José Manuel Pozos, entre el tráfico de influencias y una presunta red de prostitución

9 septiembre 2019 | 9:14 hrs | | Édgar Hernández

Por Edgar Hernández*

¡Se crea una nueva generación de “reinis” al servicio de la 4T!

 

La debilidad del gobierno de Cuitláhuac García, aunada su permisividad, así como los excesos de la Cofradía de la Mano Caída, abrieron las puertas a la gestación, desde la Secretaría de Finanzas, de un grupo de “becarias” que en realidad tienen otras funciones.

Son aspirantes a una plaza quienes en los hechos se desempeñan como edecanes y damas de compañía al servicio de los funcionarios elite del gobierno.

Son las nuevas  “reinis” y “barbies” de la 4T.

Son las que visten los actos públicos y siempre, de acuerdo a las agendas de los mandamás, están listas para el desmadre.

Ellas son becarias jóvenes, muy jóvenes, guapas y arregladas, muy arregladas, que todo el día deambulan por las oficinas del subsecretario de Planeación, José Manuel Pozos del Angel, hijo del presidente del Congreso, José Manuel Pozos, señalado por tráfico de influencias.

Todo ello, sin embargo, tiene su origen

Es consecuencia del desesperado afán de Cuitláhuac García por aferrarse al poder. Es su loca ansiedad que lo lleva a repartir espacios de alta dirección administrativa entre quienes le son fieles, sumisos a sus dislates, entre quienes acatan sus órdenes sin chistar y se arrodillen y manifiesten incondicionalidad.

Al diputado local José Manuel Pozos Castro no solo le ha entregado la presidencia del Congreso estatal y para su hijo José Manuel Pozos del Angel, la Subsecretaría de Planeación de la Secretaría de Finanzas, con salarios de 120 mil y 52 mil 300 pesos, más compensaciones, sino 28 plazas más de primer nivel en la administración pública estatal.

El caso Pozos llama la atención ya que desde el arranque del sexenio ha provocado serios reclamos e incluso una observación de la Contraloría General del Estado por tráfico de influencias.

“Yo no recomendé a mi hijo José Manuel Pozos; estoy orgulloso de mi familia, pues al final desquitan un salario”, declaró el diputado el 27 de diciembre pasado.

Hoy el junior desde la cima se despacha con la cuchara grande. Da asimismo entrada a un harem de becarias a quienes premia con jugosas compensaciones en tanto tramita empleos para todas.

Pozos Castro y su hijo han pactado incluso con un par de instituciones de estudios superiores, certificaciones “patito” de títulos de licenciaturas y doctorados, cédulas profesionales incluidas, a cambio de prebendas financieras y plazas en la propia Sefiplan.

El asunto del tráfico de influencias, sin embargo, no para ahí.

Han sido muchas más las posiciones burocráticas de las que han dispuesto, incluso fuera de la venia del gobernador, ya que en corto padre e hijo negocian con los secretarios de gobierno plazas de intercambio, es decir, “te doy una plaza en finanzas para tus parientes a cambio de otra de la dependencia que encabezas”.

Así, se observa que entre las últimas concesiones está una que llama la atención.

Se trata de  la tía de los Pozos del Angel, Omaira del Angel, quien recién detenta el cargo de Directora del Centro Estatal de Control y Confianza de la Secretaría de Seguridad Pública.

Hoy la lista de recomendados se hace larga y el cuidado de evitar el tráfico de influencias simplemente a los Pozos les vale madre, al igual que la admonición del Presidente Andrés Manuel López Obrador de “no llenar de familiares a los gobiernos municipales, ni gobiernos estatales; no es el gobierno de la familia, no es el DIF”.

Eso no cuenta.

Familiares, amigos y hasta la novia incrustada en el área de prensa del Congreso, forman parte de una fauna que cobra jugosos salarios producto de las recomendaciones de este veterano político quien de manera por demás hábil y para no soltar la ubre, ha transitado del PRI al PAN, del PAN al PVEM, del PVEM al PT y del PT a Morena.

Habrá que recordar que Pozos Castro obtuvo, el año pasado, la diputación local por el distrito de Tuxpan –aunque es oriundo de Plan de las Hayas- abrazado al Partido del Trabajo, que hizo coalición con Morena que arrasó.

Esta plaza hoy, tras la victoria, es un enclave reservado para otro de sus hijos del mismo nombre, José Manuel Pozos, producto de su segundo matrimonio.

El plan es ganar la presidencia municipal precisamente para el hijo y construir una circunstancia para sí mismo.

Para papi habrá de ser, antes de que acabe el año, la Secretaría de Gobierno, escalón que eventualmente le permitiría ser el próximo candidato al gobierno en disputa en el 2024.

Para ello ya empezó a tejer su telaraña y a cada visita presidencial, el representante popular –quien recién viola, una vez más, la ley, en esta oportunidad para tumbar al Fiscal General Jorge Winckler Ortiz- se acerca a López Obrador para solicitarle audiencia en Palacio Nacional so pretexto de detallarle como “estoy ayudando al señor gobernador Cuitláhuac García”.

Así las cosas, pareciera que en José Manuel Pozos se refleja lo peor de la política, la política corrupta, que según la Cuarta Transformación está empeñada en desterrar.

Tiempo al tiempo.

 

*Premio Nacional de Periodismo