Gina Domínguez y los ‘chayote-leaks’

21 mayo 2017 | 20:36 hrs | Por Javier Roldán Dávila

La insoslayable brevedad

Nadie se puede fugar de sus actos

La detención de la señora Gina Domínguez, ex vocera de Javier Duarte, podría significar la apertura de una Caja de Pandora que dejaría al descubierto la vasta red de complicidad que muchos medios impresos y digitales, además de un cúmulo de comunicadores, establecieron con la administración duartista.

Es un secreto a voces que columnistas locales y de la Ciudad de México, recibieron cuantiosos ‘chayotes’ con dos objetivos: atemperar las críticas al gobierno de la entidad y sumarse al linchamiento mediático que, como estrategia electoral, se implementó contra Miguel Ángel Yunes Linares desde la época de Fidel Herrera Beltrán.

En este contexto, en el solar veracruzano, varios ‘empresarios’ de medios se agregaron a la lista de nuevos ricos, en virtud de que signaban millonarios ‘convenios’ por el solo hecho de ser replicantes de la guerra antiyunista, la intriga palaciega sustituyó al periodismo objetivo. Por si solos, pasquines y sitios web oficiosos jamás hubieran sobrevivido. Hoy, dichos ‘empresarios’, emprendieron la graciosa huida, bueno, eso creen.

Otra de las cuestiones que se podrían aclarar (aunque tras bambalinas ya se manejan nombres), radica en saber quiénes fueron los responsables de emprender furiosas campañas de desprestigio, por medio de correos electrónicos y redes sociales, contra los ‘enemigos del régimen’ (esto incluye, entre otros, a los periodistas ejecutados y a ciudadanos desaparecidos, mismos que eran señalados de estar vinculados a los ‘malosos’), dichos carroñeros deben ser sentados en el banquillo de los acusados y pagar por su estulticia.

Sin duda, la detención de la Madame es una operación quirúrgica que aportará inmejorable capital político a la administración de Yunes Linares. Más de uno estará apanicado en estos momentos, ya les quedó claro que el largo brazo de la ley (cuando hay voluntad), se extiende a Guatemala o cualquier otro territorio, llegó el tiempo de recoger varas.

Posdata: una cosa es segura, Gina no se ‘comerá’ solita el castigo.

*Esta es la opinión personal del columnista.