La tentación de los autócratas

13 marzo 2017 | 20:13 hrs | Carlos Jesús Rodríguez

TIENE RAZÓN el Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares cuando en una reunión con socios de la Coparmex –la semana pasada- en el puerto de Veracruz dejó en claro que los medios de comunicación “son empresas privadas y no entidades Públicas”, y que en su gobierno “tendrán que vivir con sus propios recursos” porque, “en el presupuesto (Estatal) no hay un solo centavo para pagarles” o para que “lo alaben”. Lo que no dice el Mandatario es que la sociedad tiene derecho a ser informada de las actividades de sus gobernantes y, por lo tanto, los medios no son, ni tienen por qué serlo, empresas “altruistas” que deban “ayudar a gobernar” a quienes ejercen una función pública, y que a decir verdad, lo están haciendo erráticamente, y acaso el malestar del oriundo de Soledad de Doblado se deba a esa crítica que están ejerciendo ciertos  comunicadores –algunos ejerciendo su derecho a la libertad de expresión aunque, hay que aceptarlo, existen quienes presionan para obtener prebendas, como solían hacerlo con Fidel Herrera y Javier Duarte, a quienes, paralelamente, servían de esquiroles para golpear, incluso, a otros comunicadores non gratos-.

DICE LA Organización de las Naciones Unidas que el acceso a la información se define como el derecho de una persona de buscar y recibir información en poder del gobierno u administraciones públicas, y es fundamental para el desarrollo pleno de una sociedad democrática. “Es la piedra angular de todas las libertades a las que están consagradas las Naciones Unidas y una prerrogativa de toda persona sin importar su edad, sexo, religión, condición social, orientación sexual, nacionalidad, etnia, discapacidad o alguna otra característica física, intelectual, profesional o patrimonial existente para ser informadas de la actuación del Estado. Es también –dice la ONU- un mecanismo que garantiza la rendición de cuentas del Estado.

YUNES LINARES argumenta que en seis años se utilizaron 8 mil 500 millones de pesos para costear a los medios, por lo que, actualmente “en el presupuesto no hay un solo centavo para pagarles”, aunque a decir verdad, nada está haciendo para investigar bajo que conceptos se les entregó ese dinero para, en ese tenor, presentar las denuncias correspondientes si es que hubiera anormalidades, aunque, tal parece que ya negoció con los ex coordinadores de comunicación social, María Gina Domínguez Collío y Alberto Silva Ramos, este último diputado Federal, pues de otra forma no se explica por qué ha girado instrucciones a su enamoradizo jefe de prensa, Elías Assad Danini para que guarde con “carácter confidencial” los contratos que sus antecesores firmaron con la prensa, radio, televisión y algunos sitios de internet.

DICE EL mandatario Estatal: “yo prefiero que el costo para los veracruzanos sea la imagen del Gobernador, y no un costo económico que afecte las finanzas públicas del gobierno. Respeto la libertad de expresión y entiendo perfectamente la labor crítica de los medios, pero de ninguna manera voy, como gobernador del Estado, a pervertir esta relación y a volver al pasado: a pagarle a los medios para que elogien al gobernador. Si el gobernador merece un elogio, si quieren hacerlo que lo hagan y si no, como gusten, pero no va a pagar el gobernador para que lo elogien”.

PERO INSISTIMOS: Los medios no son, ni tienen por qué serlo, empresas “altruistas” que deban ayudar a gobernar a quienes ejercen una función pública. Su tarea es informar y contribuir a la formación de opinión pública, y de ese modo coadyuvar al desarrollo democrático, le guste o no a quienes detentan el poder de manera temporal, y en ese sentido, la relación del gobierno con los medios de comunicación va más allá de un enfoque personalista sobre la imagen de un funcionario, así sea el Gobernador en turno. Se trata de una relación institucional en la que el gobierno debe, por ley, cumplir con su obligación de informar a la sociedad sobre las obras y acciones que realiza, y le guste o no, tiene que hacerlo a través de los medios, que para ello le aprueban un presupuesto anual, salvo que decida desviarlo para otros conceptos distintos, lo que se catalogaría como incumplimiento de un deber.

SEGÚN EL sociólogo español José María Maravall, Ministro de Educación y Ciencia en los gobiernos de Felipe González, las deficiencias en el acceso a la información pueden impactar en la evaluación de la ciudadanía sobre la labor de sus gobernantes. Un Gobierno que no informa está fallando a la sociedad que lo llevó al poder, pero en caso de que deseara hacerlo, deberá contratar los servicios de las empresas informáticas para responder al derecho de los veracruzanos a estar informados.

PARA NADIE es secreto que en los sistemas autócratas el Gobierno o poder terminan en manos de una sola persona, y que cuando esto sucede es común que el Ejecutivo se imponga sobre los restantes: Judicial y Legislativo para así lograr mantenerse de manera indefinida heredando el mando a un familiar y llevando a prisión a todo aquel que se oponga a semejantes pretensiones. Y es que, para que una autocracia pueda desarrollarse no debe existir ningún tipo de oposición o al menos la misma debe ser muy débil, y esa es la razón por la cual todos los gobiernos autocráticos demuestran tolerancia cero y represión hacia aquellos que muestran disentimiento respecto de las políticas y decisiones tomadas, sean periodistas o políticos.

ES PRECISO enfatizar que las autocracias no siempre surgen de un “golpe de Estado”, ya que pueden engendrarse dentro de otros tipos de gobierno, como por ejemplo, podrían germinar de modelos democráticos, y ese es el caso de líderes que emergen y se erigen como parte de una propuesta partidaria elegida a través de comicios libres y democráticos, pero que una vez llegados al poder se convierten en centralistas y autoritarios, algo que nadie desea en un Veracruz que ha sido cuna de grandes transformaciones, incluidos, algunos decretos de las Leyes de Reforma. No queremos publicidad ni es afán que el Gobernador abra espacios a la comunicación, que quede claro, sino que se respete la ley, y como el señor Jesucristo, el Gobernador dé a Dios lo que es de Dios, y al César que lo mantenga en prisión –no, perdón-, al César lo que es del César. Somos una empresa periodística que da empleos, paga impuestos y que sabe allegarse recursos, y si esto no fuera así, simple y llanamente cerraríamos por quiebra, pero no limosneamos a nadie. OPINA carjesus30@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista