Karime ¿Por qué hasta ahora?

2 octubre 2017 | 18:30 hrs | Carlos Jesús Rodríguez

QUEREMOS CREERLE al Gobernador Miguel Ángel Yunes Linares; deseamos hacerlo por el bien de Veracruz, pero hay cosas en el discurso que no quedan claras, como por ejemplo: el combate a la corrupción y, paralelamente, la exculpación de algunos duartistas saqueadores o “tapaderas de Duarte” como llamó en Octubre del 2016 al, entonces, Contralor del Estado, Ricardo García Guzmán, ahora su amigo y “aliado” del hijo que aspira a la Gubernatura en el 2018. Porque si se trata de hacer justicia, ésta de ninguna manera debe ser selectiva ya que de lo contrario induce a la sospecha. La Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos para el Estado Libre y Soberano de Veracruz, es muy clara cuando señala en su artículo 46 que: “Todo servidor público tendrá las siguientes obligaciones para salvaguardar la legalidad, honradez, lealtad, imparcialidad y eficiencia que deben ser observadas en el desempeño de su empleo, cargo o comisión, y cuyo incumplimiento dará lugar al procedimiento y a las sanciones que correspondan, según la naturaleza de la infracción en que se incurra, y sin perjuicio de sus derechos laborales, previstos en las normas específicas que al respecto rijan”, y en el inciso uno enfatiza: “Cumplir con diligencia el servicio que le sea encomendado y abstenerse de cualquier ´acto u omisión´ que cause la suspensión o deficiencia de dicho servicio o implique abuso o ejercicio indebido de un empleo, cargo o comisión”, y hasta donde sabemos García Guzmán incurrió, por lo menos, en “omisión” de corrupción, y por eso Yunes Linares lo llamó –allá por Octubre del año pasado- “tapadera de Javier Duarte”, mientras que del hijo Ricardo García Escalante, actual alcalde de Pánuco y quien ahora le organiza eventos a Miguel Ángel Yunes Márquez en el norte del Estado, dijo que “nunca está en Palacio porque se la pasa en Xalapa… en Boca del Río, en los restaurantes, gastándose el dinero del ayuntamiento de Pánuco, esa es la realidad”.

PERO AHORA son grandes “cuates”, en suma, son los cuatro mosqueteros: -uno para todos y todos para Yunes Márquez-, y de aquella advertencia de que actuaría contra el entonces, Contralor García Guzmán -cuya responsabilidad se enfocaba en vigilar el buen manejo de los recursos públicos-, solo quedó el título de la vieja película interpretada por Thomas Mitchell y Barbara O’Neil: “Lo que el viento se llevó”. Pero Ricardo García es solo una mínima parte de lo que Yunes Linares no ha cumplido: por ejemplo, dijo que no afectaría la planta laboral y a la fecha van más de 15 mil burócratas despedidos en todas las ramas; que en seis meses devolvería la seguridad y tranquilidad a los veracruzanos, pero han pasado 10 meses y la situación ya es intolerable, pues Veracruz ocupa el primer lugar en secuestros y uno de los principales en crímenes violentos, feminicidios, asaltos, robos, levantones y extorsiones. Se llegan a contar entre 7 y 10 –y hasta 12- ejecutados en un solo día (diariamente), y esto no se sosiega. Es cierto, se trata de combatir la corrupción para que nunca más se repita el saqueo propiciado por Javier Duarte y sus secuaces, pero con todo respeto al jefe de las instituciones del Estado, tan importante es lo anterior como garantizar a la sociedad vivir en paz y tranquilidad, sin la zozobra de ser asaltado al salir de un banco (como actualmente sucede), en la calle, en el súper, en el propio negocio, o que el hogar sea saqueado por los amantes de lo ajeno en ausencia de los propietarios.

HAY OTROS “intocables” de quienes la administración de Yunes se ha olvidado, y estos son, sin duda, los ex directores administrativos de las secretarías duartistas, muchos de ellos elevados a la categoría de supersecretarios de despacho por el poder que ejercieron superior al titular, entre estos, Ricardo Sandoval, quien manejaba la Secretaría de Salud a su antojo, y cuya fortuna es incalculable. Este sujeto desapareció, misteriosamente, del mapa como tantos otros (i) responsables del dinero, y volviendo al caso Ricardo García, fue tal el cambio de los Yunes azules, que hasta le permitieron que se registrara como precandidato del PAN a la alcaldía de Pánuco, aunque de último momento fue desautorizado por el Comité Ejecutivo Nacional que no consideró prudente semejante desacierto dado el pasado del personaje.

COMO FUERA, este lunes el Gobernador pronunció en un bonito, conmovedor y hasta –cierto punto- convincente discurso durante la promulgación de la reforma constitucional que define las bases del Sistema Estatal contra la Corrupción que, “enfrentar a los beneficiarios de la corrupción no ha sido tarea fácil. ´No hay cambio´, dicen quienes antes participaban cotidianamente en el festín de la corrupción. ´Antes estábamos mejor´, afirman sin pudor los defensores del viejo régimen. Se les encuentra en todas partes. El mal se extendió como humedad” y agrega: “Romper esquemas de complicidad profunda con grupos y sectores de la sociedad ha sido altamente complicado”.

DENUNCIA, POR otra parte que con Duarte “desapareció la división de poderes y el sistema de equilibrio y contrapeso entre los mismos. El Congreso se convirtió en un mercado de votos, donde igual se pagaba por votar una reforma, que por aprobar sin observaciones, las cuentas públicas que no reportaban los montos del botín (¿y a poco no está ocurriendo lo mismo con el espurio presidente de la Junta de Coordinación Política, Sergio ´bailador´ Hernández?), e “igual sucedió con el Poder Judicial, cuya autonomía fue una y otra vez vulnerada”, e insistimos: ¿acaso no está ocurriendo lo mismo con Edel Álvarez Peña? Por ello lo de “casi convincente”, porque una cosa es lo que se dice ante un público aplaudidor y beneficiario de una “chambita”, y otra muy distinta lo que se hace. Por cierto, con lo de Karime Macías se habían tardado, o acaso esperaban el mejor momento, porque evidencias sobran. Así las cosas. OPINA carjesus30@hotmail.com

*Esta es opinión personal del columnista