Habemus Obispo

4 febrero 2015 | 10:56 hrs | | Gilberto Haaz Diez

La mañana de lunes 2 de febrero, Día de la Candelaria, en Orizaba corrían las noticias. Quien esto escribe iba de periplo a Tlacotalpan, y Emilio González, reportero orizabeño me dio la noticia vía WhatsApp. El Papa Franceso había nombrado Obispo de Orizaba y yo, cual iluso, pensé que nos regresaban a nuestro cuate, el Obispo Marcelino Hernández Rodríguez, que de aquí fue llevado a Colima, donde un volcán echa lava y fumarolas a cada rato, desde entonces quedamos en la orfandad. Orizaba ha tenido tres Obispos: Pripolito, perdón, Hipólito Reyes Larios, hombre muy querido por la feligresía y que tiene un hermano rector, muy amigo y hombre de bien, luego llegó Marcelino, con su pan y vino y, cuando mejor lo apapachábamos en las cenas de los clásicos «juebebes», cena de unos cuantos amigos que lo teníamos como invitado privilegiado, a él y a Antolín de Bernardi, el Videgaray de la Diócesis, pum, que el Papa Francesco, una mañana que perdió su maletón equipo, San Lorenzo de Almagro, que nos mueve el tapete y nos lo manda a Colima, que también es pueblo y tiene un volcán en erupción. Desde ese día nuestro credo mermó. Ya no creíamos en nadie. Hicimos una manda, si no regresa no oramos. Pues no regresó, por más que al Vaticano enviamos telegramas papales, Francesco no lo regresó. Ahora llega uno nuevo, Eduardo Cervantes Merino. Que de Párroco pasa a Obispo y, como todos ellos, cuando son nombrados, dice que se encomienda a Nuestro Señor. Bienvenido. Pregunté por él a Alberto Silva Ramos, que alcalde de Tuxpan fue, de donde viene el nuevo Obispo, y ahora será, si los votos le favorecen, diputado federal por ese Distrito. Historia para otro día.

 

TLACOTALPAN (II)

Como dirían los clásicos, dejé algo en el tintero. Encaminado rumbo a Tlacotalpan, por Alvarado, lugar donde se sublima la grosería y la picardía, y los «chingaos» son el pan nuestro de cada día. Donde los decires de los pueblos cuenqueños y ribereños exaltan el lenguaje de Cervantes y a veces han  hecho que la Academia de la Lengua Española adopte algunos de ellos. Fui a ese sitio donde al Toro ahora lo cuidan y protegen, la Sociedad Protectora de Animales a las vivas. Hay un letrero llegando al pueblo: «Se sancionará a quien maltrate al Toro». Porque antes lo echaban a que nadara como Joaquín Capilla, tirándolos un clavado y puyados y maltratados. Ahora creo que ya no. Entré a su iglesia, que estaba a reventar, si vas a Tlacotalpan y no entras a la iglesia, es que no fuiste. Siquiera a echarse una persignada. Es como si vas a Calatayud y no viste a la Dolores. Atiborrada estaba. La virgen de la Candelaria es todo en esos días. Los puesteros haciendo su agosto. El ojáis alcalde panista, un general sin quepi ni alma ni corazón, les cobró 350 pesos por puesto, se hinchó de lana, ojalá y ahora se vea reflejado en ese pueblo que si es Pueblo Mágico y Patrimonio Cultural de la Humanidad, y no se clave la lana. La venta de todo: toritos, dulces de esa región, los trajes de jarochas, los abanicos, lo demás, lo que está en el piso son puesteros que andan por todas las ferias. Partí de regreso y en Salinas fui por los tamales de elote y bollitos. Pues los de bollitos se han terminado, me dijo doña Mary. Eran muchos los paseantes esos días. Al pie, hay un puente que es el mejor ejemplo de la inutilidad. El que cruza a Paso del Toro por la carretera vieja. Tiene 17 mil años que está inconcluso. En La Laguna, con un coctel de camarones, los pobladores se quejan de que las colas llegan a los 4 kilómetros, y la vivimos al regreso. Creo que quien es el culpable de que no se haya terminado, es el ínclito Gerardo Buganza Salmerón, pues cuando fue jefe de la Secretaría de Infraestructura y Obras Públicas (SIOP) no presionó al gobierno federal para que terminaran su parte, porque el gobierno del estado ya puso la suya. Sugiero al gobernador Duarte que lo mande (Al Buga) a que controle el tráfico del crucero, siquiera una semana, pa’ que vea lo que es amar a Dios en tierra ajena. No hablé de las pangas viejas, historia para otro día.

 

ECOS DEL SUPER BOWL

Lo mejor del Súper Bowl no fue el juego, aunque fue juego digno de la final de campeonato. El entrenador de  Seattle declaró que fue él quien la regó. Mandó la penúltima jugada donde fue interceptado su quarterback, contra las reglas del librito. El libro dice que si estás en primero y gol y te quedan dos jugadas, intentes por tierra una y la última cómo se te pegue la gana. Este hombre hizo lo contrario, mandó pase en tercera y gol y le interceptaron, y se fueron al carajo. A no entrar a la historia. Decía que el juego en si fue brillante, pero lo mejor fue Kate Perry. Pocos minutos después del partido, circuló una bella foto de ella, con los dos logotipos, el de Patriotas y Halcones Marinos. Bellísima. Con su pechonalidad.

 

RELATORIA ONU

El presidente Peña Nieto y su gobierno no tendrán paz con los 43 normalistas desaparecidos en Iguala. Paga pecados políticos de no vigilar a un borracho y macuarro gobernador, Ángel Aguirre Rivero, y a un Al Capone en potencia, José Luis Abarca, el alcaldito que pensó que se podía mandar a matar a 40 personas y no pasaba nada. Si pasó. Y por allí a su Bonnie and Clyde, su esposa, María de los Ángeles Pineda. Ayer mismo en Milenio TV, donde las escenas son más largas, los padres de los desaparecidos llegaron a Ginebra, Suiza, con los de la Relatoría de Naciones Unidas (ONU). En 1985, cuando Naciones Unidas vio que los países violaban los Derechos Humanos, creó el Relator. Este tiene autoridad moral sobre cualquier país, hayan signado o no el convenio internacional. Informan a la Asamblea General cada año quiénes violan  Derechos Humanos, denuncian la tortura y las desapariciones. México es experto en eso, tenemos más desaparecidos casi que en Auschwitz. Ayer los padres de los normalistas se sentaron con los de la ONU, y un funcionario de la SRE de México estaba en el banquillo de los acusados. Impactó la pobreza y el rostro de un padre desaparecido, el minuto de silencio cuando, todos de pie, lo guardaron por esos jóvenes secuestrados, asesinados y quemados, según tesis de la PGR. Serán escenas que seguirán siendo vistas, hasta llegar quizá a La Haya, donde allí si da pánico a los gobiernos y a los funcionarios públicos, sean presidentes, gobernadores o lo que sean, ser juzgados en presencia o ausencia por el Tribunal Internacional de La Haya, pues si salen culpables por delitos de Lesa Humanidad, no hay país donde esconderse. ¿Y el gobernador Aguirre?

 

Las únicas palabras dignas de existir son aquellas mejores que el silencio.

Camelot