Identidad y respeto

7 octubre 2015 | 11:36 hrs |

Por María Luisa Martínez

 

En el Fedro (o de la belleza), Platón dice que el amor es dialéctico: conocimiento. Mi maestro de filosofía en bachillerato decía al respecto que sólo se ama lo que se conoce, y por eso es importante conocer a la familia y al país. Si no lo hacemos, nunca tendremos empatía por lo nuestro.

Nos preguntaba y nos ponía a reflexionar: ¿Por qué quieres a tu padre, a tus hermanos y amigos? Al final, la respuesta era porque los conocíamos y así los aceptábamos. Conocernos y reconocernos en ellos y ellas nos permite amar lo que somos y lo que fuimos, sin reproches ni cargos de conciencia.

Esta semana leí una entrevista al poeta, músico y activista Mardonio Carballo, oriundo de Chicontepec, al norte de nuestro estado. Palabras más, palabras menos, dijo que el náhuatl sigue vigente en nuestra vida diaria, aunque hagamos hasta lo imposible por renegar de las lenguas naturales:

“En México el color de piel indica el estatus económico. Es algo extraño, porque a pesar de ser un país tan mezclado racialmente se intentó que el color de piel influyera en la condición social de un individuo. Está muy estructurado. Un país que tiene el náhuatl en su propio nombre y que por otro lado es incapaz de dar justicia y derecho a quienes le dieron ese nombre, está destinado al fracaso”.

En el país existen 68 lenguas indígenas, de las cuales 14 se hablan en Veracruz, según datos de la Academia Veracruzana de las Lenguas Indígenas: Huasteco, Popoluca, Mixe, Zoque, Chinanteco, Zapoteco, Mazateco, Mixteco, Otomí, Totonaca, Tepehua, Náhuatl de la Huasteca, Náhuatl de la Sierra de Zongolica y Nahua del Sur.

Y con este universo de riqueza lingüística y cultural prevalece la discriminación de los que hablamos el idioma dominante (español), contra quienes aún mantienen viva su lengua materna.

Presidente de la Comisión Permanente de Desarrollo Social, Humano y Regional de la LXIII Legislatura del Estado, Jesús Alberto Velázquez Flores reconoció que prevalecen prácticas discriminatorias y que deben fortalecerse las políticas públicas para erradicar este problema social: “Es necesario acabar con las expresiones en contra de los pueblos originarios y comunidades indígenas, cuyos miembros deben tener las mismas oportunidades para conseguir trabajo y acceder a los apoyos de las instituciones en aspectos como la educación y la salud”.

En entrevista difundida, el Legislador comentó que en los centros escolares de la entidad a los que acuden niños indígenas se habla la lengua original y el español, pero la lucha contra la discriminación es un tema que debe fomentarse día con día en la sociedad: “Es necesaria mayor compresión entre unos y otros”.

Si bien el Artículo primero de nuestra Constitución General establece que en el país ninguna persona será objeto de discriminación, en la práctica no se cumple. Un pendiente que la sociedad debe resolver, porque una conducta discriminatoria se enseña en el seno del hogar.

He comentado en anteriores entregas que a las nuevas generaciones se les educa con el ejemplo, no con discursos, premios o castigos. Quizá sea momento de hacer una pausa para reflexionar cómo estamos educando y saber si estamos acorde con el Siglo XXI o seguimos prácticas de la época colonial. Vale recordar que sólo lo que conocemos podemos amar. ¿Qué tanto conocemos nuestra ciudad, estado y país?

Por hoy es todo. Le deseo un excelente día y nos leemos en la próxima entrega.