La Cargada Obradorista

11 septiembre 2017 | 11:56 hrs | Jorge Miguel Ramírez Pérez

Hace unas semanas escrib√≠ sobre los recuerdos de la Corriente Democratizadora del PRI, que dio lugar al Frente Democr√°tico Nacional; que realiz√≥ su mejor desempe√Īo en 1988, dejando la impresi√≥n por todos lados, que hab√≠a ganado el Ingeniero C√°rdenas en la competencia presidencial, donde result√≥ triunfador a la postre Carlos Salinas.

Sucesivamente el Frente se convirti√≥ en el PRD, partido que a partir de las divisiones generadas por los berrinches de Obrador, ha reducido el alcance¬† que obtuvo hace casi veinte a√Īos como grupo pol√≠tico.

La corriente era un intento por socavar a la incipiente tecnocracia que traía un proyecto nuevo, en contraste del agotado nacionalismo revolucionario, plagado de mitos desde entonces increíbles.

La corriente, el Frente y sus derivaciones eran una aglutinaci√≥n de utop√≠as secretas, porque cada quien tra√≠a la suya; pero en todo caso, con la coincidencia eso si, un√°nime, de desplazar a la alta burocracia que se presum√≠a como tecnocr√°tica, porque todo su impacto era que estaba mas o menos enterada de lo que pasaba en el mundo. Ni los tecn√≥cratas era la gran cosa, ni los que los combat√≠an ten√≠an raz√≥n, porque eran extempor√°neos, a√Īoraban un mundo que se hab√≠a desvanecido irremediablemente desde 1968 y no pod√≠a siquiera intentar reconstruirlo‚Ķ.

Hoy se presenta un fen√≥meno parecido: surge un movimiento como dicen ellos, en sus siglas: de regeneraci√≥n; de regenerar algo que parece perdido, seguramente se han de referir al viejo modelo de los a√Īos cincuenta y sesenta del siglo pasado: el referido nacionalismo revolucionario; porque no puede ser de otra manera, ya que no se regenera algo que sea nuevo; lo que es nuevo, no necesita regenerarse.

Es decir esa es la propuesta del Morena una que trata de regresar a lo que intentaron hacer los abuelos o más bien, los bisabuelos: ahora los obradoristas, trasnochados en pos fervientes del hilo negro, que se volvió gris y etéreo. Ofreciendo lo imposible.

Pero como dicen: bajar impuestos, acabar con los monopolios, repartir dinero, correr a toda la burocracia y sustituirla con sus hordas; así como el compromiso de combatir la corrupción, sin meter a nadie a la cárcel, como dijo Obrador con Aristegui, que no se puede tocar ni a los expresidentes; pues la gente que toda su vida ha aspirado a terminar sus días por cierto, muchos, como pensionados sin hacer nada, que es el ideal de los que vociferan, entonces se aprestan a sumarse perfiles muy parecidos.

Muchos individuos sin objetivos en la vida a punto de darle el voto a Obrador, para que les den sin esfuerzo, porque esa es la condici√≥n, una d√°diva del erario p√ļblico, que suponen c√°ndidamente es inagotable. Un apoyo para seguir echando chelas, viendo el futbol y las telenovelas.

Pero aparte de la masa votante que no sabe lo que quiere, sino dejar de trabajar; y no quiere tampoco recibir órdenes de nadie; están los politicastros, los improvisados y trepadores que quieren sorprender cambiando de bando, ya que el que les dio lo que tienen, no lo pueden seguir exprimiendo: lo consideran en desgracia; y realizan una huida del origen donde los inventaron, hacia una estampida ávida por perseguir los huesos, que se imaginan hasta estarlos saboreando.

Y con un cinismo enorme firman acuerdos como si fueran los grandes ide√≥logos de la filosof√≠a antisist√©mica o de perdida del marxismo. Se sienten due√Īos de la verdad pol√≠tica y representantes monop√≥licos de los intereses mayoritarios, para sumarse a los del coro de alabanzas del tabasque√Īo, que a todos les dice que si, pero no les dice cuando; porque √©l, aunque usted no lo crea, tambi√©n es pe√≥n.

Pero hay de firmantes a firmantes, los que conocen a Obrador como Pablo G√≥mez o Leonel Godoy, que despu√©s de defeccionar del PRD, el l√≠der del Morena los bate√≥ con desprecio; y los que pueden servir para sacar a pasear la charola de la coperacha; ofreci√©ndoles peque√Īas cuotas en los cacicazgos que quieren edificar.

De estos √ļltimos, es el caso de del vendedor de cubetas de pl√°stico y fayuca china, para gente de escasos recursos; que sin miramientos les vende lo que mas se asemeja a la basura, por la inexistente calidad de los productos. Ricardo Ahued es el sujeto, que es todo un hombre de poder y prestigio en la capital veracruzana, que coloca a sus incondicionales en los cargos edilicios y administrativos; lo que demuestra los niveles precarios a los que ha llegado la clase pol√≠tica local, en un deslizamiento de capacidades, que arroja como prospectos a esos improvisados.

Ya alguien hab√≠a escrito en otra entidad que esos trepadores caen mal, a los del PRI que les dieron su apoyo para tener puestos que s√≠ usufructuaron sin m√©ritos; como a los fan√°ticos del obradorismo que se pensaban √ļnicos sacerdotes pont√≠fices con el dios bananero y que ahora, ver√°n menguadas sus aspiraciones porque hay otros oportunistas que forman la cargada, y que igual van a quemarle incienso, pero tambi√©n le van a caer con su cuerno, al puro estilo de Chucho el Roto: les quit√≥ a los pri√≠stas y ahora le dar√° una piscacha de esas mochadas, al jefe de Morena; que apenas le llega a tiempo uno, que si le sirve para recoger la charola entre los empresarios, en el preciso momento, cuando necesitaba sustituir a Eva Cadena. Ya llegar√° el tiempo en el que Andr√©s Manuel le de una patada.

*Esta es opinión personal del columnista