Las calles peatonales

2 junio 2017 | 9:10 hrs |

Por Gilberto Haaz Diez

Lo dijo Arist√≥teles: ‚ÄúLa ciudad (polis) es una de las cosas que existen por naturaleza; y el hombre es, por naturaleza, un animal pol√≠tico‚ÄĚ.
Camelot.

 

Uno de estos d√≠as escrib√≠ en mi Facebook de la peatonal calle Madero de Orizaba. Tuve comentarios de lectores, el texto lo reproduzco m√°s abajito, alguien escribi√≥ que solo faltaba techarla. En mi recorrido por el mundo, he visto muchas calles peatonales. Quiz√° la m√°s larga y transitada sea la calle Florida, en Buenos Aires, que corre de la Avenida Rivadavia y termina en la Plaza General San Mart√≠n, seg√ļn Wikipedia. Es peatonal desde el a√Īo 1971, en definitiva. All√≠ al pie est√°n buenos comercios, librer√≠as, cafeter√≠as, restaurantes y llega uno a la Plaza Mall, llamada Galer√≠as Pacifico, en la avenida C√≥rdova. Uno puede all√≠ deambular, tomar un trago, comerse un pan argentino Alfajor o un Bife o ver bailando tangos a algunos tangueros. Calle excepcional. Entr√© una vez a la librer√≠a El Ateneo, buscaba libros del gran Eduardo Galeano, me asombr√© que apiladas estaban las nuevas ediciones de Hitler, esa que llam√≥ Mi lucha, cuando luch√≥ por acabar con el mundo. No se me antoj√≥, porque creo haberlo le√≠do hace algunos a√Īos, al igual que aquel de Salvador Borrego, Derrota mundial, donde hablaba del holocausto y de muchas cosas que nos pusieron a pensar, siendo j√≥venes. Otra calle que se ha vuelto peatonal, y que hace nada un loco estrell√≥ el auto en contra de paseantes, es la neoyorkina y afamada de Times Square, que a golpe de millones de turistas que a diario all√≠ caminan, la han vuelto peatonal a medias, no s√© qu√© esperan para cerrarla en definitiva. Esa calle y los Campos El√≠seos de Par√≠s, son dos calles ic√≥nicas. Como la otra de Madrid, la de Plaza Sol, la de la madrile√Īa calle del Carmen, que toda esa zona es peatonal, all√≠ cerca est√° la tienda ancla espa√Īola, El Corte Ingl√©s, cerca tambi√©n, frente al caf√© Europa, donde suelo tomar mi caf√© diario ma√Īanero, la tienda del Real Madrid, creo que fue la primera, muy vieja, data desde los tiempos de Di‚Äô Stefano. Alguna vez all√≠ lleg√≥ el gran Hugo S√°nchez M√°rquez a firmar aut√≥grafos, para la perrada mexicana y espa√Īola, que lo admiraban. Est√° techada la calle Carmen con mantas, que cruzan por el cielo, colgadas de mecates o hilos gruesos porque cuando la calor pega, pega duro, dir√≠a Minga, una gente de mi pueblo. Alguna vez en Veracruz alguien pens√≥ en la calle Independencia, nadie se ha atrevido a hacerla peatonal, permitiendo el cruce de los autos por las aleda√Īas. Los panistas perredistas, esperan que lo haga Chikinando (Fernando Yunes M√°rquez), porque cuentan con la victoria. En Ciudad de M√©xico, el Centro Hist√≥rico desde hace tiempo es muy peatonal. C√≥rdoba no tarda y lo logra, en sus Portales y esa zona, es cosa de que el alcalde Tomas R√≠os Bernal le eche ganas y la logre. Los autos estorban, las ciudades son mejores sin tanto auto. Los autos crean caos y contaminaci√≥n, y los peatones disfrutan las caminatas.

S√ĀBADO EN LA MADERO
Amanece un d√≠a com√ļn y corriente. Camino la peatonal calle Madero, cerrada al tr√°fico vehicular. Alguien por all√≠ me dijo que un candidato, solo por molestar, declar√≥ que, de ganar, abrir√≠a esa calle. Solo que enloqueciera, pens√© para mis adentros. Mi oficina est√° a unos pasos de esa calle, la recorro desde 1973, tiempo despu√©s, cuando la volvieron peatonal, algunos estuvieron en contra. El tiempo apacigu√≥ los √°nimos ardientes y las soflamas incendiarias y se acept√≥. Revitaliz√≥ esta parte del comercio. Ahora, a esta hora, 9:00 am, veo a unos j√≥venes que invitan a una obra de teatro, con carteles en la mano; veo a la enfermera que toma la presi√≥n a la calle, donde pone un banquito y sienta a los clientes; veo al m√ļsico urbano que, con su flauta de pan, toca El c√≥ndor pasa, inolvidable pieza. Al vendedor de peri√≥dicos, Daniel, que ya muestra los diarios ma√Īaneros, los de Orizaba: Sol, Mundo y Buen Tono. La estatua del le√≥n, que ah√≠ duerme, como la rola El le√≥n duerme esta noche, este duerme d√≠a y noche. Los empleados de la tienda de telas que acomodan la mercanc√≠a. El banco, que hoy abre a medias. Los vendedores callejeros a la mano, que llevan en cubetas las gelatinas o los pambazos para vender a los empleados de los comercios. Padres con sus hijas o hijos peque√Īos en ese mercadeo que los hace gente de respeto, porque no hay nada como que el padre o la madre puedan llevar a casa el pan, la satisfacci√≥n de comer y no pasar hambre. Esta es la Orizaba pujante, cuya gente no se rinde, la que no le importa Trump ni su Muro, ni las mugres elecciones del Edomex, que son la madre de todas las batallas. En esta peatonal calle donde uno ve a diario como la gente llega y vende y oferta sus cosas, para que no se rindan, para sobrevivir cuando los gobiernos no dan para m√°s, porque lo dijo el Papa Francisco: ‚ÄúNada hay m√°s digno como llevar el alimento a casa, y que se tenga trabajo‚ÄĚ. Aqu√≠ lo tienen. Gracias a Dios.

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