La traición de Yunes al ‘chapito’

12 abril 2019 | 8:31 hrs | Carlos Jesús Rodríguez | Carlos Jesús Rodríguez
  • La ingratitud de Edel a los Yunes
  • Vienen tiempos de “tempestades”

Por Carlos Jesús Rodríguez

SI ALGUIEN se la jugó con Miguel Ángel Yunes Linares desde hace muchos años, este fue, sin duda, Joaquín “el chapito” Guzmán Avilés, a tal grado que cuando el oriundo de Soledad de Doblado consumó, finalmente, el sueño de ser Gobernador del Estado –aunque sea por dos años-, el de Tantoyuca paso a ocupar la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Rural y Pesca, porque el norteño, se quiera o no aceptar logró consolidar un coto de poder durante más de 20 años en el norte del Estado donde su familia -sus hermanos Amado, María del Rosario y Jesús Guzmán Avilés- se han turnado el gobierno municipal de Tantoyuca y las diputaciones locales, además de sindicaturas y nombramientos en la tesorería. Ellos no son de Tantoyuca… Tantoyuca es, tácitamente de ellos, y en ese tenor puso a disposición de Yunes Linares esa parte de la geografía norveracruzana donde el PAN tenía control, casi, absoluto, extendiéndose a Tuxpan y otros municipios de aquella vasta región. Miguel Ángel acudía al rancho de la familia, mantenía una relación cercana, pero algo pasó. De pronto dejó de verle espolones para galló al afamado “chapito”, y cuando este le informó su intensión de contender por la dirección Estatal del PAN el, entonces, Gobernador le dio la espalda y, en cambio, vertió su respaldo en favor de quien ya era dirigente, y a quien había dispensado contratos de obra, publicidad periodística y toda suerte de negocios con empresas que inventó y uso para beneficiarse, pese al conflicto de interés que ello entrañaba, ya que al ser dirigente del CDE del PAN, y el gobierno Estatal emanado de ese partido, ser beneficiario de contratos oficiales se antojaba desleal a todas luces.

EL “CHAPITO”, entonces, renunció a la secretaría que detentaba en el Gobierno de MiYuLi y se lanzó por su cuenta a la aventura de ser electo dirigente Estatal de su partido, pero se enfrentó a las mismas prácticas que él solía usar en su terruño: la compra de votos, entrega de beneficios para inducir el sufragio y todo tipo de marrullerías que, al final del día, le valieron perder la elección del pasado 11 de Noviembre por 430 votos, ya que José de Jesús Mancha Alarcón que intentaba reelegirse en esos comicios obtuvo 9 mil 530 votos y Guzmán Avilés, que desafiaba a su jefe y ex amigo, 9 mil 100 sufragios, por lo que este último decidió impugnar los resultados aun cuando la Comisión Nacional del PAN avalarlos a pesar de que Guzmán Avilés les demostró la existencia de recibos alterados y, por ende falsificados, y ante la cerrazón decidió llevar el caso a la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales (FEPADE) por el uso de documentos falsos y declaración inverosímil ante la autoridad electoral.

HAY QUIENES aseguran que el tema no habría tenido mayor problema, y que Pepe Mancha estaba más que “amarrado” en la Presidencia del CDE del PAN, a no ser por un negrito que se llama Jorge Winckler Ortiz, Fiscal General del Estado, quien ha provocado severos malestares en la cúpula del Gobierno cuitlahuista por su necedad de no renunciar, logrando que el Congreso del Estado se le dividiera al incompetente José Manuel Pozos Castro y al no menos inexperto, Juan Javier Gómez Cazarín, de tal suerte que los dos juicios políticos en su contra fueron desechados cuando varios legisladores afines al poder, incluso, de MoReNa votaron en contra del procedimiento, algo que molestó en las cúpulas, y que motivó la intervención del Presidente Andrés Manuel López Obrador luego de que una legisladora sureña le preguntó al mandatario nacional que ¿Qué pensaba hacer con Winckler? ya que, por lo visto, en Veracruz no había la suficiente experiencia y peso político para quitarlo del cargo, lo que alentaba la impunidad a favor de Yunes Linares puesto que el Fiscal se negaba a investigarlo. AMLO, en aquella ocasión, se mostró molesto con Cuitláhuac García Jiménez y encargo el caso a la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero que, tampoco ha logrado su cometido, aunque se ordenó que la embestida contra yunista se intensificara, y de esa manera comenzaron las denuncias por un presunto fraude en la contratación e instalación de cámaras de videovigilancia y otros temas, todo ello con el apoyo de Lorenzo Antonio Portilla Vásquez, titular del Orfis que antes había servido a Javier Duarte y terminó empinándolo, y luego a Yunes con quien está haciendo lo propio, pero también con el respaldo del Presidente del Tribunal Superior de Justicia, Edel Álvarez Peña, con quien el Gobernador trabó recientemente una alianza para intensificar los embates contra el yunismo a quien el magistrado presidente del Poder Judicial debe muchas cosas, incluso, el nombramiento que detenta ahora, y que desea seguir conservando.

POR ELLO después de aquel encuentro, en el que estuvo presente el Presidente del Congreso, Juan Manuel Pozos Castro era de suponerse que algo ocurriría y, finalmente, ocurrió: por unanimidad, los magistrados del Tribunal Electoral de Veracruz (TEV) determinaron anular el triunfo de José de Jesús Mancha Alarcón como presidente del Comité Directivo Estatal y ordenaron repetir el proceso interno en Veracruz, dando la razón al novel enemigo –otrora aliado del yunismo- Joaquín Rosendo Guzmán Avilés, quien había resultado perdedor en el proceso del pasado 11 de noviembre. En el fallo se concluyó que se violaron los principios de equidad, imparcialidad y legalidad, que la Comisión Estatal Organizadora (CEO) debía observar, y entre otras irregularidades, se dijo, ocurrieron violaciones a la cadena de custodia en el traslado de paquetes electorales de los centros de votación a la Comisión Estatal Organizadora por la intervención de personas no acreditadas como auxiliares. Además, la CEO fue omisa al no adoptar medidas para garantizar que los representantes de los candidatos pudieran ejercer su derecho de acompañaran el traslado de los paquetes electorales desde el centro de votación, hasta su sede en la capital del estado.

PERO LA realidad es que Yunes Linares ha sido traicionado por Edel Álvarez Peña, como el propio oriundo de Soledad de Doblado traicionó al “chapito” Guzmán Avilés, y en esa cadena de ingratitudes los que rodean al Gobernador García Jiménez ven un nicho para, ahora sí, de una vez por todas, debilitar al yunismo de cara a la intermedia, y presionar para que caiga Jorge Winckler y, de paso, si les alcanza, llevar a un proceso penal a Miguel Ángel Yunes Linares, lo que da inició a una guerra como las que ya hemos visto tantas veces en el pasado, y que solo afectan a los gobernados. A ver que pasa…OPINA carjesus30@hotmail.com

 

Esta es opinión personal del columnista