La diversidad de “Un acercamiento al arte plástico veracruzano”

Israel Barrón no platica mucho de sí mismo como artista, él es un moderador que recomienda la retroalimentación de colegas y espectadores y la búsqueda de varios caminos

Foto: Ana Martina
11 febrero 2018 | 8:03 hrs | Ana Martina Ortiz León

Xalapa, Ver.- “No están todos los que son” o “No son todos los que están” son dichos muy viejos que se aplican muy bien en el documental “Un acercamiento al arte plástico veracruzano”. Su riqueza está en la heterogeneidad de edades, trayectorias y disciplinas artísticas visuales de los 18 personajes seleccionados.

La concepción personal de arte, el proceso creativo, las estrategias para difundir una obra y qué es la vocación artística son los temas puntuales que el director Adolfo Gurrola abordó con sus entrevistados. A unos ya los conocía por trabajos anteriores que realizó para el Instituto Veracruzano de la Cultura como memorias o registros de sus exposiciones; con otros había sostenido conversaciones y el desarrollo del documental le permitió conocer las personalidades de todos: “desde el maestro más solemne hasta el más platicón”.

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El colorido, la creatividad, los talleres, las herramientas, las piezas, el trabajo diario y las emociones se aprecian y perciben en los 38 minutos del documental, “que no podía durar tanto por las plataformas para su salida y que no permiten que sea una cuadrícula larga de hora y media; si hacíamos una película de arriba de la hora o para hablar del arte veracruzano tendría que haber abarcado a más artistas en el mismo nivel de exploración de temas: quién eres, por qué estás aquí y tu trabajo”.

Las frases de Gustavo Pérez son ideales para iniciar y culminar el diálogo visual; Elsa Naveda habla de las sensaciones que tiene cuando toca y moldea la arcilla y que su cerámica la vendía más en el puerto de Veracruz por el turismo y el poder adquisitivo mayor de los habitantes; Miguel Fematt dice que sus desnudos fotográficos no son estéticos y siempre parte de un proyecto.

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Hildegart Oloarte considera que los artistas que se forjaron en Xalapa son auténticos y aunque se hayan ido y regresado, a pesar de que en algunos casos han transcurrido más de 20 años “me sigue sorprendiendo y de hecho alguna vez leí que Xalapa es la ciudad de Latinoamérica donde más artistas viven”. Daniel Berman camina por las calles de Coatepec y Edgar Cano recibe al director Gurrola en su taller que tiene en el Estado de México.

Roberto Rodríguez recalca la importancia de su primer viaje al extranjero y darse cuenta que los mexicanos son muy creativos “y que resolvemos muchas cosas a pesar de ciertas carencias”. A Per Anderson le es inevitable hablar de La Ceiba Gráfica y del árbol, su símbolo, que no es tan viejo porque apenas tiene 75 años y de la sustentabilidad del proyecto al elaborar a cuadro una hoja de papel de algodón. Las declaraciones de Ángel Lagunes tienen de fondo una de sus piezas.

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En su taller y local de negocio Rabí Montoya habla de una cotización y de la magnífica oferta artística que hay en las galerías xalapeñas; admite también que en la ciudad no hay un mercado del arte, por la inexistencia de coleccionistas o subastas. Juan Sin revela que en sus inicios hizo diseño gráfico y web, los cuales no le funcionaron, pero cuando subió su trabajo a Internet todo fluyó.

Israel Barrón no platica mucho de sí mismo como artista, él es un moderador que recomienda la retroalimentación de colegas y espectadores y la búsqueda de varios caminos. Mariana del Campo asegura que en su carrera sólo una persona le ha dicho que está perdida, “triste es que no provoques nada”. Teodoro Cano recuerda cómo fue el proceso de algunas de sus obras, las imágenes de éstas gritan la magnitud monumental.

Foto: Ana Martina

Tener y mantener un taller, aunque sea cargándolo a cuestas en los cambios de casa, es para Gerardo Vargas el paso que profesionaliza al artista y “en el que puedes trabajar todo el tiempo que quieras”. Las enigmáticas formas y perturbadoras texturas de las esculturas en piedra, mármol y cantera dan las pistas para identificar el trabajo de Hiroyuki Okumura, quien desde 1989 encontró en Xalapa la inspiración para desarrollar su carrera.

Leticia Tarragó, con una larga trayectoria tanto en el país como en el extranjero, se emociona cuando confiesa que el Dr. Atl fue su mentor; y Atenea Castillo, una de las más jóvenes, permanece de pie al frente de sus cuadros que reflejan la influencia del arte sacro y mitológico, la pintura modernista y el cómic occidental.

Foto: Ana Martina

Después de su estreno en el Ágora de la Ciudad, “Un acercamiento al arte plástico veracruzano” se proyectará hasta el 23 de febrero en los recintos que tiene el IVEC en las ciudades de Xalapa, Coatepec, Veracruz, Tlacotalpan y Orizaba.