La cocina milenaria de Marta Zepeda y Kievf Rueda

10 agosto 2017 | 19:36 hrs | Redacción Noreste

México.- Disfrutar un gran platillo, tiene la magia de conectarnos en un instante con el momento presente; en ese ritual cotidiano de degustar nuestros alimentos, en ese ahora, el alma, despertada por los aromas  envolventes, es transportada silenciosamente a una experiencia mística que la hace una con su espíritu.

Así es la cocina de Marta Zepeda y Kievf Rueda Courrech, viajeros milenarios en ese arte ancestral de la cocina mexicana. Su historia de amor –narrada emotivamente por Marta-, es un hermoso relato de una vida como pareja, dedicada al rescate de nuestra identidad como nación, como región: la cocina chiapaneca. Después de muchos años de conocerse, y recorrer esos laberintos de la existencia, un día  Kievf, sin carta de amor previa, decide abandonar la bulliciosa Ciudad de México con su gran paellera bajo el brazo para ir en busca de Marta, el amor de su vida, a la tierra Coleta.

En ese gesto sublime, Chiapas y la cocina mexicana, conocerán a través del tiempo, una de las mas originales renovaciones gastronómicas de las recetas tradicionales de esa zona del país, posicionando a San Cristóbal de las Casas en el circuito gastronómico mundial con su restaurante Tierra y Cielo. El empleo de los productos agrícolas del área circundante a San Cristóbal, ingredientes básicos de su cocina, han contribuido al  rescate de los cultivos y mejoras en la vida de las mujeres de las pequeñas comunidades. Su cerveza artesanal, la promoción de los tejidos, y mucho más, ha  posicionado a Marta Zepeda Trujillo, a ser distinguida con diversos reconocimientos: en el 2008 se le otorga el premio al Mérito Empresarial de Cocina uvm de mujeres emprendedoras y en el 2015 se le otorga el Premio Nacional de Calidad.

Pero sentarse a la mesa con estos buenos amigos y compartir la sencillez de unas rajas deliciosas, frijoles impecablemente arropados en una tortilla multicolor chiapaneca, pescado chumul o la cochinita pibil, -en remembranza de su primer pequeño restaurante el Achiote-, y tamal de chocolate como postre, es descubrir el amor que los une con sus raíces, en esa pasión por la cocina y la vida que comparten. Por ningún motivo, si usted visita San Cristóbal se pierda la oportunidad de complacerse con el menú degustación, Saborea a Chiapas, en la Tierra y en el Cielo.