Los Consejeros del INE locales y los del OPLE, personajes descalificados

4 diciembre 2017 | 10:26 hrs | Jorge Miguel Ramírez Pérez

Ni a cual irle, los que fungen como autoridades electorales, si no son incondicionales de Deantes, lo son del Morena. Esa es la tragedia de los ciudadanos de Veracruz que se tienen que conformar con la pobreza de perfiles, a lo que hay que sumar ineptitudes morales, porque no hay forma en la que se entienda ni la palabra libertad, ni la de respeto y menos la muy sobada y poco practicada que es la de democracia. Si no hay acuerdos opacos, tranzas por fuera, arreglos con dinero de por medio, no hay nada, todo se vuelve etéreo. Lo que no suena y no se cuenta, no existe.

Así que los resultados electorales van por ese rumbo de ilegítimos, en tanto los que hacen el papel de árbitros, traen cartas marcadas. El origen acusa desaseo que no se ha corregido. En el OPLE los consejeros nacionales personas sin oficio, ni información, nombraron a los que Javier Duarte indicó, por medio de Deantes, solo alcanzaron a negociar metiendo a dos empleados del IFE, uno de ellos ya salió por evidentes irregularidades; pero quedó el cuadro completo nuevamente de sujetos sin credibilidad y ética.

Hoy el consejo local del INE va por el mismo camino, esta vez con el apoyo de la bancada del Morena; transitando por una sinuosa vereda llena de hoyancos y de obstáculos; para que el proceso general, que se pensaba un dechado de simplificación y armonía electoral,  se complique con las exigencias extremas, de la estrategia Morenista que se centra en descalificar todo lo que no es de su ventaja.

Pero lo que se preguntan los ciudadanos respecto a la seriedad de las instituciones electorales, cerca ya de los tiempos de la materia, sigue sin una respuesta satisfactoria. En principio porque lo que antes era relativamente comprensible, de ninguna manera justificable: el manejo unilateral del gobierno en lo electoral, dejó en su lugar como producto un aparato burocrático gigante, muy oneroso y lleno de recovecos, que hacen incomprensible y sobre todo ilógico, el proceso de decidir libremente por quienes han de gobernar.

Lo de antes era sucio, pero como no estaba tan manoseado como está ahora,  se veían meridianamente los hechos que reprobaban los ciudadanos. Hoy no es así. Déjeme darle un ejemplo, mi estimado lector.

Acaba de dar una sentencia el Tribunal Electoral descalificando los factores de anulación de la elección de Coahuila, de la que se argumentaba subrayadamente un gasto excesivo. Pero como son inatacables los señores; ya resolvieron que Riquelme un incondicional de los hermanos Moreira, muy señalados en diversos asuntos malolientes, es el que será el gobernador y aunque hasta los consejeros se han inconformado, el tribunal, alineado a mas no poder con el régimen; se mantuvo en esa postura superando a los consejeros del INE, en su proclividad a quedar bien con el gobierno.

Pero con la resolución legalista, no justa del Tribunal; quedó castrado el proceso que implicaría una lucha política y no me refiero a la cantaleta, de voto, por voto; sino a los mecanismos correctivos del diálogo, la negociación y la arena mediática; que quedan subordinados al nivel de la consigna.

Entró el candidato puerco, sin ensuciarse, algo paradójico, que se da con este tipo de autoridades puestas por los intereses partidistas en las cámaras, que además en los cambios de los actores a quienes se las deben, como tradición sustituta, buscan que les den línea los de la casa presidencial. Lo mismo del pasado pero mucho más caro y complicado.

De este modo todo el aparato, leyes. autoridades, personal, jueces y resoluciones, son un universo exhaustivo en esta época; que muy pocos pueden analizar correctamente porque se desarrolla con tantos candados, condicionantes y maniobras; que se pierde la secuencia, a menos que el interesado de manera diletante, se dedique en cuerpo y alma a seguir puntualmente todo ese mar de reglas y jurisprudencias; así como el argot o caló electoral, para atinar el interés de los compromisos ocultos.

Ya para entonces el pueblo, el único legítimamente interesado ya no lo está, porque ya lo mediatizaron, le quitaron fuerza, lo descalificaron mediante el argumento defraudatorio técnico, quitándole hasta a las resoluciones su impacto natural, para ser grisáceas notas ininteligibles, que lo mismo dicen que si no lo dijeran.

Es inadmisible. Los que cobran por lo electoral, dizque defendiendo los intereses del pueblo votante, al que ya lo sacaron, de ese legítimo interés que ahora monopolizan, destruyendo, lo que pudiera quedar de la ahora sí, inalcanzable justicia electoral.

Así que después de que se suponía que el dedazo y el tapadismo habían desaparecido, como formas insultantes de nombrar a los que nos quieren mandar,; lo vuelven a revivir sin recato, es más como un obra de astucia, que sobrevivió todo el aparato de inutilidades electorales. Solo que ahora ya nadie se avergüenza.

Así que de los que hacen la pantomima en los consejos, nada bueno se puede esperar.

*Esta es opinión personal del columnista