ÍCONO

10 octubre 2016 | 10:57 hrs | Columna

Por Mario Noriega Villanueva

En Poza Rica hay personajes que sin tener su ombligo enterrado aquí, trascendieron y tienen muy bien ganado a ley, su lugar en la historia de esta urbe que nació de aquellas enormes selvas llenas de peligro y a las cuales terminaron “domando” venciendo los riesgos que significaron, para levantar una ciudad de la que sus generaciones a lo largo de 65 años, se sienten orgullosas. Y de los hijos que este bondadoso municipio adoptó, figura una personita muy querida por todos sus colegas de profesión y que dejó una rica herencia, como servidora pública. Su nombre: Dorita Martínez Danini viuda de Barrios.

Papanteca de nacimiento pero pozarricense de corazón y vaya que tiene un enorme corazón en tan diminuto ser. Llegó muy pequeña y aquí realizó toda su tarea desde los inicios de la educación en Poza Rica. Mujer que del sufrimiento tomó la experiencia y la fuerza, una fuerza de voluntad tal que de la nada, la hizo levantarse para convertirse en una de las educadoras que pugnó siempre por el mejoramiento de los centros de trabajo donde laboró enseñando. No solo hizo su chamba en el salón de clases, sino que coadyuvó, gestionó y logró conseguir que los niños estudiaran en aulas apropiadas y condiciones dignas.

Su papá fue militar y de él abrevó la firmeza de carácter que siempre le ha caracterizado. Fue parte de los iniciadores de la educación en Poza Rica, que se distinguieron porque su inquietud le llevaba a participar en todo lo que significara lograr que sus niños recibieran la educación. De Papantla vino a esta ciudad con sus cuatro hijos de un primer matrimonio y ellos fueron la razón que la llevó a luchar con tesón, perseverancia y decisión. Dorita es enfermera, pero estudió para maestra y esta actividad es la de sus amores y por la que dio los mejores años de su vida. Hoy ya está jubilada, pero sigue siendo participativa con grupos de amigos.

El maestro Regino Barrios Ávila (+), se enamoró de ella y se casaron. Él, jugó un papel fundamental en la vida de Dorita. Inseparables recorrieron el mundo. “Gino”, como ella amorosamente le llamaba, la hizo volver a creer en el amor y la educó para el momento por si tenía que partir para la eternidad antes, como finalmente sucedió. Ha sabido controlar el dolor que su ausencia le causó, pero en su recuerdo sigue su vida cerca de sus hijos y de sus nietos, conjugando su actividad con las reuniones y participaciones con el grupo de amigas al que pertenece.

Dorita, no se rinde, es como los boxeadores que se levantan de la lona para ganar. Es una triunfadora, en educar a sus hijos, en su carrera magisterial, en la política sindical y política política, donde ha sido dos veces regidora. En una ocasión cuando a unos ediles compañeros suyos los hacían esperar para pasar

con la alcaldesa Eva Izaguirre Camacho, le escuchamos decir “si a mí quisieran hacerme eso, pateo la puerta y entro porque entro. Si quiero hablar con ella es porque el asunto que me lleve es importante, si no, aquí estoy bien en mi oficina”.

Por todo lo que ha significado Dorita Martínez Danini para la educación de Poza Rica y sus aportaciones como servidora pública, resolviendo carencias para instituciones educativas, y como mujer ejemplar, merece el reconocimiento del pueblo y de sus autoridades como de los grupos representativos diversos. Dorita está mucho muy ligada a la historia de Poza Rica, en sí, ella es historia. Sugerencias, críticas y comentarios: marionv8@hotmail.com