Javier Duarte la némesis de Peña y el PRI

2 noviembre 2016 | 18:15 hrs |

La insoslayable brevedad

Por Javier Roldán Dávila

Para que la cuña apriete debe ser de la misma pandilla

Muchos analistas y columnistas coinciden: el presidente Peña Nieto, como suele ocurrir, hizo un mal cálculo político con el caso de Javier Duarte y ahora se le salió de control, tiene un juego de perder-perder.

En efecto, el desfalco que hicieron Duarte y su pandilla en Veracruz, está documentado y denunciado de años atrás, para solo referirnos al término oficial, ahí están los señalamientos de la Auditoría Superior de la Federación ante la PGR.

¿Por qué Peña no actúo o autorizó que otros lo hicieran?

La hipótesis que cobra mayor relevancia y veracidad para explicarlo, es porque Duarte desvió enormes cantidades de dinero del erario público veracruzano, para la campaña presidencial del mexiquense o dicho en otras palabras: “salpicó” para “blindarse”.

No obstante ello, ante las presiones políticas y mediáticas encabezadas por el gobernador constitucional electo, Miguel Ángel Yunes Linares y lo evidente: la quiebra de la entidad, no hubo más remedio que aplicarle la “voladora” al ex mandatario.

No sobra decir que los prohombres del peñismo, Luis Videgaray y Miguel Ángel Osorio Chong, a los que se sumó Manlio Fabio Beltrones, también habían pedido la “cabeza” del mencionado.

El dilema real, es que si se lleva ante los jueces a Duarte no puede ser una simulación (so pena de que el PRI se acabe de hundir), es decir, que nada más le den una sanción menor, el quebranto es gravísimo y se ha ido desvelando ante la opinión pública toda la trama de tropelías, la ofensa es terrible.

Por el otro lado, si le dejan caer todo el peso de la ley, no es factible pensar que el presunto se va a “comer” solito el castigo, por lo tanto, dijeran en el argot: podría “soltar la sopa”.

¿Hasta qué nivel (o país-ciudad) llegarían las implicaciones?

Si Peña hubiera (ya sabemos que tal escenario no existe), procesado el tema hace tres años, otro gallo le cantaría. Ahora, se pronostica que cante el tecolote…uf.

Pero como ya hemos dicho en otras ocasiones, el Tlatoani siempre llega tarde…a la democracia.