La espada de Gedeón y el poder de la fe

18 diciembre 2016 | 19:39 hrs |

Diálogos con “El Negro” Cruz*        

Aconteció que aquella noche Jehová le dijo: Levántate, y desciende al campamento; porque yo lo he entregado en tus manos. Jueces7:9

A menudo las dificultades que enfrentamos cotidianamente nos ponen en una encrucijada y la desazón nos invade, pensamos que no podremos salir adelante.

Son muchos los miedos que dominan nuestro quehacer, incluso, nos paralizan e impiden nuestro pleno desempeño. En realidad, estamos faltos de fe.

La historia de Gedeón es un ejemplo esplendido de que la voluntad del Señor y nuestra fe, nos pueden llevar a realizar las hazañas más impactantes, aquellas que no nos imaginábamos que pudiéramos hacer.

El personaje del que nos ocupamos vivió en la época en que Israel era gobernado por los jueces, de acuerdo a las Sagradas Escrituras.

En aquellos tiempos debido su conducta inadecuada, los israelitas fueron entregados por Jehová a los madianitas, un pueblo antiguo originario de Canaán, mismos que ejercieron gran opresión, la situación era muy calamitosa, nos lo dice Jueces 6:4: “Y acampando contra ellos destruían los frutos de la tierra, hasta llegar a Gaza; y no dejaban qué comer en Israel, ni ovejas, ni bueyes, ni asnos”.

Esta terrible ambiente provocó que los israelitas clamaran a Jehová por su ayuda (en tiempos de bonanzas se olvidaban del Señor, pero la tragedia los redimía), la respuesta del Todopoderoso la tenemos en Jueces 6:8-10: “Jehová envió a los hijos de Israel un varón profeta, el cual les dijo: Así ha dicho Jehová Dios de Israel: Yo os hice salir de Egipto, y os saqué de la casa de servidumbre. Os libré de mano de los egipcios, y de mano de todos los que os afligieron, a los cuales eché de delante de vosotros, y os di su tierra; y os dije: Yo soy Jehová vuestro Dios; no temáis a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis; pero no habéis obedecido a mi voz”

En este sentido, decidido el Señor a responder al clamor de los oprimidos, encontró en Gedeón, un campesino pobre que cultivaba trigo, el vehículo idóneo para liberar a los israelitas. “Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente” nos cuenta Jueces 6: 12 la forma en que apareció Dios ante Gedeón.

Las circunstancias no permitieron que aquel aldeano comprendiera la misión que tenía que llevar a cabo, de alguna forma reclamó a Dios la situación de desastre en que vivían y refutó que él no podría vencer a los madianitas en virtud de que era un hombre pobre y no contaba con los medios para hacerlo, en este tenor, obtuvo una respuesta contundente: “Y mirándole Jehová, le dijo: Ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?” Jueces 6:14.

Así las cosas, después de varias vicisitudes, acompañado de 300 hombres, Gedeón logró expulsar a los madianitas que contaban con una fuerza militar infinitamente superior, no obstante, la fe de aquel puñado de israelitas se impuso, eso sí, llevada de la mano del Señor.

La parábola es muy clara: si creemos en nosotros mismos y caminamos respetando la voluntad de Dios, podemos llegar tan lejos como nos lo propongamos, claro está, apegados a cuestiones sensatas y no a la idea de cumplir caprichos.

No me cansaré de decir: debemos estudiar la Biblia y discernir sus contenidos, ello, nos resuelve muchas cosas.