La tentación de la riqueza hunde a los hombres

23 agosto 2017 | 22:22 hrs | Negro Cruz

Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición. Timoteo 6:9

No hay día que no sepamos que por un tema de ambición, mujeres y hombres con un brillante futuro cayeron en la desgracia, todo lo pierden ante el deslumbramiento del becerro de oro.

Este mal sentimiento que nos aleja de las Sagradas Escrituras, donde se nos enseñan las leyes del Señor, ocurre en todo tipo de personas, lo mismo al encumbrado político que llegó al ansiado puesto si haber luchado por el mismo, que en el joven profesionista que al termina su carrera, quiere ‘comerse al mundo’ sin hacer los méritos necesarios.

La ambición sin límite es resultado de una competencia insana, de pensar que el de enfrente es superior a nosotros porque tiene muchos bienes materiales, pero nada es más falso que esto, sin embargo, buena parte de este desenfreno lo adquirimos por la falta en nuestras vidas de la palabra de Dios.

Nos dice Timoteo 6 en su versículo 7: “porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar”.

El Señor quiere que todos sus hijos entendamos sus designios con facilidad ¿acaso lo que nos dice Timoteo no es lo suficientemente claro?

Por supuesto, no hay confusión alguna, sino seguimos estos preceptos es por una rebeldía injustificada, el propio Job 1: 21 nos lo refrenda: y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.

Quiero ser preciso, todo lo que he comentado no implica que tener aspiraciones a mejorar nuestro nodo de vida sea incorrecto. El tema radica que tales anhelos de superación se vuelvan una obsesión que nos lleve a delinquir, a ofender al prójimo, a faltar a las leyes del César y a las del Todopoderoso.

Sin trabajamos con ahínco y honradez, si somos empleados y profesionistas exitosos, es lógico que tengamos una recompensa, pero aun con todo esto, debemos tener en cuenta que parte de esos beneficios deben dedicarse a ayudar al que menos tiene. Es indispensable que hagamos caso de la parábola del buen samaritano y nos movamos a misericordia ante el desvalido, ese es el verdadero sentido de amar al prójimo.

Recapitulando: debemos ser apegados a lo que el Todopoderoso quiere de nosotros, es el único camino para llegar a la vida eterna, nos lo dice Lucas 10:25-27: Y he aquí un intérprete de la ley se levantó y dijo, para probarle: Maestro, ¿haciendo qué cosa heredaré la vida eterna?  Él le dijo: ¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? Aquél, respondiendo, dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.

Caer arrebatados por el irrefrenable deseo de poseer riqueza y voluntades, es alejarnos del amor a Jehová, la enseñanza es clara, la Biblia predica para que aprendamos, para poder redargüir, no pongamos pretextos, es cuestión de Fe.

Todo lo contrario a seguir los caminos del Señor, tendrá consecuencias terribles, basta hojear los periódicos. Estudien la Biblia, no dejen que otro la interprete por ustedes, se los recomiendo de corazón.