La política del calambre

8 abril 2019 | 0:00 hrs | Jorge Miguel Ramírez Pérez | Columnistas

Po Jorge Miguel Ramírez Pérez

El fin de semana corrió la versión de que iban a aprender a Vicente Fox, el hombre que en su momento gozó de gran popularidad. El mismo que el pueblo bueno y sabio identificaban como el primer demócrata de México.

Fox a quien se veía como la quinta esencia de lo que Maquío Clouthier, dibujaba para México: dicharachero, ranchero, empresario y bonachón se le hacía ver como  desquiciado o bajo fuertes presiones. Recordará el lector, que “alguien” lo  evidenció en las “benditas redes” cuando en el lobby de un hotel en Las Vegas, eso decía la información, se mostraba en pijama.

El clima se había fomentado desde principios de marzo cuando un vocero oficioso de la 4T y de Luis Echeverría, el antisemita (hablando peyorativamente), Alfredo Jalife, había decretado categóricamente en las redes que solo Fox, sería el único que acabaría tras las rejas aduciendo una venganza necesaria (no me ayudes compadre); ya que sería de un tremendo impacto detener a cinco expresidentes. ttps://www.xevt.com/verpagina.php?id=66229.

Por eso cuando en las redes Vicente Fox denunció acoso de parte de un grupo armado haciendo responsable al Presidente López Obrador, nadie puso en duda que había un operativo en movimiento.

Porque la expectativa de una acción justiciera contra la corrupción ha seguido como  una promesa pendiente de López Obrador, que en su calidad de Presidente en repetidas ocasiones dijo que el enjuiciamiento a los expresidentes lo iba a consultar con el pueblo bueno y sabio el 21 de marzo. Y aunque llegó esa fecha y aparentemente se había perdido el asunto con otra versión superflua; no cayó tan fácil en el olvido colectivo de ese pueblo que de tan bueno, es desmemoriado pero no tanto.

Porque hay bases concretas para proceder contra los corruptos de alto nivel. De hecho cuando los presidentes acceden al poder juran con la Constitución a respetar las leyes que de ella emanan; y esas leyes obligan a los funcionarios entrantes a recibir el gobierno y a proceder cuando lo que se recibe incluye ilícitos o encubre daños al erario público.

Por eso todos saben que no es opcional intentar perdonar los delitos cometidos. A fuerza se deben perseguir, el costo de no hacerlo se llama encubrimiento y es un delito también.

La lógica popular ha estado en espera de que paguen todos los expresidentes como se prometió, sus excesos en tolerar o promover los crímenes contra México.

Porque para comenzar no habría crimen organizado sin el soporte de alguna estructura del gobierno o de las diversas estructuras de los diferentes órdenes de gobierno, que concesionan al hampa las variantes de su especialidad.  Hasta compiten  las bandas y sus jefes políticos por los territorios, como si fueran empresas queriendo apoderarse de un segmento del mercado… pero con violencia, con mucha violencia.

Así que la noticia de que se iba a capturar a Fox, a él solamente era para la opinión popular, hacer lo que hacían todos antes de la 4T, detener alguien emblemático, y ya.

Pero fue un calambre nada más. Voluntario o involuntario. Eso se entendió, porque los que lo planearon no contaron que todo pareció, que si  había algo que imputar, se dio marcha atrás.

Ya el Presidente giró órdenes para que un grupo de militares se presente con Fox y se supo también que otro, estará con Calderón.

¿Entonces quienes tienen esos privilegios que ya estaban suspendidos?

¿También Peña?

Con guardia militar o sin ella no debe detenerse la justicia, si es que eso es lo que hay, no venganza, como dice el ampuloso Jalife. Deben enfrentar la justicia todos, los cinco últimos, si en verdad se tienen los elementos; para que la 4T pase a ser diferente.

No más de los mismo.