La ordenación de mujeres sería justicia de género

El obispo Erwin Kräutler, uno de los arquitectos del sínodo sobre la Amazonia, defiende que mujeres y hombres casados puedan ser ordenados en zonas donde no hay sacerdotes

24 octubre 2019 | 12:02 hrs | El País | Ellas


La primera vez que intentaron matarle fue por proteger a una monja que se había enfrentado a los intereses de un grupo de latifundistas del Amazonas. La segunda por defender los derechos de los indígenas. La tercera, por oponerse a la construcción de la hidroeléctrica de Belo Monte, en la que muchos veían la salvación del estado de Pará, donde se encuentra la prelatura de la reserva indígena del Xingú, que durante años dirigió. Y la cuarta, recuerda ya algo fatigado de la enumeración, llegó cuando denunció el abuso sexual sistemático a niñas de entre 12 y 13 años en 2006. Desde entonces, al obispo retirado Erwin Kräutler (Koblach, Austria, 1939), convertido en un símbolo de la lucha por los derechos de los indígenas y del respeto a la Amazonia, le acompañan dos policías militares 24 horas al día.

El Papa, de marcado gusto por este tipo de prelados, lo convirtió en uno de los arquitectos del sínodo de la Amazonia que terminará el próximo sábado. Y lo hizo sabiendo que Kräutler es el mayor representante de dos de las propuestas más controvertidas de la reunión: la ordenación de mujeres diaconisas y la de hombres casados de virtud probada (viri probati) en zonas remotas donde determinadas comunidades no tienen acceso a la eucaristía. Una apertura histórica que tiene muchos visos de ser aprobada y que ha provocado una virulenta reacción del sector más conservador de la Iglesia. Kräutler ni se inmuta. Ha pasado por cosas peores.

P. ¿Por qué hay que jugarse la vida para defender derechos tan básicos?

R. Algunos entienden la defensa de los derechos de otros como una agresión a su ganancia. Y, cuando estás del lado de los indígenas, estás contra la ganancia y los intereses de los otros.

P. El propio gobierno de Brasil está incómodo con este sínodo. De hecho, ha habido espionaje sobre algunos obispos.

R. Había sectores, incluso el presidente, que pensaron que sería una agresión a la soberanía de Brasil. Ningún obispo pensó eso. Nosotros fuimos convocados por el Papa para tratar dos objetivos: nuevos caminos para la iglesia y una ecología integral. Lógicamente defendemos la Amazonia como el hábitat de muchos pueblos y agredirla tiene una consecuencia muy grave en el clima planetario por su función reguladora del clima.

P. El sínodo también incomoda a los sectores más conservadores de la Iglesia.

R. Quien está contra el sínodo está contra el Papa que lo convocó. Y quien está contra el Papa tiene que preguntarse si está del lado de la Iglesia o es un disidente.

P. Algunos temas han dividido. Usted confía en que en el sínodo se pueda decidir la ordenación de diaconisas.

R. Defendemos y propusimos la ordenación diaconal femenina, sí. En el Amazonas el 80% de las comunidades sin sacerdote están dirigidas por mujeres. Y en esos lugares se preguntan por qué la mujer no puede ser ordenada para recibir esa gracia para presidir la comunidad. En algunas comunidades, de hecho, ya presiden la liturgia de la palabra.

P. Si el sínodo aprobase esta propuesta, ¿sería un primer paso para la ordenación de mujeres sacerdotes?

R. Lo que pienso es que por lo menos el diaconato femenino sería un paso para valorizar y dar a la mujer igualdad respecto a los varones. Sería un gran avance. No tengo ninguna dificultad en ver una mujer presidiendo una eucaristía, no veo motivos para oponerse. Lo llamo de Justicia de género.

P. Usted también se ha pronunciado a favor de la ordenación de hombres casados.

R. En el Amazonas hay muy pocos sacerdotes y en esas comunidades remotas que están lejos de una parroquia no hay eucaristía durante el año. Eso es grave. La eucaristía es el centro y ápice de nuestra fe. Hay comunidades que solo tienen dos o tres veces al año la posibilidad de participar en la eucaristía. El único motivo es porque solo el varón célibe tiene acceso a la ordenación sacerdotal. Proponemos que varones probados puedan recibir la ordenación presbiterial.

P. Cómo se está acogiendo esta propuesta en el Sínodo. ¿Qué sensación tiene?

R. Es muy difícil hablar de qué acogida ha tenido porque en este momento está realizándose el documento que será entregado al Santo Padre. Pero muchos grupos hicieron la propuesta en este sentido.

P. Algunos creen que sería abrir la puerta al fin del celibato.

R. No estamos contra el celibato, pero la eucaristía está por encima, es la gracia de las gracias. Tenemos la obligación de ofrecer la posibilidad de que todas las comunidades participen en ella. Si el celibato es un impedimento para esto, en determinadas circunstancias, entonces para poder celebrar la eucaristía tiene que haber también hombres casados con familia que reciban la ordenación. No se trata de abolir el celibato, sino que haya dos posibilidades de ser sacerdote: uno célibe y otro hombre casado.

P. ¿Usted cree que abolir el celibato ayudaría a mejorar la Iglesia?

R. Creo que la abolición del celibato no es el tema. El tema es la celebración de la eucaristía. Y esa celebración no es posible en miles de comunidades.

P. En Alemania se está discutiendo sobre estos asuntos. Algunas voces hablan de cisma.

R. No creo en cisma. El Papa tampoco cree en ello.