Los gobernantes que no aceptan la derrota

7 agosto 2018 | 21:42 hrs | El Negro Cruz

Diálogos con ‘El Negro Cruz’

Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. Romanos 13:1

Aunque a últimos tiempos hemos mejorado en cuanto a nuestras prácticas democráticas, aun encontramos resabios de aquellos que no aceptan que su proyecto fue derrotado y que, por lo tanto, obstaculizan al máximo a las futuras autoridades.

Atrás parecen haber quedado las formas arcaicas de la ‘mapachería’, que consistían en robarse urnas, modificar actas y un sinfín más de trapacerías que han quedado en el olvido, gracias a la profesionalización y ciudadanización de las autoridades electorales.

Sin embargo, hoy nos enfrentamos a maneras más ‘sofisticadas’ (por llamarlas de alguna forma) y consisten en utilizar argumentos legaloides para tratar de ‘blindar’ a los que dejarán de ser gobierno, ante la posibilidad de que se les descubran acciones fuera de la ley.

Ante tal situación, me permito recurrir a las Sagradas Escrituras, como es sensata costumbre, para demostrar el error en el que incurren todos aquellos que pretenden burlar los designios divinos, todas sus acciones son vanas, porque por encima de cualquier consideración, está la voluntad del Señor, contra eso nada se puede.

Así pues, comenzaremos por afirmar una cuestión: todo aquel que al terminar una gestión político-administrativa desee vivir en tranquilidad, debe de partir de un principió inamovible: respetar los estamentos establecidos para el ejercicio del poder, es la mejor forma de conservar el honor.

En este sentido, no debemos olvidar lo que nos dice el rey Salomón en Proverbios 22:1: “Más vale el buen nombre que las muchas riquezas, y el favor que la plata y el oro”

Porque de una cosa estamos ciertos, en la gran mayoría de los casos que un servidor público viola la ley, es por la ambición desmedida de poseer riqueza, el dinero es la perdición del hombre, lo que lo lleva a envilecerse.

Jesús de Nazaret, nos lo dijo con Sabiduría Celestial en el Sermón del Monte, que de acuerdo a Mateo 6:24, lo significó de la siguiente forma: “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”.

Parece una tarea titánica, pero es sencilla: si los mandamases tuvieran la prudencia de estudiar La Biblia y sujetarse a los preceptos del Todopoderoso, estoy seguro que se evitarían muchos problemas y la principal y única misión en su gestión consistiría en servir al prójimo. Por desgracia no ocurre así, se envanecen y pierden las proporciones, se convierten en ídolos con pies de barro.

Para sustentar lo escrito en los párrafos anteriores, además de completar la idea del epígrafe, me permito recurrir a Romanos 13:2-3: “De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste; y los que resisten, acarrean condenación para sí mismos. Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella”.

¿Se dan cuenta hermanas y hermanos?, la fórmula consiste en apegarse a la palabra de Dios. Señores gobernantes, no pierdan el piso, abran su corazón al entendimiento divino, si lo hacen y guardan Fe en Jehová, les garantizo que no harán falta lo que han dado en llamar fiscales carnales.

Espero que esta modesta reflexión sea de utilidad y sólo quiero concluir deseándole éxito a los que asumirán las riendas del país y en particular del estado de Veracruz a partir del primero de diciembre, también, pongo a su consideración los que nos dice Éxodo 18:21: “Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez”.

Subrayo: “varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia”, nunca olviden que contra Dios nadie prevalece.

Me despido como siempre, sugiriéndoles con respeto, que estudien La Biblia. Gracias.

*Esta es opinión personal del columnista