La misión imposible de Eruviel

18 octubre 2017 | 22:40 hrs | Javier Roldán Dávila

Aparte de feroces neoliberales, son los adalides del ‘haiga sido como haiga sido’

Eruviel Ávila es un político mexiquense formado en el fragor de las campañas electorales, conoce todas las mañas del entramado de un proceso comicial, es la antítesis de los herederos del grupo Atlacomulco, conoce el partidazo desde el seccional hasta las élites.

Su llegada a dirigir el PRI de la Ciudad de México sólo tiene una lectura: que el ex gobernador repita en la capital del país, todas las trapacerías que aplicó en su entidad para que ganara Alfredo del Mazo.

En una frase: mandan a un operador político (‘mapache’) de altos vuelos, a tratar de recuperar la sede de los poderes federales, perdida desde 1997, de punta a punta, cuando en las primeras elecciones celebradas, Cuauhtémoc Cárdenas asumió la jefatura de gobierno.

No hay la menor duda, el presidente Enrique Peña está dispuesto a utilizar todas las artimañas a su alcance para que su candidato lo sustituya: afectar reputaciones por medio de información de Inteligencia y medios ‘amigos’ que la difundan y utilizar las instancias judiciales como disuasivo contra aquellos que tengan sus ‘pecadillos’.

También, cooptar líderes opositores por medio de jugosas prebendas, distribuir monederos electrónicos para ganar popularidad, regalar despensas y todo tipo de insumos para generar una falsa burbuja de ‘bonanza’, en fin, todo lo que se puedan imaginar.

Sin embargo, la CDMX tiene características sui géneris: tiene cobertura total de radio, televisión e internet,  rotativos que se distribuyen en buena parte del territorio, además de un electorado muy concientizado, no existen zonas ‘aisladas’ en las que se puedan despachar con la ‘cuchara grande’.

Queda claro, van por todas las canicas…¿Generar consensos? ¿Pacto por México?, jajaja.

Posdata: hay que agregar la invención de candidatos ‘independientes’ para dividir el voto opositor.

*Esta es opinión personal del columnista