La sabiduría es necesaria para gobernar

27 noviembre 2016 | 17:30 hrs |

Diálogos con “El Negro” Cruz*        

Da, pues, a tu siervo corazón entendido para juzgar a tu pueblo, y para discernir entre lo bueno y lo malo; porque ¿quién podrá gobernar este tu pueblo tan grande? 1 de Reyes 3: 9

Gobernar con sabiduría es una aspiración que todos los hombres y mujeres que busquen una posición de poder deben tener en cuenta, claro, si buscan trascender por la puerta grande de la historia.

La inteligencia y la preparación son un factor preponderante, pero no lo son todo, hay más de un ejemplo de gobernantes con gran talento intelectual, pero sin la mínima sapiencia  para discernir entre lo bueno y lo malo, mi gran amigo Fidel es una muestra de ello.

La sabiduría a la que hago mención, entre otras cosas, consiste en que la persona en el poder se sepa rodear de colaboradores de excepción, no de simples esbirros que solo estén para confortar el oído de su patrón, ese tipo de asistentes son una especie de Frankenstein, que al final se vuelven sobre su creador, desee luego, también sobre la población.

Lo acontecido en Veracruz, nos da la certeza de que lo que afirmamos es cierto.

Así las cosas, el hombre o la mujer a cargo del poder requieren, por fuerza, tener un corazón entendido.

Un corazón que les permita trabajar con denuedo en pro de los más necesitados.

Un corazón que les recuerde permanentemente cuál es su función: servir a los demás.

Un corazón valiente que los aleje de la fatua tentación de ser corrupto.

Un corazón entrañable que les subraye que la palabra de Dios es omnipresente.

Veracruz y México todo, están muy lastimados por los falsos profetas que han traído tragedia, si queremos revertir esta situación, es indispensable empezar a cambiar los parámetros que rigen nuestra conducta.

Los cargos públicos no son para servirnos de ellos. Entiendo que la naturaleza humana es falible, por ello, es requisito básico tener una formación ética muy sólida (admito que no es sencillo hacerse de ella), que nos ayude a no sucumbir ante el canto de las sirenas que emana del poder, la vanagloria nos destruye.

Ha llegado la hora de que reencausemos el camino, hemos andado en un cuadrante equivocado y los errores cometidos son muy costosos, no podemos tensar más la liga.

En este sentido, de repente pareciera que el panorama es muy complicado, pero, para salir adelante, solo tenemos que repasar la historia, escudriñando en ella descubriremos que han habido personajes de proceder impecable que son el referente para lo que podemos construir.

Cuestión de checar las decisiones del Rey Salomón registradas en 1 de Reyes 3: 23-27

“El rey entonces dijo: Esta dice: Mi hijo es el que vive, y tu hijo es el muerto; y la otra dice: No, más el tuyo es el muerto, y mi hijo es el que vive. Y dijo el rey: Traedme una espada. Y trajeron al rey una espada. En seguida el rey dijo: Partid por medio al niño vivo, y dad la mitad a la una, y la otra mitad a la otra. Entonces la mujer de quien era el hijo vivo, habló al rey (porque sus entrañas se le conmovieron por su hijo), y dijo: !!Ah, señor mío! dad a ésta el niño vivo, y no lo matéis. Más la otra dijo: Ni a mí ni a ti; partidlo. Entonces el rey respondió y dijo: Dad a aquélla el hijo vivo, y no lo matéis; ella es su madre.”

Deseo con fervor se entienda la parábola.

*Vivencias de Rafael “El Negro” Cruz, editadas por Javier Roldán