La muerte de Kennedy

21 noviembre 2017 | 10:22 hrs | Gilberto Haaz Diez

*La leyenda sobre el Rey Arturo y la ciudad de Camelot: ‚ÄėNo dejes que se olvide, que una vez hubo un lugar, que por un momento breve y brillante, fue conocido como Camelot‚Äô. ¬†El mismo de la era de John F. Kennedy.

Vienen los d√≠as nebulosos de noviembre. Un 22 de hace 54 a√Īos, fue asesinado el presidente JFK. En Dallas, y sepultado con honores en Washington, en el Cementerio Nacional de Arlington, donde entierran a sus h√©roes y a sus comandantes en jefe. Preparo de mis archivos esos relatos, que publicar√© entre esos d√≠as. Por asuntos de los periplos, he estado en ambas partes unas cuantas veces. Cada que voy a Dallas (sin albur), en Texas, me voy al cruce de la muerte, donde una emboscada a fuego cruzado le mat√≥, aunque los viejitos de la Comisi√≥n Warren dijeran que solo existi√≥ Lee Harvey Oswald, como en M√©xico existi√≥ Mario Aburto con Colosio. Y en Washington voy a su pante√≥n, apenas lo hice en la elecci√≥n pasada de noviembre donde gan√≥ Trump. Es una tumba al lado de sus hermanos, Bobby, y de la viuda Jaqueline, con una llama eterna y viendo hacia abajo el majestuoso Potomac, cerca de la casa de Robert Lee, el comandante en jefe de los perdedores, en √©poca de la Guerra de Secesi√≥n que gan√≥ Abraham Lincoln.

 CABALAS DE LOS PANTEONES

¬†Quiz√° sea una c√°bala andar en panteones. Cada que puedo en alg√ļn lado me meto a sus panteones, de muy chico mi padre me llev√≥ a la tumba de Ju√°rez en San Fernando, he estado en Par√≠s en Montparnase¬† y no me asom√© a la de don Porfirio D√≠az, pero si fui a ver a Eva Per√≥n en Argentina y a Carlos Gardel, sepultados en La Recoleta. No fui cuando anduve por la Habana a buscar la del Che Guevara, en el Mausoleo de Santa Clara, en Cuba. Juan Rulfo buscaba personajes para sus novelas en las tumbas, sol√≠a meterse a leer las l√°pidas con nombres raros. Una vez, en compa√Ī√≠a de mi esposa Matilde, por Espa√Īa busqu√© en San Pantale√≥n, en Castilla y Le√≥n, por el rumbo de Ara de Radas, las tumbas de mis bisabuelos, los padres de mi abuelo Jes√ļs Diez Fern√°ndez, padre del notario Gin√©s Diez Fern√°ndez, dos veces alcalde de Villa Azueta y gran Notario, muy querido en esa zona, husme√© y quitaba el polvo de tumbas a las que el viento no sacud√≠a la maleza ni el polvo que volaba. Mis bisabuelos all√≠ vivieron siempre y tuvieron dos hijos, uno se qued√≥ de Cura, Dar√≠o, de all√≠ mi relaci√≥n con todos los curas de la zona: Marco, Alejandro y Proceso. Dec√≠an los lugare√Īos que ejerci√≥ la palabra de Dios por 40 a√Īos y que, como en la pel√≠cula Marcelino, pan y vino, arriba de una mula y con un paraguas se iba a las iglesias a dar misa. A su muerte, fue sepultado en esa misma iglesia, all√≠ le llev√© unas rosas, pero de los bisabuelos, nada. No encontr√© sus tumbas. El otro hijo, Jes√ļs, se vino a este pueblo ferrocarrilero y ganadero, Villa Azueta. En esas tumbas no encontradas, me acord√© de Juan Rulfo en su Pedro P√°ramo: ‚ÄúY es que all√° el tiempo es muy largo. Nadie lleva la cuenta de las horas ni a nadie le preocupan como van amonton√°ndose los a√Īos. Los d√≠as comienzan y se acaban. Luego viene la noche. Solamente el d√≠a y la noche hasta el d√≠a de la muerte, que para ellos es una esperanza‚ÄĚ.

 POR LA CEAPP

¬†La semana pasada, por asuntos de la chamba y de la responsabilidad de estar entre los Comisionados de la Comisi√≥n Estatal de Atenci√≥n y Protecci√≥n a los Periodistas, me fui temprano a Xalapa, uno debe entender que ir a Xalapa ya no es como antes. Antes llegabas en el tiempo normal, ahora con la mugre autopista de Capufe, siempre mal reparada, a veces haces las tres horas de rigor o haces hasta cinco o seis, dependiendo los atorones de estos in√ļtiles. Despu√©s de la reuni√≥n de trabajo de la CEAPP, hubo comida jalape√Īa por el rumbo de la Torre Hakim, en casa del Messi de las relaciones p√ļblicas, Jes√ļs Corichi, donde su se√Īora madre, do√Īa Consuelo Garrido, nos hizo una paella casera exquisita, como las que se comen en Espa√Īa. Varios periodistas: Hakim, Orlando, Reyes Isidoro, Gustavo Cadena y Armando Ortiz; un ex secretario, un Magistrado, un exitoso arquitecto-ingeniero, varios chingones profesionistas y amigos en convivio. Ah√≠ encontr√© y nos saludamos, al ex coordinador de Comunicaci√≥n Social del gobierno de Veracruz, Juan Octavio Pav√≥n, quien tom√≥ las riendas cuando la poderosa Gina march√≥ a casa, ejerci√≥ esa dif√≠cil y pantanosa Coordinaci√≥n y sali√≥ limpio, como el viento, o como el Maestro Limpio, tan limpio que camina por las calles sin aprietos. Ten√≠a rato que no nos ve√≠amos Juan Octavio siempre fue una gente condescendiente con los Medios, de trato amable con los periodistas y editores y todos aquellos que ejercieran esa dif√≠cil funci√≥n que es la de informar y criticar, y a veces hasta mandarse hasta jom, por usar t√©rminos beisboleros.

 EL PRODITORIO CRIMEN

¬†Ayer domingo, mientras en el Estadio Azteca un palco se ve√≠a vac√≠o, el del jefe Azc√°rraga, comenz√≥ a circular la noticia de que hab√≠an asesinado a uno de sus ejecutivos, Adolfo Lagos, director general de Izzi, una gente de bien, seg√ļn cuentan sus amigos, funcionario de bancos reclutado por esa poderosa empresa apenas hace unos pocos a√Īos, fue baleado por robarle una bicicleta, cuando hacia ejercicio, seg√ļn informaron, por la carretera ¬†Pir√°mides-Tulancingo, en este pa√≠s donde la vida no vale nada y cualquier macuarro se siente con derecho a robarte y no solo eso, a quitarte la vida. Los twiters daban cuenta de esa horrible noticia. En el Estado de M√©xico, donde el nuevo gobernador dijo que pondr√≠a paz. El presidente Pe√Īa enseguida tuite√≥ con instrucciones a la PGR y agencias, de que encontraran a los responsables. Tambi√©n le criticaron, dijeron que otros muertos an√≥nimos, no estaban en sus tuiters, solo los encumbrados. Terrible para este pa√≠s, que se divierte jugando a los volados, con la muerte. Bien lo dijo el poeta Jaime Sabines: ‚ÄúAqu√≠ no pasa nada; mejor dicho, pasan tantas cosas juntas al mismo tiempo que es mejor decir que no pasa nada‚ÄĚ. Descanse en paz.

Comentarios: haazgilberto@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista