Las dos planchas de mi mamá

24 noviembre 2015 | 11:57 hrs |

Actualmente existe una gran variedad de planchas para «planchar» la ropa, vestidos, pantalones, camisas, blusas, pañuelos, en fin lo que usted necesite que este con una excelente presentación, tiene con qué graduar la temperatura, unas hasta van esparciendo agua al tiempo del planchado, los precios son hasta de cien pesos, pero, las cosas no siempre fueron así.

Cuando fui niño, veía a mi mamá planchar con una plancha en forma de triángulo, de hierro sólido, con peso de 2 kilos, el mango de donde se tomaba era del mismo material, se agarraba con un trapo, pues previamente se habían colocado en la lumbre hasta que ella consideraba que el aparato estaba listo para dejar la ropa bien planchada, en esos tiempos los pantalones y camisas eran de algodón o de lino, aplicándose almidón para que no quedaran con arrugas y las líneas quedaban bien marcadas; luego me tocó ver que a cosa mejoro mucho, compro una plancha que se llamaba de carbón también en forma triangular, como si fuera un barco, con un deposito donde se colocaba el carbón bien caliente para mantener la base con muy buena temperatura ara planchar, 20 cms. De largo, 25 cms. de altura, con su tapa y bonito “seguro” para que no se abriera, la agarradera era de madera, el deposito tenía dos artísticos orificios por donde entraba el aire que facilitaba la combustión del carbón, el cual tenía una base para que abajo fuera cayendo la ceniza, dentro de la misma plancha, ésta, pesaba 3 kilos.

Anduve buscando estas planchas en donde compran y venden fierro viejo, me encontré una de cada una, 50 pesos cada una, quede muy contento con mis planchas como las que uso mi madre, mi abuela, mi bisabuela, mi tatarabuela y no se en que año las inventaron, pero, todas ellas las emplearon, hoy la inmensa mayoría de las damas ni las conocen. Un día pasando por CEREHOFE en Poza Rica, se me prendió el «coco», me dio la corazonada, entré y vi la plancha de carbón, la compre de inmediato, pregunté por la que es sólida, «no tenemos» me dijo el joven, quiero hablar con la encargada, necesito saber cuándo van a traerle ms, quiero otra, tenemos más, ¿cuantas quiere?, deme otra, ¿tiene de las que son sólidas, que se ponen a calentar en la lumbre?, si tenemos, deme dos, Salí súper contento con mis cuatro planchas; a principio de año en el D.F. en un lugar donde venden cosas usadas, vi una plancha sólida, ¿Cuánto cuesta?, 600 pesos, gracias y seguí mi camino, como a los 3 meses volví y la plancha ya no estaba, algún coleccionista la había comprado.

Mis dos hermanas menores que yo, si se acuerdan de estas planchas, los más chicos no las conocen.

Voy a conservar mis 4 planchas para que mis hijos y mis nietos las conozcan, para que sepan que antes del celular y la computadora, los pañales desechables, las tortillas hechas en máquina, las cosas fueron muy distintas, cuando las señoras hacían sus pañales para cuando naciera el niño, cuando lavaban los pañales con mucho amor, hoy hasta «las tineras» usan pañales desechables y en los ejidos llegan a vender en motocicleta, las tortillas, menos ricas, pero muy «sabrosas» para las huevonas que ya no saben ni hacer tortillas, no conocen el metate, el molino para nixtamal, mucho menos hacer tortillas a pura mano. Como dice un personaje en el cine ¡Ha que tiempos señor don Simón! ¡Qué nostalgia por lo que se fue!