Fundadores festejan cumpleaños 19 del Jardín de las Esculturas

La escultura se considera el “patito feo” de las artes visuales. A pesar de ello en Xalapa hay un lugar especial para exhibirla

Foto: Noreste
4 diciembre 2017 | 11:03 hrs | Ana Martina Ortiz León

Xalapa, Ver. Por los riesgos que implican su embalaje, manejo y mantenimiento; el espacio que ocupan, así como los materiales y las herramientas utilizadas, la escultura se considera el “patito feo” de las artes visuales. A pesar de ello en Xalapa hay un lugar especial para exhibirla: el Jardín de las Esculturas que cumplió el 23 de noviembre sus 19 años de vida.

Con apenas medio semestre de egreso de la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana Hildegart Oloarte acudió a la inauguración en 1998. A principios de este año recibió del Instituto Veracruzano de la Cultura el nombramiento de directora del Jardín de las Esculturas, por ello y para reconocer al grupo de escultores que propuso y gestionó su creación organizó la exposición “Fundadores”.

Rocío Sagaón, Ryuichi Yahagi, Rafael Cortés, Adalberto Bonilla, Rafael Villar, Leonor Anaya, Roberto Rodríguez, Hiroyuki Okumura y María Teresa Gómez son nueve de los 14 artistas originales que aceptaron la invitación de Hildegart y –a excepción de la primera que falleció hace dos años– elaboraron dos o tres piezas en formato pequeño para seleccionar las más adecuadas.

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Catorce obras surgieron de talleres, tornos, mentes creativas y en diversas técnicas: cerámica de alta temperatura, fundición en aluminio, modelado en barro, talla en mármol, ONIX, piedra volcánica, cantera y madera de chicozapote.

“Creo que no se habían vuelto a juntar tantos fundadores en una exposición o sea se fundó el Jardín y todos se fueron por su camino. Algunos tienen contacto entre sí pero es la primera vez que se juntan tantos y nos faltaron algunos, pues algunos ya no viven en la ciudad y otros no pudieron venir por trabajo”.

“Fundadores” no sólo quedó en el plano expositivo, Hildegart y sus colaboradores en el Jardín de las Esculturas realizaron videos de entrevistas a los participantes en los que argumentaron cómo decidieron dedicarse al arte y específicamente al tridimensional, cuál fue su experiencia como fundador y una actualización de su quehacer.

“Para celebrar los 20 años, en 2018 pensamos hacer un catálogo del Jardín de las Esculturas con el acervo que tenemos y las biografías de los fundadores. Hay catálogos de las exposiciones que se han llevado aquí, sobre todo de las primeras temporales que se han hecho aquí, pero del acervo no hay”, adelantó la funcionaria cultural.

 Dos experiencias fundadoras

Teresa Gómez Cantarell era la artista más joven cuando la invitaron a crear una pieza que sería parte de la colección permanente del Jardín de las Esculturas, un espacio que “convive en armonía con la naturaleza y brinda al público una propuesta innovadora para el disfrute de las artes visuales”.

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“Hago cerámica y para mí ser fundadora fue la ventana, incluso así se llama mi obra que está aquí, porque me hizo asomarme a la escultura y desde ahí no paro. También encontré que la escultura era la otra ala que necesitaba un artista; tenía yo mi ala de ceramista, en la que hacía, diseñaba y sigo haciendo platos y vajillas, pero necesitaba trabajar con la escultura y tener el barro como mi material aliado, no como mi material necesario, sino como el aliado para trabajar más la creatividad y menos lo funcional y lo estricto, pues tampoco es muy divertido estar trabajando frente a un torno y estar elaborando piezas iguales”.

“La  primera escultura se llama ‘La ventanita de la gloria’ y era como abrir una ventana y ver el mundo fantástico, la gloria, el paraíso. La que expongo en ‘Fundadores’ la titulé ‘La otra ventana’, por la necesidad de jugar con lo alternativo, divertirme y estar vigente en el mundo que nos está tocando vivir, en el que debo quitarme el bulbo y ponerme un chip; por ello me puse a jugar con la cerámica, agregándole acrílico y otros tipos de pigmentos, en suma arriesgarme y continuar explorando las posibilidades de la escultura y estar muy pendiente del oficio”.

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Rafael Villar, uno de los escultores que hizo la propuesta de creación del Jardín de las Esculturas, comentó que cuando éste se inauguró “sentimos todos que hubo un momento de apoyo para la escultura y estábamos muy contentos de tener este rincón para la escultura, algo relegada en las artes por las desventajas que representa su práctica frente a la gráfica y la pintura, incluso actualmente hay un porcentaje más grande de exposiciones de estas dos expresiones artísticas”.

Jubilado ya de la Universidad Veracruzana para la que trabajó como catedrático en la Facultad de Artes Plásticas, él sigue esculpiendo y “siempre estoy preocupado por hacer algo diferente. Es una preocupación como muy natural de alguien que siempre está produciendo, de encontrar nuevas formas y posibilidades. No es fácil reinventarse cada día, sigo haciendo lo mismo pero con la pretensión de hacer algo diferente”.