La adicción de Ana Míriam

22 mayo 2017 | 9:21 hrs | Filiberto Vargas Rodríguez

Prefacio.

Si alguien no entiende el concepto de “administrar la justicia” puede tomar el ejemplo de la captura de la periodista Gina Domínguez. Una carpeta de investigación es concluida y una orden de aprehensión se emite “casualmente”, horas antes de que llegue a Xalapa el dirigente nacional del PRI, Enrique Ochoa, adalid de la guerra de su partido contra la corrupción. Y resulta que hasta hoy Gina Domínguez es la Presidenta de la Fundación Colosio en Veracruz. *** Ninguno de los tres delitos de los que se le acusa (abuso de autoridad, incumplimiento de un deber legal y coalición) son graves, ni consideran una oficiosa medida cautelar de prisión, pero los jueces de control, bien instruidos por su jefe, el Presidente del Tribunal Superior de Justicia, Edel Álvarez Peña, ya aprendieron que cada captura de un exduartista debe ser respaldada con la cárcel, en esta ocasión de un año “para evitar que se dé a la fuga”. *** Por la forma en que Miguel Ángel Yunes Linares ha venido actuando, lo más probable es que en los próximos días se dé una nueva detención, de alguien más del gabinete duartista. La ofensiva contra Alberto Silva correrá la misma suerte que la de Antonio Tarek Abdalá, por lo que el trámite de su desafuero no saldría antes del 4 de junio. *** Por el interés que ha mostrado en fortalecer las campañas del PAN en Veracruz y Boca del Río, el siguiente objetivo podría ser alguien de apellido Ferrari. Es más fácil, pues ninguno de ellos goza de fuero.

* * *

Los rumores surgieron desde que hizo público su interés por competir por la alcaldía:

– ¿Cómo? ¿Ana Míriam? ¡Pero si es bien “pacheca”!

Era demasiado pronto para que le estuvieran armando una campaña de desprestigio, pero tampoco había más elementos que las expresiones de algunos xalapeños que decían conocerla “de vista”.

El tiempo pasó y durante la precampaña la señora Ferráez comenzó a mostrar comportamiento y discurso erráticos, lo que los miembros de su equipo atribuían a su “falta de experiencia” en las lides políticas.

Y llegó la campaña, y llegaron los debates. Desde sus primeras intervenciones se notó que la candidata de la alianza PAN-PRD nada tenía para aportar, sus mensajes eran titubeantes y sus ideas no eran claras.

Nuevos comentarios robustecían aquella versión inicial:

– ¿Has notado que cada que llega a un lugar, lo primero que hace es meterse al baño?

Nada firme aún, solo pistas sin mayor sustento. Pero la duda germinó y empezó a echar raíces.

Finalmente alguien decidió poner fin a los rumores y atacar el tema de frente. A la pregunta directa a los candidatos sobre si consumen o han consumido alguna droga ilegal, todos menos uno lo negaron. Hipólito Rodríguez, de Morena, admitió que cuando cursaba la Prepa, en la ciudad de México “tuvo la oportunidad” de probar la marihuana, pero les juró a los presentes que no le quedó secuela alguna (?).

Y ya encarrerados alguien propuso: ¿Estarían dispuestos a someterse a un examen antidoping? Algunos dijeron que sí y actuaron en consecuencia, incluido el propio Hipólito, para dejar claro que si se había fumado algún “churro” de chavo, ya habría pasado tanto tiempo que su cuerpo no presentaría evidencia alguna.

Y sucede que Ana Míriam Ferráez (a quien los rumores la ubican como consumidora consuetudinaria de cocaína) no acudió a hacerse el examen.

En su defensa, alegó que “no tenía por qué hacerlo”, pero que de ser necesario, “mañana mismo voy”.

Es de suponer que la decisión de no acudir al examen fue discutida con sus asesores políticos. Es de suponer, también, que ella ya estaba informada de los rumores que corrían acerca de su supuesta adicción. Lo lógico, en caso de ser falsas esas versiones, habría sido que acudiera al examen, para desbaratar esa conjura en su contra.

Quizá alguien le vendió el cuento de que se trata de “guerra sucia” y que ella no debe caer en provocaciones. Lo cierto es que no acudió a hacerse el examen para demostrar que no es adicta a ninguna droga ilícita; lo cierto, también, es que ha reducido notoriamente su participación en debates o encuentros con los otros candidatos y que sus promotores están buscando “pasar la página” y llevar a la candidata a otros temas, distintos, lejanos a la interrogante sobre su supuesta adicción.

El votante de Xalapa ha sido demasiado permisivo en el tema de las “debilidades humanas” de sus alcaldes. Los ha habido muy aficionados al alcohol, como Reynaldo Escobar, de quien también se llegó a mencionar que, ya con algunas copas, buscaba emociones más fuertes.

De David Velasco, antes de su campaña a la alcaldía, se le conocía por ser cliente frecuente de los principales antros de la capital, hasta que –lo admite él mismo- su hija la mayor le explicó que le incomodaba encontrarlo en los mismos sitios a los que acudía ella con sus amigas. El padre optó por organizar fiestas en su casa o acudir a contados bares, donde predominara la música ochentera, más de su gusto.

Pero el alcohol es legal y la medida en su consumo es responsabilidad personal. Consumir drogas ilegales implica tener contacto con un distribuidor que realiza una actividad ilegal, la que no sólo no se denuncia, sino que hasta se fomenta. Pretender llegar a la alcaldía en esas condiciones sería, por decir lo menos, una barbaridad.

¡Ana Míriam tiene que someterse a un examen antidoping! Lo tiene que hacer en un laboratorio prestigiado, que no se preste a la duda de un resultado amañado. Lo tiene que hacer porque ella ha salido a buscar el voto de los xalapeños y es a ellos a los que les debe demostrar que lleva una vida sana. (Por cierto, su simpatía o predilección por la medicina homeopática no descarta ninguna adicción).

Hace ya más de una década, cuando un amigo me comentó su interés por participar en la contienda a la alcaldía de Xalapa, mi sugerencia fue esta: “Haz una revisión detallada de tu vida, de tus valores, de tus virtudes pero, más importante, de tus defectos. No seas condescendiente contigo mismo, sé muy severo. Si después de ello, consideras que tienes los atributos para competir, adelante. No te garantizo el triunfo, pero sí una campaña digna, un ejercicio político y personal que habrás de llevarte como una de las mejores experiencias de tu vida”.

Una reflexión como esa debería hacer hoy la candidata de la alianza PAN-PRD.

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Epílogo.

“Yo sé que les prometí devolverles la tranquilidad, yo sé que me comprometí a sacar a Veracruz de la crisis provocada por Fidel Herrera y Javier Duarte. Pero deben entenderme: La seguridad y las finanzas son temas muy complejos. Necesito más tiempo”. ¿Cuál sería su reacción si escuchara algo como eso de nuestro actual gobernador? Pues ya lo dijo. Explicó que si no les ha pagado a los proveedores es porque “es una revisión bastante fuerte y se entiende que si no se ha concluido no (es) por falta de la Secretaría de Finanzas o mía, si no por (que) es bastante complejo”. Paciencia, amigos. Yunes Linares ya se enteró que gobernar “es bastante complejo”. *** Y para los que tienen problemas con su “percepción”, baste señalar que en el Infonavit Kawatzin, de Coatzintla, en la cisterna de una vivienda en construcción, fue encontrado el cadáver de una mujer de unos 35 años de edad, de complexión robusta y con un avanzado estado de descomposición. Los primeros datos arrojan que la dama fue asesinada y su cuerpo fue escondido en ese sitio abandonado. *** Esperemos que nuestras autoridades le encuentren pronto el hilo a tan “complejo” problema de inseguridad.

filivargas@gmail.com

*Esta es opinión personal del columnista