La violencia que no cesa

27 febrero 2017 | 18:07 hrs | Carlos Jesús Rodríguez

SOLO EN el mes de Enero de este año, en el corredor industrial Córdoba-Orizaba ocurrieron 32 ejecuciones que aunque podrían ser producto de enfrentamiento entre grupos antagónicos que se disputan el control de esa plaza, lo cierto es que tanta y semejante violencia está engendrando una sensación de inseguridad, sobre todo porque lo mismo está ocurriendo en muchas regiones de la Entidad con la aparición –a diario- de cadáveres decapitados, desmembrados o simple y llanamente, desaparecidos o secuestrados, muchos de ellos jóvenes que deberían estar en las universidades o ser parte de la fuerza productiva. Pero si el mes pasado ha sido terrorífico en la zona centro, Febrero no ha resultado mejor, ya que en el corredor han sido asesinadas 40 personas, entre estos dos importantes dirigentes cañeros: Norberto Echevarría Ortiz, de la Confederación Nacional de Propietarios Rurales (CNPR) del ingenio Central Motzorongo -el día 9 de este mes-, y el pasado viernes, 15 días después, Fernando Maza Muñoz, líder de los productores que abastecen al ingenio Providencia, en la misma región.

Y LOS crímenes han ocurrido a la vista de todos, sin importar la audiencia del día. A Echevarría Ortiz lo acribillaron en el estacionamiento de Plaza Crystal de Córdoba, alrededor de las 17:40 horas, cuando mucha gente acude a hacer sus compras. Fue un hombre conocido ya que alguna vez se desempeñó como alcalde de Tezonapa en el trienio 2007-2010, y era esposo de la actual presidenta municipal de esa población, Adanery Medina Guerrero. Los sujetos que lo acribillaron llegaron y huyeron tranquilamente en una camioneta gris sin que, curiosamente, hubiese vigilancia en la zona.

MAZA MUÑOZ fue asesinado junto con su chofer Jorge Aquino cuando transitaba sobre el bulevar Tratados de Córdoba, siendo tácitamente “cazado” por sicarios a sueldo, y este último crimen ha sido, quizá, la gota que derramó el vaso, de tal suerte que a partir de mañana martes arribarán a Veracruz elementos de la Gendarmería Nacional, ese cuerpo militarizado que cumple funciones de policía, para hacerse cargo de la seguridad ante la ausencia de una policía capacitada que haga frente a los nuevos retos que enfrenta el estado en materia de inseguridad.

PERO NO es solo Córdoba-Orizaba donde la violencia se ha desatado, y basta ver lo ocurrido el domingo en diversas zonas de la En Entidad: en Huatusco, hombres armados asaltaron a huéspedes de un hotel tras ingresar violentamente, presumiblemente, en busca de personas con las que habrían tenido un altercado verbal horas antes, lo que provocó incertidumbre entre la clientela. El mismo domingo encontraron una fosa clandestina en Minatitlán con al menos dos cuerpos de reciente ejecución, concretamente, en la colonia Diana Laura. En Jaltipan, a un costado del camino de terracería que lleva a la localidad San Lorenzo localizaron el cuerpo de un hombre no identificado. Estaba en el interior del taxi número económico 7 y presentaba varios disparos de arma de fuego. En la comunidad Tamarindo, municipio de Puente Nacional, fue ejecutado un individuo con impacto de bala calibre 45 en la cabeza, el cuerpo estaba dentro de la instalación de un distrito de riego, mientras que en Tihuatlán encontraron el cuerpo de un hombre a orillas de la carretera que conduce a Álamo. También en Tihuatlán se reportó la ejecución de un taxista la noche del domingo a un costado de la carretera que lleva al aeropuerto El Tajín, cerca de las 22:00 horas. El taxi presentaba varios impactos de bala y su conductor fue encontrado junto a la puerta delantera izquierda, semiabierta, ya que al parecer intentó descender al percatarse que le disparaban.

Y AUNQUE EL Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares asegura que la ola de violencia que ahoga a Veracruz desde hace semanas, prácticamente desde el inicio de su mandato, es provocada por bandas delincuenciales combatiendo entre sí por la posesión de “territorios”, esto no debería ocurrir, pues hechos de violencia acaban con industrias como el turismo, y basta señalar que aunque hubo afluencia a las fiestas del Carnaval, lo cierto es que la capacidad hotelera no pasó del 70 por ciento, ya que muchas personas el mismo día que acudieron retornaron a sus lugares de origen.

SIN DUDA, es bueno que venga la Gendarmería a Veracruz, aunque su presencia no dejará de ser un “mejoralito” que calmará brevemente la violencia que padece el Estado, ya que los elementos que integran ese cuerpo de élite no se quedarán eternamente en el Estado por, al menos 2 razones: 1.-No vienen de a gratis; cuestan a los veracruzanos en materia de alimentación, hospedaje, combustible y salarios, lo que equivale a muchos millones de pesos que en estos momentos, al menos por lo que dice el Gobernador, no los hay y, 2.-Su permanencia es limitada, y una vez que las tareas sean cumplidas –o ya no se les pueda pagar- serán reconcentrados en otros sitios, pues sería imposible para el Gobierno saldar dos salarios: el de la policía local y el de los integrantes de la Gendarmería.

POR ELLO, si el Gobierno de Miguel Ángel Yunes no depura los cuerpos policiacos y los capacita, una vez que la Gendarmería se vaya seguirán los mismos vicios. No se trata de imponer inexpertos al frente de las policías, como está ocurriendo, actualmente, porque eso solo está agravando las cosas, sino imponer gente experta en temas de seguridad, usando lo que sirve y desechando todo aquello que no haya demostrado capacidades en el desempeño. Y es que no está usted para creerlo pero en lo que va de la administración de Miguel Ángel Yunes Linares suman más de 200 asesinatos en todo el Estado –la lista la tenemos-, amén del robo de autos que de acuerdo a estadísticas del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), tan solo en Enero ocurrieron 726, 237 con violencia y 489 sin violencia, y el 20 por ciento se concreta en 6 municipios de la región centro. Las cifras indican que en el territorio veracruzano ese delito aumentó 62.41 por ciento durante el pasado mes de Enero con respecto al mismo período del año pasado donde fueron denunciados 446 casos.

POR ELLO, aunque la Gendarmería llegue a Veracruz, el Gobierno del Estado debe aprovechar ese espacio para capacitar a la Policía Estatal y a las municipales, llevando a cabo, de una vez por todas, la restructuración de todos los cuerpos de seguridad, o la ilusión será pasajera y nuevamente la violencia se apoderará de Veracruz cuando se vayan los enviados. Así de simple. OPINA carjesus30@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista