La gobernabilidad, de vacaciones

10 enero 2019 | 1:14 hrs | Roberto Valerde García | Columnistas


A lo largo de su historia Veracruz ha estado sometido a diferentes estilos de gobierno y formas de gobernar. Se equivocan quienes ilusamente piensan que los gobernadores son la voz cantante que dicta, instruye, ordena, exige.

No, y ejemplos sobran, pero vale la pena mencionar a caso el más sonado y el más evidente. De 1992 a 1998, el nativo de Tamuín, San Luis Potosí, Patricio Chirinos Calero, quien se decía de Pánuco ostentó el cargo de gobernador constitucional del estado, pero fue un secreto a voces que el poder tras el trono, el mandamás, fue el entonces secretario de Gobierno, Miguel Ángel Yunes Linares dado que su jefe –se decía- a menudo tenía problemas con los embotellamientos y delegaba el control de la entidad en el segundo al mando.

A partir del primero de diciembre pasado, ¿quién tiene voz en la toma de decisiones? ¿El gobernador, Cuitláhuac García Jiménez; el secretario de Gobierno, Eric Patrocinio Cisneros, el presidente Andrés Manuel López Obrador? ¿Cómo se toman estas decisiones? ¿Unilateralmente, en conjunto, localmente, desde el altiplano?

Por favor, que alguien me lo explique y precise, porque el estado se calienta peligrosamente entre protestas y tomas de fiscalías regionales -presumiblemente orquestadas- en contra del Fiscal General del estado, Jorge Winckler Ortiz, quien por dignidad personal debería renunciar al cargo, porque como dicen en mi pueblo, ni picha, ni cacha, ni deja batear.

Imagínese usted amable lector, el fiscal, el abogado de los veracruzanos, ¿amparado? para que no lo corran, despidan cesen o como guste llamarle; además, agréguele que la policía, a la cual los ciudadanos le pagamos para que nos cuide, se dedica a cometer atropellos, abusos de autoridad, violaciones a los derechos humanos.

¿Quiere más tela para cortar? Resulta que un diputado o ex diputado (Manuel Francisco “N” del PVEM) elegido para hacer leyes y vigilar que se respeten, fue vergonzosamente apresado ayer como probable responsable del delito de privación ilegal de la libertad del ex candidato a la alcaldía de Chicontepec por Morena, Gonzalo Vicencio Flores.

Por si fuera poco, cabría señalar que es preocupante y hasta peligrosa la señal que envían los morenistas con este caso, pues si bien se actuó con prontitud y efectividad para detener al ex diputado veracruzano, al parecer en el aeropuerto internacional de la Ciudad de México, da la pequeña casualidad que la víctima es un ex candidato a alcalde por el partido que gobierna en el país y “por mera coincidencia” resulta que además es el esposo de la actual secretaria de Trabajo y Previsión Social en el gabinete de Cuitláhuac García, María Guadalupe Argüelles Lozano. Mejor recomendado, imposible.

Ojalá que así de pronta llegue la justicia para las víctimas de secuestro o desaparición forzada, para las familias de mujeres abusadas o asesinadas, que así caigan los huachicoleros, tratantes de blancas y otros grupos del crimen organizado, así, ni más ni menos, con la misma rapidez.

No por echarle más leña al fuego, pero en el norte, en Tantoyuca para ser precisos, varios alcaldes alzaron la voz y criticaron la falta de una estrategia de seguridad en el estado para contrarrestar a los criminales y amenazaron incluso con recurrir a otras instancias si el nuevo titular del ramo no se pone las pilas y evita que los ciudadanos sigamos viviendo en la zozobra y presos del miedo.

En tanto, el secretario de gobierno, Eric Cineros Burgos habría difundido a través de las redes sociales que recorrió en Chinameca unos terrenos donde sería construido un nuevo relleno sanitario para tratar los desechos de municipios como Coatzacoalcos, Minatitlán, Cosoleacaque, Jáltipan y otros circunvecinos, lo que desató el enojo de los chinamecos que bloquearon carreteras y obligaron a que el gobernador del estado acudiera personalmente y que ante la turba que lo acosó, decidiera cancelar ese proyecto y así apaciguar los ánimos bastante caldeados.

No podemos cerrar los ojos ante lo evidente, la gobernabilidad parece que se fue de vacaciones, hay ingobernabilidad en Veracruz, precisamente por ello, líneas arriba cuestioné quién toma las decisiones, quién manda aquí, quién va a poner orden, porque Veracruz está entre que se deshace como un polvorón o revienta como un polvorín. Ayy nanita y ahora ¿quién podrá defendernos? Y conste que no es chunga…Usted dirá.