LA EXPULSACION (sic) DE DUARTE

28 septiembre 2016 | 12:03 hrs | Columna

Por Gilberto Haaz Diez

 

*‚ÄúCada vez que te sientas inclinado a criticar a alguien -me dijo- ten presente que no todo el mundo ha tenido tus ventajas‚ÄĚ. Francis Scott Fitzgerald. Camelot.

Desde hace d√≠as se esperaba el resultado de que el PRI del Clavillazo Ochoa Reza (pura vida, nomaaaaas), sacar√≠a tarjeta roja contra el gobernador Duarte y amigos que le acompa√Īan. No fue roja, fue amarilla, como gritaban los fan√°ticos en el campo de f√ļtbol: ‚ÄėExpulsaci√≥n‚ÄĚ (sic). Algunos priistas dicen que eso y nada es lo mismo. Que Javier Duarte, despu√©s de la embestida brutal que tuvo, entre fuego amigo y enemigo, ya no aspiraba a nada pol√≠tico, ni siquiera a Jefe de Manzana. Los se√Īalamientos eran tan duros que, me imagino, el gobernante solo espera que den las 12 de la noche del 30 de noviembre, para que comience su partida y se inicie la Noche de los Cuchillos Largos. La tarde que sali√≥ humo negro del Vaticano de Insurgentes (sede del PRI), los nombres de algunos de ellos que le acompa√Īan en su exilio y √©xodo, como los jud√≠os, brotaban, dos son notarios, quien, uno de ellos, ni siquiera es pri√≠sta. Es un revoltijo, me dijo un pri√≠sta de la vieja guardia. Los √°ulicos (de la corte o el entorno humano de palacio, o relacionado con ellos) de Palacio han callado. Los amigos de Javier se difuminan. Muchos de ellos olvidaron la conseja de Maquiavelo al Pr√≠ncipe, de c√≥mo precaverse del ataque del poderoso: ‚Äúal enemigo que no puedas destruir, no lo hieras‚ÄĚ. Dec√≠a un viejo sabio de mi pueblo, que no es Kamalucas: ‚Äúlos amigos suelen abandonarnos a la hora de la desgracia; los enemigos nos siguen hasta la muerte‚ÄĚ. El PRI quita a Duarte sus derechos, se lee en todos los medios impresos y nacionales, o de Internet. Las redes sociales ayer anduvieron atareadas, entre el Debate del mam√≥n Trump contra Hillary, el aniversario dos de Ayotzinapa, y la expulsaci√≥n (sic), llenaron de espinas el camino, y la noticia recorri√≥ fronteras. Solo me imagino que el gobernador tiene que subir una empinada e interminable cuesta ya solo, sin dom√©sticos ni asesores, muchos se preguntan d√≥nde andan Jackson, Rub√©n Aguilar, Pepe Murat, Brito y dem√°s que, a la hora de la cobrada estaban puestos, y a la hora de los cocolazos, hu√≠an. Buscar√° el gobernador su defensa legal, cuando llegue el momento. Acatar√° el fallo Javier, como lo escribi√≥ en su twiter: ‚ÄúYo no pretendo ser un factor de divisi√≥n en el partido‚ÄĚ. Va, y que la fuerza le acompa√Īe, en estas horas dif√≠ciles.

LA AN√ČCDOTA NAPOLEONICA

Sin embargo, alguien me dijo que la suspensi√≥n ser√≠a similar a aquella an√©cdota entre Napole√≥n y El Papa Pio VI: ¬†El Papa excomulg√≥ a Napole√≥n. ¬†Guerreaban. En aquel tiempo los papas ten√≠an ej√©rcitos. Un mensajero lleg√≥ al campamento de Napole√≥n y le dijo, todo asustado: ‚ÄėGeneral, el Papa lo ha excomulgado‚Äô. Napole√≥n pidi√≥ a sus artilleros dirigieran un ca√Ī√≥n hacia el Vaticano. El Vaticano quedaba a mil millas. Los chalanes pensaron que enloquec√≠a el Emperador. Dio la orden. ‚Äú¬°Disparen! ¬°Fuego!‚ÄĚ. A los pinchurrientos 200 metros lleg√≥ la bola de ca√Ī√≥n. Hizo un hoyo en la tierra. Napole√≥n les dijo: ‚ÄúHasta all√≠ lleg√≥ esa expulsi√≥n del Papa‚ÄĚ.

Fin del recuerdo. Le hizo lo que el viento a Ju√°rez.

O como dijera aquel cuenque√Īo de mi pueblo: ‚ÄúTienes que ver m√°s bax‚ÄĚ.

SOBRE LA AMISTAD

Hace unos d√≠as, en una fiesta social, bautizo de una de sus nietas, Rosella, salud√© y encontr√© a un buen hombre, don Jos√© Luis Castel√°n Crivelli. Due√Īo de parte del transporte p√ļblico en la regi√≥n de Orizaba y un hombre que siempre habla de su padre. ‚ÄúMi padre me dec√≠a esto‚Ķ‚ÄĚ, cuenta sin reparos. Pertenecen a familia italiana, venidos de Belluno, una bella provincia italiana, como son casi todas, voy a Wikipedia: ‚ÄėBelluno es una provincia en la regi√≥n del V√©neto, Italia. Limita al norte con Austria‚Äô. En mis correr√≠as viajeras, me concentro con Roma, donde habita Su Santidad, ah√≠ me siento protegido por √©l, m√°s cuando sale a la Plaza y da la bendici√≥n, que algo me toca. Castel√°n privilegia a la familia, como los Borsalino y los Corleones, pero ellos gente buena. Y cada que hace su reuni√≥n es un gusto acompa√Īarles. Toco tema porque, a media fiesta me regal√≥ un libro. Soy de lecturas r√°pidas. Este es chico. Casi de bolsillo, 90 p√°ginas, se lee en una sentada. Se llama ‚ÄėSobre la Amistad‚Äô y es del gran Arist√≥teles. A√ļn le voy a entrar, pero de la amistad me gusta la frase de Woody Allen: ‚ÄúLa amistad es como la mayonesa: cuesta un huevo y hay que tratar de que no se corte‚ÄĚ. ‚ÄėLa amistad perfecta, dice Arist√≥teles, es la de los hombres buenos y semejantes en virtud; porque estos desean el bien el uno del otro por ser ellos buenos, y son buenos en s√≠ mismos‚Äô. Shakespeare habl√≥ de ellos: ‚ÄúLos amigos que tienes y cuya amistad ya has puesto a prueba / eng√°nchalos a tu alma con ganchos de acero‚ÄĚ. Arist√≥teles escribi√≥ cerca de 200 tratados. Fue disc√≠pulo de Plat√≥n y de otros pensadores (como Eudoxo) durante los veinte a√Īos que estuvo en la Academia de Atenas, maestro de Alejandro Magno en el Reino de Macedonia. En la √ļltima etapa de su vida fund√≥ el Liceo en Atenas, donde ense√Ī√≥ hasta un a√Īo antes de su muerte, a los 62 a√Īos.

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