a conocer el asunto feo, que huele a podrido, y lo documentó detalle por detalle  el día de hoy en su muy leída columna, asegura que nada pasará. El perdón del presidente a su secretario consentido, tiene al mismo cínico secretario, Gerardo Ruiz Esparza, tan quitado de la pena, aunque PAN y PRD hayan pedido anoche mismo su renuncia, que es lo menos que esperarían todos. Ni hablar, Ces`t la vie, diría un francés.

 OSCAR ZANATTA VIDAURRY

 Murió hace once años, y hoy sus amigos le recordamos, era joven cuando un cáncer se lo llevó. Buen funcionario público y amigo de mi hijo, Juan Carlos, laboró en áreas de gobierno y siempre cumplió con su trabajo, honestidad y eficiencia. Delegado de tránsito en Orizaba. Quise recordarlo, en este Obituario a once años de su partida, donde seguro sigue descansando en paz.

Visítenos: www.gilbertohaazdiez.com

*Esta es opinión personal del columnista