La Decadencia de la Clase Política y la Universidad

27 marzo 2017 | 10:54 hrs | Jorge Miguel Ramírez Pérez

Se han elegido todo tipo de perfiles en la política: actores, comediantes, empresarios, damas surgidas de concursos de belleza, deportistas, periodistas y muchos más que pudieran ofrecer a quienes los postularon como candidatos, una fama inicial, una imagen de aceptación entre el público heterogéneo, que se supone votaría por tales personas.

En un sentido positivo se les propone porque de vez en cuando se quiere mantener el mito de que cualquier ciudadano, puede ser quien encabece un gobierno. Eso incrementa se dice, a que la gente piense que el sistema es igualitario. Es decir que no importa que el que encabece sea un papanatas o no, si está en su derecho de figurar y su fama puede traer votos.

Este pretorianismo, donde como los jefes del pretorio -la guardia del César- imponen a cualquiera que satisfaga sus deseos y les permita gobernar tras bambalinas, es una mecánica muy vieja, que deriva en la decadencia y la más completa corrupción.

En los tiempos modernos algunas naciones avanzadas se han dado ese lujo de meter famosos, principalmente porque no se cae en la desestabilización,  el aparato de gobierno civil y militar, está especializado y es de carrera. En otras palabras hay un funcionariado y una oficialidad estables, que permiten que alguien ignorante no lo parezca tanto y que las torpezas se vean suavizadas por profesionales.

En esos casos el líder afamado debe ser humilde y  tener una docilidad básica, como para escuchar y asentir cuando un mecánico experto hace su diagnóstico sobre un vehículo en mal estado. Eso hizo grande a Reagan puso fin a la guerra fría, escuchó expertos y solo moldeó las formas de comunicación, que era lo suyo.

Eso me hace concluir que es imprescindible tener buenos cuadros para el ejercicio del gobierno. Porque no pueden los ciudadanos quedarse conformes con la suerte. Si les salió un buen gobernante: ¡que bueno! Pero si son ruines como los que estuvieron doce años, manejando un estado como si fuera de su propiedad hasta llevarlo a la quiebra: ¡qué malo!

Y es que los colaboradores cuentan ya sea como servicio civil estable o como profesionales con los elementos: conocimientos, experiencia acreditada y habilidades ya sea, para frenar las ocurrencias de los líderes abyectos o para potenciar las instrucciones de los que si le entienden al servicio público normativo hacia los ciudadanos.

Y en este sentido no quisiera entrar en las discusiones sobre un servicio civil de carrera, porque los hay desde algunos excelentes hasta los de México,  surgidos de la improvisación, sin correlacionar suficientemente los criterios político-administrativos esenciales, dando como resultado una obesidad en el aparato burocrático.

Pero es claro que el deterioro de las clases políticas, es decir de los que participan en el proceso de incorporar las demandas de la sociedad, procesarlas y distribuirlas en un sistema de respuesta y resultados de servicio. Lo que yo llamo los productores de política, no los consumidores y menos los híbridos entrópicos residuales en la materia, que se vuelven en la decadencia determinantes; se debe a la  pobreza de las instituciones académicas que pudieran  formar profesionalmente a los productores con calidad moral como personas, con los conocimientos suficientes de plantear y discutir como expertos y con capacidad de ejecución.

Eso centra la necesidad en las escuelas que deben formar profesionales y que son el reflejo de la sociedad circundante, no son territorios exógenos. En administración pública por ejemplo en Veracruz, no hay una institución que en verdad se pueda decir que es semillero de esta materia indispensable para el servicio público. las que han intentado, no tuvieron el concepto ni los apoyos. Aunque hay cursos de posgrado de la especialidad, no se puede decir que son de buen nivel porque los alumnos no tienen formación teórica previa. Los que  egresan es por su capacidad económica de adquirir la certificación, de ninguna manera por su potencial conocimiento de manera básica.

Y es en ese tema que se desprende lamentablemente todo un tinglado de carreras que no cumplen con los requisitos de poder formar alumnos en materias de las ciencias del gobierno. De hecho creo Veracruz, es el que mayores limitaciones tiene en la materia,  porque muchos ex funcionarios y aún candidatos a puestos municipales,  ostentan falsas certificaciones en administración pública, que todo mundo sabe son de escuelas patito y de la corrupción mas descarada.

Tampoco existe una escuela de la experiencia como lo que había con Ruiz Cortines, donde los cuadros eran disciplinados y eficientes por el esfuerzo de apegarse a los procedimientos. Pero Echeverría le dio en la torre a los meritorios, que podrían haber sido del servicio social, como le quitó a México la formación de artesanos cuando  quiso sindicalizar a los aprendices.

El asunto es que ya estamos en el siglo 21 y por ejemplo la Universidad Veracruzana no tiene oferta para fortalecer los cuadros del gobierno. Sigue en el siglo pasado, medio produciendo profesionales más costosos que la misma UNAM, sin actualizar sus enfoques de las ciencias del gobierno. Es una gigantesca burocracia con altos salarios, muchas vacaciones, poca o nula productividad y privilegios para elegir la salud a su gusto, incluso unos desafían las leyes y el principio lógico de la identidad que dice que nadie puede ser y no ser al mismo tiempo, porque dos veces tienen tiempos completos y suelen ser funcionarios, a la vez que maestros también de tiempo completo.

Y es ahora cuando la Universidad urge renovarse y dejar de añorar épocas mejores, y   cumpla su propósito de detener el deterioro de la clase política, la verdadera que puede cambiar los criterios para un estado tan vapuleado por malos políticos y sus cuadros, como lo vimos recientemente. Urge que la Universidad en verdad se convierta en un semillero de talentos y que se abandonen las luchas por la defensa de feudos y presupuestos, que en estas condiciones de distancia de las necesidades profesionales, lógicamente jamás serán suficientes.