Los espionajes

12 octubre 2017 | 9:39 hrs | Gilberto Haaz Diez

Es 12 de octubre. Día de la Raza. Por mi Raza hablará el espíritu. Camelot.

Suele la vida, la caprichosa vida, engendrar gente que es lista para el espionaje. La inquietud más grande que se ha dado y el temor a ello, es que alguien te espíe, ya sea en tu teléfono, en tu Facebook o Twiter, debajo de las sábanas o en los dichosos WhatsApp, o dónde se les ocurra. Los políticos más, ellos viven aterrorizados de que un garganta profunda o un espía a la Sherlock Holmes, saque el Ampudia que todos llevamos dentro, y te enganche. Mucha gente opina que las redes sociales han servido para muchas cosas, en estos avances de las tecnologías, pero también han servido para espiarte. Ahora han inventado otro esquema, uno llamado Telegram, dicen que en ese, ni Ampudia en sus buenos tiempos podría entrar. Paréntesis: (¿Qué habrá sido de Enrique Ampudia Mello? Si alguien sabe de él que me pase su teléfono, tiene un buen rato que no sé de dónde ande ni de sus peripecias. Desde que el nuevo gobierno llegó, muchos de esos antiguos aliados desaparecieron del mapa, se esfumaron. Otros eran los tiempos en que Yunes Linares, Ampudia y Juan Herrera Marín, eran la Trinca Infernal del gobierno de Patricio Chirinos, y no había hoja de árbol que se moviera sin que ellos, o la supieran, o la movieran. De Juan mantengo contacto vía el correo electrónico y Face, supe que andaba como Pancho Villa, cuando se retiró de la política, como agricultor por mi tierra, Tierra Blanca, o sembrando caña o sembrando maíz. Otros fueron los tiempos que los tres fueron amigos, como Hugo, Paco y Luis, pero la vida suele ser así, no siempre se llega al puerto donde se desembarca, y con los que uno embarca. Pero andaba en los espionajes. Cierro paréntesis). Ese Telegram va a resultar como el Telegrama de la gran Mona Bell, la vieja canción que solía decir: ya lo sabía, ya lo sabía. O sea, ustedes aguas, los gobiernos tienen las tecnologías israelitas para escucharte hasta debajo de tu cama, o en el patio de tu casa, que es muy particular y se llueve y se moja como los demás. Un tiempo de no hace mucho, acalambraron hasta a prestigiados comunicadores, como Loret de Mola, cuando le mandaron un warning y le querían entrar a su celular. Cuidado, mucho cuidado, diría el gran José, que estás tomando por un rumbo equivocado. Si alguien le habla pidiéndole datos o que apliques tal o cual cosa a tu teléfono, hágales como Puigdemon (Pokemon para los cuates), declare la independencia aunque la deje pendiente, para un minuto, o no menos, para cinco, diría el Preciso. Ayer, cuando escribí de que a Pokemon le habían llamado ocho Premios Nobel y el de la ONU y varios picudos más, se me olvidó poner que también, desde ultratumba, le llamó el Generalísimo Francisco Franco, para aquietarlo y, los dos Papas vivos y el otro, el ya muertito, Juan Pablo Segundo, al que te quiere todo el mundo. Aguas con los espías. Si aparece alguno, respire profundo y cuénteselo a quien más confianza sea, que no sea del gobierno, porque luego son ellos.

 EL OTRO YUNES (HÉCTOR YUNES LANDA)

 Suele uno nombrar el apellido Yunes y, si pataleas el agua, salen muchísimos, brotan por doquier, como los peces en el rio, y el agua se agita y a veces los mares se abren como cuando Moisés abrió el Mar Rojo y le dijo al Patrón: “Ábreme un camino, que tengo que pasar”. Y pasó, según la sentencia bíblica. Tiene el presidente Peña Nieto funcionarios muy malos, y se ha aferrado a ellos, a uno lo sostiene contra viento y marea, Gerardo Ruiz Esparza, inútil secretario del socavón, lo sostiene como el otro inútil, Decio de María, sostiene al maleta entrenador Juan ‘Cambios’ Osorio, que como alinea y hace jugar a la selección mexicana no tienen a que ir a Rusia, aunque si tienen irán solo de paseo a conocer ese país maravilloso. Osorio no sabe a qué juegan y son tan malos que ayer pocos lo vieron, nos fuimos con Messi y su magia, que con sus tres goles hizo cimbrar a la Argentina toda y llevó a sus compañeros al Mundial en Rusia. Messi tiene un gran problema, los argentinos, compañeros suyos, son malísimos, no es lo mismo estar con los de Barcelona que con estos que juegan como equipo de barrio chafa, y Messi se desdobla para llevarlos a calificar. Hay un Dios en el futbol, y ese es él. Pero estaba con los funcionarios de Peña. El presidente tiene a dos extraordinarios, excelentes. Uno es paisano veracruzano, José Antonio González (7 de junio de 1967 (edad 50), Coatzacoalcos),  este peloncito egresado de ingeniería y economía del afamado Instituto Tecnológico de Massachusetts, donde allí solo abrevan y llegan las mentes brillantes, tomó el IMSS cuando hacia agua como el Titánic, estaba a punto de hundirse, lo alineó y le encontró viento y rumbo y le acertó finanzas sanas y, cuando allí navegaba bien, el presidente lo envió de bombero a Pemex, a tapar y enderezar esa nave lozoyista que los de Odebrecht salpicaron de cochupos y corrupción y tantos por ciento. Al irse, llegó el otro chingón, Mikel Arriola (Mikel Andoni Arriola Peñalosa, nació en la Ciudad de México, abogado y politólogo), con cara de profesor Marista, ha resultado también gente buena en el servicio público. Voy con este último, porque el Senador Héctor Yunes Landa, que aspira con su par, Pepe Yunes Zorrilla, a intentar quitar el cetro a los otros Yunes, y es probable que uno de ellos se enfrente al ChikiYunes (Miguel Ángel Yunes Márquez), de la mano de José Antonio Meade (Mid), llegó a las oficinas generales de Mikel y, con un busto atrás del gran Lázaro Cárdenas, hicieron un acuerdo para favorecer a los periodistas veracruzanos, que el gremio mucho les reconocerá, y la CEAPP (Comisión Estatal para la Atención y Protección a los Periodistas), donde ahí milito como en el Barcelona, mucho les reconoce. Héctor Yunes en su quinto informe de legislador, sacó la chequera y donó un automóvil para que se creara un Fideicomiso, que administrarían los periodistas, por allí en esos días brotó el nombre de Pepe Valencia, y llegó a informarle al director del IMSS que estaban listos y que tratarían de ampliar la cobertura  a los periodistas, para que todos tuvieran seguridad social, y sus familias. Bien por eso. En Soledad de Doblado, echaron a tañer las campanas, la otra parte de la familia, porque allí hay dos, la imperial y la legislativa. Y en Perote andan viendo que se hace, para emparejar los cartones. Vayan con Dios, pues. Todos.

Comentarios: haazgilberto@hotmail.com 

*Esta es opinión personal del columnista