La ambición desmedida enloquece al servidor público

16 noviembre 2016 | 19:24 hrs |

Diálogos con “El Negro” Cruz

!!Ay de los que juntan casa a casa, y añaden heredad a heredad hasta ocuparlo todo! ¿Habitaréis vosotros solos en medio de la tierra? Ha llegado a mis oídos de parte de Jehová de los ejércitos, que las muchas casas han de quedar asoladas, sin morador las grandes y hermosas. Isaías 5:8-9

Tener ambición no es, en sí mismo, un mal sentimiento, por el contrario, anhelar ser un mejor ser humano siempre ayuda a que superemos nuestros problemas de crecimiento interno, nos impulsa a ser mejores.

En mi caso, he relatado en reflexiones anteriores, que nací en un pequeño poblado de Veracruz, no tuve la oportunidad de realizar estudios profesionales, pero con la ayuda del Señor y las ganas de lograr mejores condiciones para mí y los míos, he podido lograr algunos satisfactores.  Desde luego, el deseo de poseer más siempre está ahí, por ello, es necesario oír consejos y hacer oración para evitarlo, todos podemos ser víctimas de pensamientos desmesurados, no dejemos que aniden en nuestra mente.

En este sentido, en tiempos recientes nos hemos enterado de como varios ex mandatarios estatales buscaron acumular riquezas en forma desmedida y lo peor, con cargo al erario, es decir, le “metieron mano al cajón” para tratar de fortalecer su vanagloria por sentirse hombres poderosos, capaces de poseer bienes materiales más allá de cualquier sentido humanamente justificable.

¿Para que quiere un hombre propiedades por todo el mundo? ¿Acaso estos bienes adquiridos de manera fraudulenta los hacen ser personas merecedoras de la admiración del resto de la ciudadanía?

Definitivamente algo está mal en buena parte de las nuevas generaciones de (seudo) políticos, no tienen la mínima vocación por servir al pueblo, su loca ambición los impulsa, como una adicción, a cometer toda clase de tropelías para alcanzar sus perversos objetivos.

Vivimos tiempos en los que los servidores públicos adoran al “becerro de oro”, idolatran los bienes materiales por encima de cualquier consideración espiritual, han equivocado el camino en forma significativa, lo cual provoca que la población tenga una severa crisis de confianza en las instituciones.

Hoy, por desgracia, para muchos ciudadanos de a pie, el funcionario de gobierno es sinónimo de ladrón, ya no hay respeto para la investidura, los memes que circulan en las redes sociales son una manera, a veces cruel, de expresar ese desencanto.

Aunque no justifico el hecho, es compresible que la gente este enojada o de  “mal humor social”, como lo define el presidente Peña Nieto…aunque no haga mucho por resolverlo.

Así las cosas ¿qué les podemos pedir a nuestros jóvenes en materia de valores cívicos y unidad nacional,  si somos testigos de cómo algunos vividores se han enriquecido depredando el presupuesto público y siguen tan campantes?

En Veracruz, para muestra un botón, tenemos el caso de un tamaulipeco apellidado Deantes, que se sirvió del gobierno del estado y dejó de ser de un modesto vendedor de celulares, para convertirse en un magnate del sector inmobiliario, claro, ilegalmente.

Se tiene que actuar con urgencia, si el Sistema Nacional Anticorrupción no da resultados en el corto plazo, será otra oportunidad perdida, no sabemos si habrá más.

De seguir así, llegará el momento en que la ciudadanía, de plano, deje de apegarse a las leyes imperantes y todo se volverá un caos.

*Vivencias de Rafael “El Negro” Cruz, editadas por Javier Roldán