Historias de f√ļtbol: La mano del Diablo

19 octubre 2017 | 22:43 hrs | Oswaldo Ceballos Fornaguera

22 de junio de 1986, cancha del estadio Azteca, Ciudad de México; cuartos de final de la Copa del Mundo. Argentina vs Inglaterra…

Dentro del territorio ingl√©s, Diego Armando Maradona driblaba rivales en b√ļsqueda de romper el empate a cero, ya en los linderos del √°rea europea, intenta dar el pase a Jorge Valdano con la intenci√≥n de que √©ste le regresara la pared; sin embargo, el n√ļmero 11 de la Argentina no pudo controlar el bal√≥n y el esf√©rico termin√≥ cayendo en la pierna izquierda del mediocampista ingl√©s Steve Hodge qui√©n tampoco pudo dominarlo.

La pelota, volando hacia el área chica inglesa, tuvo como destino el remate de Maradona con la mano, dejando en estupor a los rivales, a los presentes en el estadio y a todos quienes en el planeta podían observar y escuchar el duelo.

El propio Diego corri√≥ festejando con la esperanza de que no le anulasen la anotaci√≥n que hab√≠a conseguido. Los ojos se posaron en la persona del √°rbitro tunesino Ali Bin Nasser quien lo √ļnico que pudo hacer fue se√Īalar al centro del campo‚Ķ hab√≠a validado el gol.

Los defensas ingleses de inmediato pidieron justicia. No la hubo.

Todo se olvid√≥ despu√©s, casi cinco minutos despu√©s, al ejecutar Diego Armando una de las jugadas m√°s maravillosas que nos ha regalado el f√ļtbol, quit√°ndose a seis ingleses, incluyendo al portero.

Pero las nuevas generaciones deben estar conscientes, que lo que han celebrado como ‚Äúmagia‚ÄĚ no es m√°s que una trampa, treta, enga√Īo, piller√≠a, mentira, falacia en contra del reglamento.

Olvidemos si a causa de ese gol, Argentina condicionó el partido para alcanzar el siguiente paso, (semifinales contra Bélgica) y posteriormente una gran final para ser bicampeones del mundo ante Alemania.

La crispación entre estos dos países, Argentina e Inglaterra, incrementaba la alegría por una parte y la indignación por la otra, temas políticos y militares rodeaban el morbo de este enfrentamiento.

Hay quienes siguen idolatrando esa jugada, llam√°ndola la ‚ÄúMano de Dios‚ÄĚ, pero no hay divinidad en la mentira, se trat√≥ de un embuste, propia de este juego que es muy permisivo a la trampa y la cual qued√≥ para la posteridad.

No hay nada qu√© admirar, tras m√°s de 30 a√Īos de haberse realizado ese juego, de la ‚ÄúMano de Dios‚ÄĚ, en cambio, siempre recordaremos el impresionante ‚ÄúGol del Siglo‚Ä̂Ķ ese s√≠ Diego, ese s√≠.

Twitter: @Oswaldocfx

Esta es opinión personal del columnista