Las Huellas de la Duda: El Caso de Santiago Nieto

29 octubre 2017 | 13:53 hrs | Jorge Miguel Ramírez Pérez

Una historia lógica: un magistrado electoral Santiago Nieto de la circunscripción de Toluca, léase bien, una circunscripción  afamada por inclinarse al servicio del grupo de atlacomulcos y toluquitas, es nombrado en la FEPADE, (la Fiscalía Para la Atención de Delitos Electorales): Santiago Nieto.

Y no es un secreto para nadie del medio, que un nombramiento de ese cargo es para una persona, que no solo cumple con los requisitos técnicos, sino también satisface el requisito sine qua non, (sin el cuál) no sería designado: ser de ultra confianza del grupo que manda. Porque un cargo estratégico en lo electoral, no es para ajenos.

Quién manejó la selección para reducir a los aspirantes en aquél momento y que pudiera salir el nombre de Santiago Nieto para llegar a ser cabeza de la FEPADE, fue el senador calderonista Roberto Gil Zuarth; hoy este político, junto con otros senadores del mismo grupo, Cordero y Lozano que los impulsó el PAN, están dispuestos, en abierto, a coincidir con los priístas, parece que ya lo hacían desde antes.

Por su parte, el que dirigió en el 2015 el tinglado para designar a  Santiago Nieto, fue el experimentado Emilio Gamboa, el mismo que sigue siendo el líder en el Senado; el  fue el que sacó la negociación, logrando por unanimidad, algo insólito para un personaje poco conocido fuera del estado de México: 95 votos a favor y ninguno en contra.

¡Échese ese trompo a la uña!

Ahora. Después de la abrupta destitución que le hace al Fiscal Nieto, el encargado interino de la Procuraduría, Alberto Elías, que muchos señalan incumple con los requisitos para el cargo, quedan muchos cabos sueltos, que no encajan en un entramado, que todo indica esconde maniobras ocultas e inconfesables.

Entre ellas la gravedad que reviste, el hecho de que la supuesta indiscreción del Fiscal Nieto, en el proceso que se le sigue a Lozoya, invalide la investigación en curso y le permita una salida al presunto delincuente; porque como se sabe, es el eslabón para que salga involucrado el mismo Enrique Peña en el asunto del dinero para su campaña, de parte de la brasileña Odebrecht. Un error de procedimiento sería algo muy sospechoso e imperdonable. Ya lo han señalado analistas. Lozoya la puede librar penalmente y detener el curso que llega al presidente indefectiblemente.

Porque aunque muchos lo omiten, Santiago Nieto llegó a la FEPADE cuando era procurador Jesús Murillo Karam, un escudero de defensa extrema del presidente. Él fue el que introdujo a Nieto a su oficina y debió estar en los entretelones de su nombramiento. No solo eso, Santiago Nieto también es parte del grupo del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, una plataforma elitista para impulsar abogados en áreas electorales. El mismo Lorenzo Córdova presidente del INE es de ese origen; donde casi todos de los que han surcado esas filas, son de la facultad de Derecho de la UNAM, como: Carpizo, Diego Valadez y Jorge Madrazo, quienes tienen en común haber sido titulares de la PGR. Nieto entró en esa área, a pesar de no tener el perfil  “normal” al ser egresado de la Universidad de Querétaro e impartir clases en la Universidad Panamericana, de donde el propio Peña Nieto es egresado.

Y causa extrañeza que sea sacrificada a estas alturas del proceso, una pieza clave, determinante en lo electoral, bajo el pretexto de señalar una indiscreción, cuando en los procesos a los exgobernadores priístas de Chihuahua y de Veracruz por delitos electorales cometidos, las filtraciones estuvieron a la orden del día; y sea en este preciso tema, del escándalo de Odebrecht, donde se haga todo el teatro, que solo trae como consecuencia que quede insustancial la evidencia de las sinvergüenzadas de la pasada elección presidencial. Porque sencillamente con los datos que se conocen;  en cualquier país moderno, serían pruebas suficientes, no jurídicas porque éstas serían de orden consecuente,  sino políticas y morales, para que renunciara un presidente. Menos aquí, donde están en la olla podrida, todos.

De tal suerte que fácilmente se puede decir que el tal Nieto, el ex de la FEPADE; en el diseño del poder, se volvió de la noche a la mañana en una pieza prescindible, que ya renunció el fin de semana a defenderse, a pesar de haber sido defendido por los opositores. ¡Exacto! Atinó mi estimado lector. Porque el asunto no es como se ha difundido un asunto de legalidad, sino un operativo del poder. Nieto en su simulación,  ya dobló las manos y le pidió al Senado que lo omita.

Porque todo indica, si la lógica existe, que como conocedor del tema Santiago Nieto, nunca de los nuncas se hubiera equivocado, y menos con pifias de primaria. Lo mismo puede decirse de la absurda carta de Lozoya, súper tonta que no tiene otra sustancia, que ser el artefacto para justificar el supuesto error. Un veneno para intoxicar analistas y comentaristas que se desgarran las vestiduras, por un tipo “arreglado” que se ve claramente está haciendo circo con manufactura mexiquense.

Así que no hay errores involuntarios, son sacrificiales para alejar del peligro a la carta mayor. Es todo.

Por eso hay que irse despacio, porque al final, se ve el cuadro de falsedades: Lozoya interpone un recurso contra el procedimiento y sale librado de vincular a Peña. Mientras el Fiscal defenestrado, queda como un “héroe de la legalidad” cometiendo una ilegalidad a propósito, en una maniobra que apesta mas que la Dinamarca de Hamlet.

Todos traen boleto escondido. Comenzando con Morena, que embarcó hasta a los del Frente. Y eso que no les cae el veinte del plan “B” que es el PRIMOR operando.

*Esta es opinión personal del columnista