La Biblia y la preeminencia del amor

13 febrero 2018 | 23:15 hrs | El Negro Cruz | Negro Cruz

Si yo hablase lenguas humanas y ang√©licas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o c√≠mbalo que reti√Īe. 1 Corintios 13:1

El amor, podemos considerarlo así, es una especie de motor que mueve a los hombres, sino tenemos tan bella y sublime cualidad, simplemente estamos vacíos.

En s√≠ mismo, las ordenanzas del Se√Īor son un acto de amor y la mejor y excelsa forma en que nos lo ha demostrado, es que mand√≥ a su hijo unig√©nito, Jesucristo, a ser sacrificado en la cruz, para redimir a los hombres del pecado que inici√≥ con la desobediencia de Ad√°n.

Sobre este maravilloso punto, Mateo 20:28 nos da una magnifica explicaci√≥n: ‚Äúcomo el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos‚ÄĚ.

¬ŅPodemos encontrar una mayor demostraci√≥n de amor por parte de Jehov√° para con nosotros sus hijos?

Así pues, el ejemplo del Todopoderoso es irrefutable y la manera en que podemos alabarlo, es buscar todos los días aplicar sus Leyes, las cuales están plasmadas en las Sagradas Escrituras, que no debemos olvidar, son palabra de Dios.

En este contexto, ya que la tradición terrenal indica que el 14 de Febrero se celebra el día del Amor y la Amistad, me permito someter a la consideración de quienes tengan a bien leer esta humilde reflexión, parte de lo que nos refiere 1 Corintios 13 sobre tan trascendente tema.

La intenci√≥n, es que vayamos m√°s all√° de mandar a las amistades una cadena por las redes sociales con una bella imagen o que nos quedemos en el simple hecho, de invitar a nuestra amada mujer a degustar una op√≠para comida en alg√ļn comedero de moda.

Nos dice el mencionado capítulo 1 Corintios 13 en sus versículos 1-8:

‚ÄúSi yo hablase lenguas humanas y ang√©licas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o c√≠mbalo que reti√Īe.

Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.

Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve.

El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece;

No hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;

No se goza de la injusticia, m√°s se goza de la verdad.

Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor nunca deja de ser; pero las profec√≠as se acabar√°n, y cesar√°n las lenguas, y la ciencia acabar√°‚ÄĚ.

Aunque he tenido la oportunidad de leer estas palabras divinas en repetidas ocasiones, no deja de conmoverme su profundidad, su vigencia a pesar de haber sido reveladas hace varios cientos de a√Īos. Su ritmo es perfecto, sus conceptos irrebatibles, son una sinfon√≠a literaria que nos produce emoci√≥n ilimitada.

Hermanos m√≠os, Dios es amor y para que no duden jam√°s de esta aseveraci√≥n, ponderen lo que nos dice 1 Juan 4:7-8: ‚ÄúAmados, am√©monos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor‚ÄĚ.

Creo que la ense√Īanza es m√°s que clara, dejemos los aspectos fr√≠volos del regalo y la felicitaci√≥n superficial, busquemos aplicar en nuestra cotidianeidad, el ejemplo portentoso del Padre Celestial.

Me despido como siempre, sugiriéndoles con respeto, que estudien La Biblia. Gracias.

*Esta es opinión personal del columnista