Las lecturas

7 junio 2017 | 9:26 hrs | Gilberto Haaz Diez

*De Confucio: Nadie debe comer sin habérselo ganado. Camelot.

Ahora que está muy de moda presumir y comprobar haber leído al menos tres libros en su vida, y acordarse de los autores. También medio entenderles, porque no va a faltar el preguntón jodedor periodista que, cuando le digas nombre de libro y autor, te pregunte de qué trata. Aguas con eso. Leer es una delicia. Ahora hay que leer muy rápido y a salto de mata, como bandolero, porque hay tantos libros que necesitaría uno cuatro vidas para medio leerlos. Cito al escritor y periodista Juan José Millás: “Me piden a veces que hojee libros o revistas y que informe sobre ellos. Cuando digo que para informar necesito leer todo el texto, me miran con piedad, como a un tonto. Nadie lee un libro entero en la actualidad. No hay tiempo, es para ayer, por Dios, ábrelo por tres o cuatro sitios para hacerte una idea. El problema es que los libros siempre se abren por donde no deben, para engañarte”. Hay ocasiones que es mejor releer algunos libros ya leídos, síntoma de la gente de edad. Borges decía que ‘uno no es lo que es por lo que escribe, si no por lo que ha leído’: “Me considero esencialmente un lector. Como ustedes saben, me he atrevido a escribir; pero creo que lo que he leído es mucho más importante que lo que he escrito. Pues uno lee lo que quiere, pero no escribe lo que quisiera, sino lo que puede”.  Y había que creerle por ser lo que fue y sigue siendo, un inmortal de las letras. En el libro de sus conversaciones con Adolfo Bioy Cásares, habló de los libros: “Uno cree que ha de haber muchos libros como ‘Las mil y una noches’, pero no los hay. Los buenos libros han de venir al fin de las literaturas: son la destilación de muchos libros anteriores, de muchas literaturas. Ha de haber habido muchos libros de viajes para llegar a ‘Simbad”.

 EL COCINERO DE DIOS

 Hablo de los libros, porque en mi síndrome de comprar cuanto libro me late, me hice de uno nuevo del hombre que reinventó la cocina, el español Ferrán Adriá, que si hubiera vivido en el tiempo bíblico hubiera sido el Cocinero de Dios. Es el número uno del mundo en la gastronomía, hasta hace unos meses que lo destronó un danés nórdico de Copenhague, que fue su alumno. Ferrán es el Ferrari de la cocina. Hagan ustedes de cuenta Messi en el Barcelona. El más entrevistado, en su restaurante El Bulli hay que hacer reserva por seis meses de adelanto para ir a esas comidas que se llaman de degustaciones, puro bocadillito chico, que de dos mordidas te los zampas. Alguna vez estuve en uno así de París, el ‘Michel Rostang’, son apantalladores, los cocineros con sus manitas elaboran todo. El libro se llama ‘Un viaje incesante por la Gastronomía’, parte de la historia de Ferrán Adriá. El restaurante, ubicado en Cala Montjoi, por allí de Barcelona, al final de una estrecha carretera paralela a la costa cercana a Roses, en la Costa Brava, a unos treinta kilómetros de la frontera francesa, representa la historia de los mejores restaurantes. Ahora El Bulli está cerrado dos años, y se dedica a la Fundación y a crear platillos, abrirá sus puertas por seis meses. Es historia interesantísima este libro de 350 páginas. Es descubridor, como Cristóbal Colón, de platillos y platillos. Se pregunta: ¿Por qué tomamos café y después un huevo para desayunar, y, sin embargo, para comer comemos el huevo y luego tomamos el café? Con él nace la cocina de vanguardia. Hay un antes y un después con Ferrán y El Bulli.

Se da el lujo de abrir por la noche y de vez en cuando por el día. Pero nunca las dos cosas: o comes o cenas. Nunca las dos. En 2002, según el periódico The New York Times, más de trescientos mil clientes intentaron ir, en 2008 fueron dos millones los que pedían cita y mesa. Ferrán ha ocupado portadas de Le Monde, Life y cuanto canijo periódico del mundo le alabe. Allí te sientas y ellos te sirven cómo les pega la gana. Una vez me ocurrió en el Landó de Madrid, aunque no es de degustaciones, el cocinero, al pedir la carta, dijo: “El último que pidió la carta fue un cliente hace dos años. Deja que te sirva”. Y nos sirvió exquisito. Nos llevó de la mano como lleva Cristiano Ronaldo al Real Madrid. Un buen libro de cocina, no solo propio para estudiantes de los culinarios, para todos aquellos que queremos saber algo del mundo y de la cocina de privilegiados. Donde quizá nunca podamos estar, pero a lo lejos, en la imaginación de los libros, transportarnos a esos manteles y a esos bocadillos de degustaciones muy propios de este tipo de restaurantes de vanguardia.

Visítenos: www.gilbertohaazdiez.

*Esta es opinión personal del columnista