La señora presidenta (de Coatzintla)

Foto: web.
13 febrero 2018 | 9:54 hrs |

Por Roberto Valerde García

No, amable lector, esta colaboración no pretende hablar de la obra teatral “La Señora Presidenta” que en la década de los 90´s, protagonizada por Gonzalo Vega, fue todo un fenómeno de supervivencia en la cartelera con casi tres mil doscientas representaciones.

Me ocupo en este espacio de la espuria presidenta municipal de Coatzintla, Patricia Cruz Matheis, quien alcanza el poder abanderada por la coalición PAN-PRD, impuesta por su ex jefe, padrino político, amigo y……..muchas otras cosas, César Ulises García Vázquez, el ex alcalde, pues no hay que olvidar que en la administración anterior ella se desempeñó como directora de Obras Públicas.

De ahí que compromisos políticos adquiridos, prácticas inmorales, violaciones a la ley y arreglos cupulares como base sustantiva para alcanzar el poder, fueron inocultables desde su destape, hasta su unción como titular del Ejecutivo municipal.

Los hoy ex candidatos del PRI, Xóchitl Pineda; de Movimiento Ciudadano, Eva Gallardo; del Partido Verde, Antonia Almora; de Nueva Alianza, Ángeles Castrejon; del PT, Benjamín Reyes Hidalgo y de Morena, Emiliano García de León, un día sí y otro también, denunciaron hasta el cansancio irregularidades en el desarrollo de la jornada electoral para favorecer a Patricia Cruz Matheis, principalmente “el uso de recursos públicos” que destinó su íntimo, íntimo amigo, César Ulises.

Pero al final de cuentas, como en nuestros días la moral y la política están divorciadas, se salió con la suya, recibió su constancia de mayoría, hoy detenta el poder, pero a casi mes y medio de administración, lejos de legitimarse, la alcaldesa ha cometido una serie de estupideces, aunque engreída y soberbia,  cínicamente no hace nada por enmendar.

Cuentan los regidores y directores del ayuntamiento en turno que la prepotente alcaldesa con ínfulas de grandeza deambula por doquier observando a los demás por encima del hombro, sintiéndose superior y desdeñando a cualquiera que se cruce por su camino, se trate de quien se trate.

Sin que resulte una justificación a favor de la señora presidenta, debo decir y reconocer que a lo largo y ancho del estado, pero acentuadamente en la zona norte, existe una buena cantidad de alcaldes muy mareados con su nuevo encargo, quienes al parecer olvidan o tal vez ignoran la frase célebre de José de San Martín: “La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales, que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder”.

Cruz Matheis finge demencia, parece no recordar que sí tiene cola que le pisen y para muestra están las observaciones del Orfis a más de 30 obras realizadas en la administración pasada por “errores” y “omisiones”, principalmente “falta de contratos y licitaciones”, de las que en próxima entrega les daré detalles y exhibiremos documentos al respecto.

Sí, en efecto, pedantes, petulantes y altaneros alcaldes hay muchos —quizá demasiados—, pero también la basura se separa, y no es lo mismo la gimnasia que la magnesia, de tal suerte que los espurios deberían bajarse de su nube, aún están a tiempo, mientras que a los que no les venga el saco, que ni se preocupen.

Conciente estoy de que para muchos lectores, de frágil estructura, mis comentarios representarán un desasosiego perenne, aunque para otros provoque todo lo contrario: la formidable alegría de leer y enterarse de la verdad, esa que en este mismo espacio le iré revelando, pero como siempre, el mejor juicio es el suyo y al final, usted dirá…