LA GUARURITIS

11 septiembre 2019 | 0:00 hrs | Marcos Cruz Morales | Columnistas

LAVADEROS

 Por El Tlacuilo

 

 Traer guaruras no solamente es un tema de seguridad personal, también es un asunto de status.

Aunque causó sorpresa el alto número de elementos de seguridad auto asignados por el ex Fiscal para él y para su familia; Winckler no es el único adicto a sentirse cuidado de cerquita y de paso apantallar a la amable concurrencia al llegar a cualquier lugar público haciendo alarde de su seguridad personal.

A veces parecería que cada escolta es una estrella Michelin para el custodiado, que cree que entre más “guachomas” traiga su nivel político, social y humano es más elevado.

Lo curioso es que cuando dejan de ser funcionarios los vemos caminando por las calles como cualquier hijo de vecino, lo que pone en evidencia que su séquito de guaruras era pura faramalla, ganas de exhibir su superioridad ante la sociedad y de gastarse el presupuesto público; porque eso sí, cuando se trata de poner de su bolsillo para su custodia personal ni siquiera un perro llevan, porque tendrían que comprarle croquetas.

 

NOBLE OFICIO SER GUARRO

Puntualicemos que los escoltas no son el problema, el mal es de son sus jefazos que se exceden; no resulta raro en Xalapa ver a señoras que son esposas (o lo que sea) de sabrá dios qué funcionario y se pasean por el supermercado escoltadas por dos o tres guaruras.

Ignoramos si exista alguna ley que prohíba el ingreso de personas armadas a lugares públicos, pero si existe se la pasan olímpicamente por el arco del triunfo.

No hay peor padecimiento para un escolta que el de que lo asignen con un patrón naco; entonces su actividad que es seria y profesional tendrá que quedar a un lado para ocuparse de cargar bolsas de mandado, lavar coches y camionetas, hacerla de nana y hasta sacar a pasear al perro.

El virus de la guaruritis es contagioso y se trasmite de funcionarios de un gobierno a los de otros gobiernos; aunque existen honradísimas excepciones, desde luego.

 

PLATICADA CON EL SUPERDELEGADO

Conversar con Manuel Huerta nos deja en claro que el súper delegado está aplicado en cumplir los objetivos trazados desde el altiplano para su trabajo, “dependo del presidente de México”; expresa orgulloso.

Instalado en las oficinas de Sedesol explica durante la charla que su función no solamente es asistencial; para dejarlo más claro desmadeja lo mejor posible la función que tienen los directores de lo que antes eran delegaciones. Sin que lo diga resulta evidente que todas las decisiones de las dependencias federales deben pasar por su oficina, no de en balde es el “súper delegado”.

Aborda el tema de un esquema especial que se está realizando en el IMSS para que las decisiones sean colegiadas debido a la especial atención que requieren los temas de salud.

Nos explica el motivo por el que algunos programas sociales no han bajado tan rápido como los beneficiarios quisieran; “es consecuencia de una clasificación por zonas”; las más marginadas tuvieron mano, las de zonas desarrolladas fueron más lentas y algunas de las regiones fifís aún siguen en espera.

 

OFICINAS DE ATENCIÓN FEDERALES ARRIBA DEL 50%

La oficina de Manuel Huerta es austera, tiene pocos objetos personales, en una de sus paredes está enmarcado algún recorte de periódico; a un lado una secuencia de fotos que registra el dialogo con el presidente López Obrador que desde su punto de vista es el más representativo que ha sostenido con su medio tocayo Andrés Manuel.

El súper delegado no ha cambiado su manera de vestir ni de actuar; incluso es de los pocos que no trae escoltas.

Tan relajado como estuvo tantas veces en el café de la Parroquia de Enríquez; Manuel Huerta conversa destacando que ya lleva instalados 800 centros de atención regional de los 1 mil 800 que tienen como meta y destaca que iniciaron desde ceros: “no le hemos invertido nada, la misma gente es la que los ha montado, en ocasiones cuando los alcaldes entienden la importancia de esto les han ayudado a hacerlo”, puntualiza.

El hecho de que la gente misma sea quien ponga sus instalaciones no deja de ser ilustrativo, pone de manifiesto lo metida que está la población con este Gobierno y la confianza que les están generando los nuevos esquemas para hacerles llegar los apoyos federales.

Con el tiempo sabremos si tenían razón, si les cumplirán o los decepcionarán, pero por el momento están jalando con entusiasmo.

 

ALERTA AMBER PARA EVEN

Igualito que el dueño del caballo de la canción de “La Martina” que en el corral relinchó; Marcos Even Torres “ni por la silla volvió”.

Por lo visto el Fiscal Anticorrupción, impuesto a sangre y fuego por la bancada panista, no tiene ni un pelo de tonto y más tardó su jefe en caer que él poner tierra de por medio.

Even no se ha presentado a laborar ni se sabe de su paradero; por lo que está a punto de ser relevado de su cargo.

Para separarlo definitivamente por abandono de trabajo tendrán que transcurrir treinta días hábiles.

Para designar al nuevo Fiscal Anticorrupción se tendrá que presentar una terna al Congreso para ser votada, después de que Zamudio sea botado.

Así lo informó el presidente de la Mesa Directiva del Congreso de Veracruz, Manuel Pozos durante la Guardia de Honor a Miguel Hidalgo, en donde estuvo blindado por un buen número de diputados; ningún panista por cierto.

 

LA BASURA DE CHIQUIFER

El falso orgullo es nocivo; así lo está demostrando el manejo que el alcalde de Veracruz ha hecho con respecto a su basura; la que depositaba en un tiradero a cielo abierto que le fue clausurado.

La solución la tiene a la mano, pues está a “tiro de piedra” el Relleno Sanitario del municipio de Medellín, que es uno de los mejores del estado y que posee suficiente capacidad para procesar los desechos de Chiquiyunes; sin embargo la necedad del alcalde o quizás los intereses económicos personales lo tienen al borde de ser denunciado por presunto desvío de recursos públicos a consecuencia ese basurero a cielo abierto.

Quién pondrá en breve la denuncia será el procurador de Medio Ambiente en Veracruz, Sergio Rodríguez Cortés.

¡Qué manera de complicarse las cosas tienen los soberbios!    

Esta es opinión personal del columnista