La riqueza mal habida lleva a la condena social, legal y divina

6 noviembre 2016 | 18:01 hrs |

Diálogos con “El Negro” Cruz*         

!!Vamos ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que os vendrán. Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros, y devorará del todo vuestras carnes como fuego. Habéis acumulado tesoros para los días postreros. Santiago 5:1-3

Decía mi padre que no era un hombre con educación formal pero si con mucha sabiduría: “negocio que te lleva a la cárcel o a la tumba no es negocio”.

En efecto acumular riquezas a cualquier costo nunca puede tener un desenlace positivo, siempre ocurrirá algo que impida el disfrute de tales circunstancias, por ejemplo: vivir a salto de mata y despreciado por todos.

Hoy en Veracruz, somos testigos de esta tragedia en dos vertientes: las fortunas creadas al amparo del crimen organizado y el dinero escamoteado al erario público, aunque habrá que admitir que en el segundo caso, los involucrados actuaron como el crimen organizado, fue un ataque en padilla muy lamentable.

Respecto de los “nuevos ricos” de la política pregunto: ¿Cuál es la ventaja de buscar propiedades por todos los confines del mundo que sean considerados de altos vuelos? ¿Acaso nos podemos partir en cuatro para habitarlas todas?, o ¿tuvimos la falsa idea de que nadie se enteraría?

Definitivamente estamos ante un caso de locura colectiva, lo que hasta ahora hemos presenciado no tiene parangón en la historia reciente. La ambición desmedida de los improvisados políticos tiene a Veracruz al borde del colapso y varios de los involucrados están con un pie en el “bote”, lo malo para ellos es que ante la ley de los hombres no hay arrepentimiento que valga, tendrán que pagar las consecuencias de sus desvaríos.

Aunque eso sí, no estaría de más que mostraran arrepentimiento y pidieran una disculpa a la sociedad en su conjunto, al menos demostrarían que todavía les queda algo de escrúpulos, pero bueno, todo indica que la soberbia les impide razonar.

En realidad lo que ocurre en los tiempos actuales es muy trágico, la mayoría de las personas que aspiran a ingresar al sector público no lo hacen por una vocación de servicio, sino con el interés principal de mejorar su estilo de vida, no con base en sus capacidades, sino en sus habilidades para allegarse dinero bajo cualquier mecanismo.

Hasta el momento las pretendidas leyes anti corrupción son una vacilada y la molestia social está a tope, la impunidad sigue campeando y eso deja muy mal parado al presidente Peña Nieto, primer priista del país, veremos cómo nos trata el electorado en los próximos proceso, entendemos que las expectativas no son halagüeñas.

Debemos analizar a conciencia que es lo que hemos hecho mal los que fuimos responsables de educar a las nuevas generaciones. Confieso que guardo amistad con algunos de los imputados y nunca tuve la capacidad, en su momento, de darme cuenta que estaban errando el camino en forma muy grave…hoy el palo está dada.

Desde mi punto de vista, para combatir estas insanias, debemos fomentar más la educación espiritual,  estudiar y practicar la palabra de Dios. La materialización de los estilos de vida vigentes, son en mucho la génesis de tanta idolatría y desacato de las leyes.

Cuando escucho a un alto funcionario decir, si alguien le señala que está haciendo algo mal: me pelan la #$%, pienso que fue seducido por la banalidad.

Tenemos que emprender una cruzada para recuperar los valores, de lo contrario seguiremos viendo estos vergonzosos fenómenos de corrupción.

*Vivencias de Rafael “El Negro” Cruz, editadas por Javier Roldán