La sustancia mínima de la democracia

13 junio 2016 | 9:25 hrs |

Por Gerardo Kanagusico

A una semana de las elecciones en 13 estados de la República, de los cuales se eligieron 12 gobernadores, 965 ayuntamientos, 239 Diputados de Mayoría Relativa y 149 Diputados de Representación Proporcional. De igual manera, en la CDMX se votaron 60 diputados, de 100, que integrarán la Asamblea Constituyente que elaborará la constitución capitalina. Para algunos analistas no hubo sorpresas pero para partidos políticos y encuestadoras se llevaron un golpe de realidad. En algunos estados por primera vez en su historia habrá alternancia o un gobierno de coalición.

Las alianzas PAN-PRD, por segundo periodo electoral, dieron resultados importantes y se llevaron la joya de la corona, Veracruz. Podrá ser gobernado por otro partido que no sea el PRI, de igual manera, en Sinaloa. Durango y Tamaulipas tendrán alternancia con el PAN.  Sin duda alguna, el PAN está en su mejor momento porque gobernará 11 estados, cifra nunca antes alcanzada. Y claro que proyecta una breve imagen de lo que podrá pasar en el 2018.  El PRI,  fue “el perdedor”,  a pesar de que no suelta las gubernaturas de Oaxaca, Hidalgo y Quintana Roo pero mantuvo Tlaxcala y Zacatecas.

El PRD no gana ninguna gubernatura, pero parece haber compactado la estructura de partido ya que Morena solo obtuvo 90 mil votos más en la CDMX.

Lo importante a analizar y reflexionar de estas votaciones es lo siguiente; ningún candidato ganó con una mayoría absoluta, es decir, 50 + 1. El promedio de los gobernadores electos es de 37%, el más alto fue el gobernador electo de Tamaulipas con un 50.2%, Francisco Cabeza de Vaca (PAN), y el con el menor porcentaje es en Oaxaca con Alejandro Murat (PRI) con un 32%. Definitivamente, existe una crisis de legitimidad. En cada estado más de la mitad de la población no votó por el ganador, detalle a razonar, porque indica que se tiene que ganar la aceptación de la sociedad, sería lo optimo. No obstante, eso es poco probable dado que la historia como las estadísticas lo pueden demostrar.

Se podrá pensar que es un castigo para los partidos políticos, pero al parecer no. Ningún candidato independiente a gobernador obtuvo más del 15%.  En la Ciudad de México no habrá un solo candidato independiente de los 21 aspirantes ya que ninguno recabó los votos necesarios para ser un constituyente. Entre todos los independientes alcanzaron 173 mil votos, es decir, obtuvieron más firmas (70 mil firmas, cada uno, para participar en la elección) para ser candidatos que votos en el día de la elección. Está claro que las candidaturas independientes tienen un largo camino que recorrer frente a un sistema electoral lleno de obstáculos.

Pero ni los independientes o los partidos políticos viejos y nuevos alientan a una mayor participación ciudadana básica, emitir el voto. El promedio de la participación ciudadana es de 51%, del cual, los estados con mayor participación es Hidalgo y Oaxaca con un 59% y la CDMX es la menor con un 28.4%. Es preocupante que la gente cada vez sale a votar menos. Después de las elecciones del 2012 se pensaba que más gente saldría a votar,  ya que en ese entonces, se alcanzó un 63.49% histórico para el país.

Entonces, ante una poca participación ciudadana y una crisis de legitimidad estatal y federal ¿cómo es posible que la sociedad siga asombrándose de las deudas millonarias obtenidas por cada estado, la inseguridad, la corrupción, la impunidad, periodistas asesinados y la pobreza aumente? El voto es la sustancia mínima de la democracia. Si no se ejerce el voto no sé para qué se aspira a mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, comisión defensora de Derechos humanos, mayor presupuesto para ciencia y tecnología y políticos honestos. Basta de activistas de sillón, sí el mexicano no es capaz de salir a la calle, a defender su derecho al voto, no es y será idóneo demandar que se respeten los derechos restantes.