Liberan 3.600 informes secretos sobre el asesinato de John F. Kennedy

Los documentos, guardados en los Archivos Nacionales, recogen investigaciones de la CIA y el FBI

23 octubre 2017 | 11:23 hrs | El Pais

Aquellas balas jam√°s dejaron de silbar. Desde que el viernes 22 de noviembre de 1963 el¬†trig√©simo quinto presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy,¬†fuera asesinado en Dallas (Texas), la historia no ha dejado de intentar cerrar uno de los¬†cap√≠tulos m√°s convulsos del siglo XX americano.¬†Un empe√Īo que nunca se ha logrado¬†y que ahora, 54 a√Īos despu√©s, se va a enfrentar a otra prueba de fuego con la decisi√≥n de Donald Trump de hacer p√ļblicos los 3.600 informes que a√ļn permanec√≠an secretos.

La cuenta atr√°s estaba en marcha. La ley de 1992 que manten√≠a ocultos los papeles expiraba el 26 de octubre pr√≥ximo. Hacerlos p√ļblicos o ampliar su confidencialidad depend√≠a directamente del presidente. Aunque se especul√≥ que iba a negarse por la presi√≥n de la CIA, finalmente ha optado por permitir que este material vea la luz.

Guardados en los Archivos Nacionales, los documentos están listos para su salida. Desde hace meses un equipo de expertos con autorización especial ha estado preparándolos. Son millones de páginas, en su mayoría de la CIA y el FBI, que si se permite su difusión completa van a ahondar la reconstrucción del magnicidio que hizo temblar al mundo. Pero que también alimentaran las teorías conspirativas que desde el primer momento han enturbiado este caso.

Entre los papeles que m√°s inter√©s despertar√°n figuran los informes sobre el enigm√°tico viaje del asesino Lee Harvey Oswald a M√©xico antes del magnicidio. En una extra√Īa pirueta, este antiguo y desequilibrado marine cruz√≥ la frontera sur el 26 de septiembre de 1963. Su meta era conseguir un visado con destino final a la Uni√≥n Sovi√©tica. Acudi√≥ para ello a las embajadas cubana y rusa en Ciudad de M√©xico, donde mostr√≥ su afinidad a la causa comunista.¬†La desconfianza que despert√≥ en los funcionarios y su incapacidad para un di√°logo normal, seg√ļn los informes de la √©poca,¬†echaron por tierra sus pretensiones. El 3 de octubre regres√≥ a Estados Unidos. Pero su entrada en las legaciones diplom√°ticas de las potencias enemigas no pas√≥ inadvertida por los servicios de inteligencia americanos. Y supuestamente qued√≥ registrada en informes que ahora ver√°n la luz.

Lee Harwey Oswald.
Lee Harwey Oswald.

Otros documentos dejarán expuestos con nombre y apellidos a fuentes oficiales, políticos e incluso agencias de espionaje extranjeras que en su día prestaron ayuda a cambio de anonimato. Este punto, como ha recordado el especialista Philip Shenon, puede limitar la difusión de algunos informes o reducir su publicación a una forma censurada. El propio Trump en su anuncio por Twitter deja la puerta abierta a ciertas restricciones.

Quienes a lo largo de los a√Īos han manejado los archivos aseguran que no contienen bombas, pero que s√≠ pueden ayudar a completar un cuadro que todav√≠a ofrece muchos claroscuros. La responsable de este archivo, Martha W. Murphy, ha indicado que su principal virtud radica en la visi√≥n que arrojan sobre la Guerra Fr√≠a y los modos de operar de las agencias oficiales de la √©poca.

Sea cual sea la carga que traigan consigo los informes, pocos dudan de que volverán a abrir la discusión sobre el magnicidio y sus zonas oscuras. Una comisión independiente, liderada por el presidente del Tribunal Supremo, Earl Warren, estableció en su día que todo fue obra de Oswald y que no hubo conspiración alguna. Esta conclusión ha sido puesta en duda durante décadas.

Frente a la teoría oficial del asesino solitario, han florecido todo tipo de hipótesis en las que el poder, la mafia y las titánicas fuerzas liberadas por la Guerra Fría se daban la mano. Explicaciones tan fragmentarias como seductoras, de cuya amalgama surgió en 1991 la película JFK, de Oliver Stone, que implicaba al vicepresidente Lyndon B. Johnson y a una cohorte de poderes fácticos.

Fue precisamente al albur de este filme, cuando el Congreso, a trav√©s de un comit√© de revisi√≥n, liber√≥ miles de documentos hasta entonces secretos y dej√≥ otros para el futuro. Son estos los que ahora ser√°n accesibles y alimentar√°n el fuego la pol√©mica.¬†Esa enigm√°tica hoguera que casi 54 a√Īos despu√©s sigue encendida.