Kevin Brooks navega en la oscuridad en su más reciente historia

El autor inglés, conocido por sus novelas ásperas para jóvenes, habla sobre su libro ‘Miedo’

5 agosto 2019 | 13:46 hrs | Excelsior | Arte y Cultura

De visita en México para presentar la traducción de su libro Miedo, publicado por el Fondo de Cultura Económica (FCE), Brooks confiesa que éste es un libro autobiográfico en el que construye la ficción de Elliot, un joven con trastornos mentales al que le aterra casi todo, alguien que perdió toda seguridad en sí mismo “desde el momento en que nació”.

Así que en esta autoficción, el autor vuelve sobre una prosa pedregosa, áspera y perturbadora, tal como lo hizo en Candy, que recrea los pasos de una joven que se extravió en los brazos de la prostitución y la heroína; de Martyn Pig, que relata el periplo de un chico que se divide entre el bullying que le provoca su apellido y vivir con un padre alcohólico; o de El camino de los muertos, que cuenta las pesquisas de dos hermanos que quieren vengar la muerte de su hermana Rachel, violada y asesinada en un pueblo cercano.

A mí me gusta esa clase de historias que podríamos definir como serias, las cuales te dejan algo en la mente y después podría provocarte algún tipo de reflexión. Así que cuando veo alguna película y choco con un final feliz, entiendo que está bien, pero no es el tipo de historias que me agradan. En cambio, si en la cinta el héroe resulta muerto… me siento mucho mejor, más atrapado que si sólo tomara la mano de su amada y terminara en las colinas”, explica el autor que mañana tendrá una firma de libros en la librería Rosario Castellanos a las 18:00 horas.

¿Se ha propuesto perturbar a sus lectores? “Como tal no es mi objetivo, aunque muchas personas me han dicho que lo hago. Pero pienso que si un lector llora, se enoja o se molesta con mis historias, está bien; de lo contrario algo estaría fallando en mi narración. Creo que cualquier experiencia creativa viene del inconsciente… aunque es cierto que una parte de mi escritura intenta hallar el balance entre lo que quiero escribir conscientemente y lo inconsciente viene de mí. Ése es el sentimiento que alimenta a este libro”.

Sobre la selección de las tramas en su obra, reconoce que no es consciente, aunque comparó ese proceso con el arte de pintar. “No creo que uno pueda elegir algún tema o narrativa, no creo que eso sea una decisión consciente. Ésa es mi forma natural de escribir. En realidad, no me importa mucho lo que la gente piense, porque esto que escribo viene de mí mismo. Sin embargo, recuerdo que durante un tiempo me dediqué a pintar y a escribir música. Creo que es la misma cosa que escribir y que viene del mismo lugar”.

¿Estaría de acuerdo en que su prosa es fragmentaria, como rompecabezas? “Diría que hay diferentes momentos en la construcción de mis novelas, pero en ésta quise intentar un estilo distinto, porque está ligada al american crime fiction y contiene varias tramas estructuradas en forma piramidal”.

¿Qué pintores asocia a su proceso de escritura? “Pienso en los expresionistas estadunidenses o en Van Gogh, mis favoritos. Te recuerdo que en mi juventud intenté sobrevivir como pintor y quise ser mejor que Picasso… pero no tuve éxito. Creo que el proceso creativo es oscuro y misterioso, así que no puedes saber por qué están pintando o escribiendo determinada cosa. La inspiración, como la labor creativa, es brumosa, muy neblinosa”.

 

LA ESTRELLA DE ROCK

 

Brooks recuerda que mientras intentaba ser pintor o cantante de rock, trabajó en un crematorio, en un taller mecánico y como vendedor de hot-dogs, pero afirma que sólo se trató de empleos temporales que utilizó para obtener un poco de dinero”.

A los 18 años dejé la escuela e intenté convertirme en una estrella de rock. Así que empecé a hacer mi propia música y a grabarla, y todos esos trabajos sólo fueron una forma de hacer un poco de dinero para vivir”.

¿Dónde tiene la música que compuso? “Está guardada, seguramente. En aquel tiempo trabajamos muy duro (con la banda) en nuestro arte y la gente me habría dicho que mejor me pusiera a hacer otra cosa. Lo peor es que ni siquiera recuerdo haberme comprado algo de ropa con esos empleos, todo el dinero ganado era para comprar drogas y tragos. En este momento no me gustaría hacer todo aquello, pero hoy me siento complacido de haberlo hecho antes”.

¿Le gusta el mundo en el que vive? “No me parece fascinante el mundo que leo en los periódicos. Particularmente me gustan mucho las personas, pero no me fascina lo que hacemos a veces y constantemente veo lo estúpido y horrible de las cosas que hemos llegado a hacer. Yo no puedo entender muy bien por qué nos comportamos de forma tan ridícula. Es difícil entender”, concluye.

¿Cómo define el miedo a partir de su más reciente novela? “Se puede definir de diferentes maneras, pero es un aspecto de la evolución que ha sido útil para sobrevivir, es lo que cada ser viviente tiene como parte esencial de la sobrevivencia. Sin embargo, en el caso del ser humano el miedo es un defecto en la sique, y existen otras particularidades, como el hecho de que los animales lo sienten de forma irracional”.

¿La literatura le resultó un modo de combatir ese miedo? “Me ayuda a mí, pero la pregunta es si le ayuda a alguien más. En el fondo no creo pelear contra eso. En cierta forma, el libro me ha ayudado a aceptar mis miedos por lo que son”.