La inseguridad el punto débil de la yunicidad

31 octubre 2017 | 23:09 hrs | Javier Roldán Dávila

La percepción se nutre de hechos y de inacciones

Aunque el fenómeno de la inseguridad no se generó en esta administración y es una lacra que azota a la casi totalidad del territorio nacional, los crímenes del alto impacto y demás delitos que acontezcan en este lapso, tendrán un reflejo en la próxima jornada electoral.

Los lugares comunes como: se están matando entre miembros del crimen organizado, no contribuyen a mejorar la apreciación sobre lo que el gobierno está haciendo en la materia.

El miedo está ahí, cotidiano y tiene un efecto pernicioso en todas las actividades, en los hábitos de vida, en la economía y principalmente, en la imposibilidad de ser un poco feliz.

En términos de ley, la extorsión, el narcotráfico, el secuestro, son infracciones del fuero federal, pero los que padecen los agravios, no aceptan tales recovecos legales. La bronca está en las calles de la entidad, si Tepic o Acapulco son más inseguros, no es consuelo.

Al gobernador Yunes le urge, como a todos los veracruzanos, dar resultados tangibles en la materia, de lo contrario, su bono democrático, si aún le queda algo, se irá agotando.

Es lamentable que el asunto sea esgrimido como bandera política, pero en la ‘guerra propagandística’ todo se vale. El que le tema a los fantasmas, que no salga de noche.

El reloj avanza, sino se hace un balance sobre las fallas de los funcionarios a cargo, el desencanto podría influir en el reposicionamiento del priismo. Tiene la palabra don Miguel.

*Esta es opinión personal del columnista