Gobierno al gobierno, someterlo a la ley

22 agosto 2016 | 12:09 hrs | Por: Rafael Arías Hernández

Veracruz no es quien lo gobierna. Ni las instituciones son propiedad o libre concesión de quienes están encargados o trabajan al frente de ellas.

No debe haber equivocaci√≥n, confusi√≥n o enga√Īo.

Todos y cada uno de los servidores p√ļblicos son y deben ser eso, servidores. Sujetos a la ley y a la legitimaci√≥n exhaustiva y permanente de sus actos.

No oportunistas dedicados a servirse, beneficiarse y enriquecerse; ni ineficientes impuestos, mediocres improvisados, acostumbrados a sostenerse y aprovecharse, a base de servilismo y  abyección.

Y mucho menos, deben ser responsables, cómplices y culpables de las cuantiosas pérdidas, limitaciones y sacrificios de los veracruzanos, así como de sus desgracias y sufrimientos, ocasionados por  malas y  peores políticas y programas, perversidades e improvisaciones, ocurrencias y caprichos.

Veracruz, por fortuna es m√°s, much√≠simo m√°s, que los ineficientes y delincuentes que lo gobiernan. Por eso,¬† mujeres y hombres de estas tierras, han ordenado el cambio, que debe empezar por la alternancia en la representaci√≥n p√ļblica y el gobierno. Cambiar es la decisi√≥n.

El hartazgo es m√°s que evidente; la inconformidad es creciente.

Para en verdad cambiar, se debe comenzar a limpiar. Todos ante la Justicia. Cada uno de acuerdo a sus responsabilidades.

REPETIR Y ALERTAR‚ĶLA SITUACI√ďN DE MAL EN PEOR.

A reserva de empeorar, podemos adelantar que este ha sido el gobierno estatal de la historia contemporánea de Veracruz, más cuestionado…y lo que falta.

Aunque ¬†s√≥lo le restan unos meses, debe advertirse, que se teme con raz√≥n, que el deterioro pueda ser a√ļn mayor en algunas √°reas.

Primero, porque no hay poder legislativo,  que en su mayoría, salvo excepciones y una oposición más responsable, ha demostrado estar subordinado y entregado a la discrecionalidad y voluntarismo de quien dice gobernar.

Y adem√°s, porque no hay supervisores ni fiscalizadores que detengan y eviten da√Īos y p√©rdidas, a pesar de los enormes y crecientes presupuestos que manejan.

Comprobado est√°. Tanto la lavander√≠a de la Contralor√≠a como el √ďrgano de Simulaci√≥n Superior (ORFIS),¬† no han cumplido ni cumplen con sus responsabilidades y m√°s bien, son se√Īalados y cuestionados por su complicidad y descarados encubrimientos. Sus encargados, considerados presuntos responsables y pr√≥fugos potenciales, deben por tanto, ser ¬†de los primeros sometidos y procesados.

Insistir, repetir y advertir. Crecen limitaciones y sacrificios de los veracruzanos. Aumenta el tama√Īo del da√Īo y sus consecuencias. Despu√©s del 5 de junio quienes dicen que gobiernan el estado de Veracruz, siguen ¬†inventando e incrementando errores, arbitrariedades, absurdos, contradicciones y cuantiosas p√©rdidas presentes y futuras.

Seg√ļn fuentes oficiales, como la Auditoria Superior de la Federaci√≥n (ASF),¬† hay desaparecidos miles de millones de pesos.

Por otra parte, disminuyen logros alcanzados, se incrementan rezagos y se pierden m√°s y m√°s recursos y oportunidades. Secreto a voces: aumentan inconformes e indignados.

Al gobierno estatal y a muchos municipales, poco o nada les importa la situaci√≥n y destino de los m√°s de 8 millones de habitantes. Aseguran y dicen atender sus necesidades b√°sicas, bien y a tiempo; pero en realidad no lo hacen, se nota que ¬†prefieren usar y abusar de los recursos p√ļblicos y las atribuciones institucionales, de sus cargos o encargos oficiales,¬† para mantener o incrementar sus intereses o¬† propios beneficios, as√≠ como los de sus familiares, socios e incondicionales.

No me crea. Cons√ļltese cualquier indicador representativo de la situaci√≥n del Estado. Lamentable lo que sucede y hasta donde se ha llegado.

Últimamente, son inocultables y escandalosas las formas de intentar mantenerse fuera del alcance de la Justicia; su mayor preocupación y ocupación es salvar su pellejo, mantenerse intocables y reciclables en la continuidad de la impunidad.

Mal y de malas, van de la simulaci√≥n al fantasmag√≥rico universo de ocurrencias y caprichos, a improvisaciones y arbitrariedades. Claro, con cargo al presupuesto oficial, actual o de los pr√≥ximos a√Īos.

Para colmo, sigue el circo electoral en todas sus pistas. As√≠ est√° previsto y no se encuentran suficientes gobernantes, funcionarios y servidores p√ļblicos atendiendo necesidades sociales y resolviendo viejos y nuevos problemas.

M√ĀS PARTICIPACI√ďN CIUDADANA ¬†Y EVALUACI√ďN SOCIAL.

Todo tiempo es tiempo político. No sólo aquellos que se hacen más intensos cuando se acercan y realizan elecciones; o los de sálvese quien pueda, en el obligado cambio de gobierno.

Objetivo gubernamental y  asunto de interés general permanentes, deben ser propiciar e intensificar   participación ciudadana y social;  presentación y análisis objetivo de acciones y programas, propuestas de continuidad o cambio en  estructuras y funciones de las instituciones.

Imprescindible representaci√≥n p√ļblica y fortalecimiento institucional. Participaci√≥n ciudadana y evaluaci√≥n social.

Probado está que no hacerlo,  tanto  consolidación y transformación, como  modernización y fortalecimiento  resultan incompletos o distorsionados.

Urge propiciar, orientar y consolidar cambios. Asunto siempre importante, que hay que atender y que se debe tener presente. Determinar y acatar la voluntad mayoritaria,¬† para legitimar¬† existencia y pertinencia de las acciones oficiales; y garantizar vigencia y ¬†eficacia de las instituciones p√ļblicas.

La democracia es un proceso continuo. Cualquier etapa, es s√≥lo una etapa m√°s. Nada es eterno e inmutable. Para seguir avanzando, debe fomentarse una nueva cultura pol√≠tica de participaci√≥n responsable, que evite caer en costosos absurdos de voluntarismo y ¬†discrecionalidad, de simulaci√≥n e irresponsabilidad; de exclusi√≥n y condicionamiento, manipulaci√≥n y enga√Īo.

Cultura de legalidad, que garantice cumplir y hacer cumplir la norma, como instrumento eficiente de combate a ineficiencia y delincuencia; sobre todo, dentro de los gobiernos.

Que se eviten  voluntarismo, oportunismo y componenda; con reglas claras de colaboración y competencia, de flexibilidad y firmeza.

Cultura de la tolerancia y coexistencia de posición y oposiciones, en constante mejoramiento en sus capacidades de análisis, diálogo, discusión y suscripción de acuerdos.

Después de todo, no debemos olvidar que buena parte de la capacidad ciudadana y social, se manifiesta en forma constructiva, de colaboración; y también, en forma   de denuncia, crítica,  inconformidad o protesta.

Capacidad y aportaci√≥n que deben ¬†darse y orientarse en un clima de comunicaci√≥n, respeto y colaboraci√≥n democr√°tica, debate p√ļblico, acuerdos y cambios institucionales.

En todo caso, para gobernar al gobierno y someterlo a la ley, indispensable la  permanente legitimación de ciudadanía y sociedad.
*AcademicoIIESESUV@RafaelAriasH.Facebook:VeracruzHoydeRafaelAriasHdez