Los Cambios en el Área de Finanzas y Control

17 julio 2017 | 8:42 hrs | Jorge Miguel Ramírez Pérez

Siempre en los temas de dinero la tendencia es hacia las inexactitudes. Desde el año pasado he mencionado que el cráter veracruzano es insoluble por el tamaño del daño; y tal vez muchos pensaron que exageraba, de hecho lo mencioné directamente, a un personaje influyente, pero como se estila, ha de haber pensado que quería asustar con el petate del muerto, como se dice.

Técnicamente hay quienes, desde hace tiempo vienen señalando detalles del problema financiero, uno de ellos es Aguilar de la Llave, que estuvo en finanzas con Alemán. Lo leen muchos cuadros medios, pero dudo que los que toman decisiones en el área, lo hagan o lo minimizan. Siempre se nublan las alturas.

Por eso en los meses pasados insistí en la necesidad de una reforma administrativa fast track, porque si se utilizaba la misma estructura administrativa del pasado, el problema no solo persistiría, sino se reproduciría, agravando lo poco que se tiene.

Llega a Finanzas una persona que era contralor, poco se conoce de sus relaciones en Hacienda, las debe tener, pero parecen no ser muy evidentes; la señora que le antecedió, obviamente no tenía ni idea de la complejidad externa en la que se encuentran las entidades en el espectro hacendario; entre ellas lamentablemente peor que todas, Veracruz. Tampoco tenía la contadora de tipo burocrático escalafonario, la visión, la estrategia y los resortes para emprender una reestructuración interna.

Los perfiles de los secretarios de finanzas en los estados, por tradición son de tipo conservador, porque hacen generalmente acciones repetitivas basándose en el modelo de presupuesto de tipo estructural, al que si acaso hacen unos ajustes menores. Por eso las crisis se los comen, porque no se imaginan, hasta donde el daño se vuelve exponencial.

Porque un vacío estratégico en las finanzas, le pega a la inversión siempre excesivamente cautelosa, máxime que Veracruz no tiene una clase empresarial de buen nivel, que sea interlocutora permanente; sin esos liderazgos lo que se afecta en primer lugar es el empleo y la desconfianza se auto valida sola.

Y me parece que lo que no se menciona para cualquier estrategia, incluso más allá de las finanzas públicas, porque la burocracia no es Veracruz. Es en todo caso el punto de partida de una economía en franca caída desde Duarte, que se mantiene en menos cuatro por ciento, algo indudablemente muy serio.

Por eso los cambios se supone deben contribuir a detener esa descompensación mayor; si no es así, se están reemplazando personas que con buenas intenciones poco podrán hacer para que la debacle del gobierno no le siga golpeando a la economía estatal.

Porque los que estuvieron en esos cargos y sus segundos, durante los doce años trágicos, fueron la excepción de la cautela y la imagen de la honestidad. Por el contario fueron osados para cometer abusos; algunos en conocimiento pleno de estar atracando a la entidad y otros con el interés de embolsarse lo que se pudiera, nada más, sin preguntarse que si lo que hacían o les pedían que hicieran, era legal o no.

Pero ya es a toro pasado y lo he señalado: Hacienda nunca hizo absolutamente nada por detener la masacre y hasta la fecha, tampoco lo hace y me atrevo a decir, que no moverá un solo dedo a tal efecto.

El Contralor que ahora es habilitado como jefe del dinero, tuvo siete meses en el gabinete y los meses previos del plan de gobierno, para planificar, ordenar y para plantear los ajustes en la estructura; y con tantos errores del pasado tan a la vista, no se necesitaba tanto tiempo para investigar lo obvio. Por alguna razón no los hizo y se desconoce un trabajo transparente en eses sentido; porque a final de cuentas el desarrollo administrativo, en la lucha de los burócratas centrales por ocupar espacios, mas no en gestionarlos con eficiencia; lo han hecho depender de los órganos de control, y allí según esto se debería proponer con todo el protocolo que se exige de un gobierno que quiere rendir cuentas de su decir y hacer.

Porque ahora no se vale que salgan con las simplezas de las medidas draconianas: recortar parejo, quitar cargos parejo, porque eso refleja una ignorancia pareja del diseño institucional y falta de criterio hasta para la valoración de los sustantivo y adjetivo de la administración pública.

El tema no es menor pero lo que falta además de dinero es tiempo y experiencia en muchos funcionarios que les quedó el cargo enorme. Hay mucha deuda no cubierta porque los desconocen: con Dwight Waldo, con Joseph Lapalombara, con Rigs, con Deutsh, con Omar Guerrero y hasta con el nunca bien ponderado Weber, porque se ve y se siente que pasaron muy lejos de los funcionarios de las finanzas y el control del ayer reciente y de hoy.

Tal vez si el daño no fuera tan grande podrían entrenar los bisoños, y seguir la malísima práctica de los gobiernos mexicanos, el método prehistórico de prueba-error, aprender sobre la marcha, si es que se logra y si no, que los que estaban, hagan el trabajo y los cuates: de jefes.

Lo anterior no sería grave si por lo menos a los que medio le entienden los dejaran operar algo; porque son muchos los comentarios de que las cosas están mal planteadas o planteadas de manera superficial.

Un desquiciado como Duarte manda a sus defensores que divulguen que en su caso los procedimientos están mal hechos y saldrá libre. Los veracruzanos y los ciudadanos del país se preocupan.

*Esta es opinión personal del columnista