Fue un placer conocerte (Juan Gabriel. Q.E.P.D.)

29 agosto 2017 | 7:47 hrs | Gilberto Haaz Diez

*Dios nos ha dado la lengua para que podamos decir cosas amables a nuestros amigos y duras verdades a nuestros enemigos. Camelot

Quienes le vimos partir, vía la gran cobertura de las televisoras y medios mundiales, nos asombramos de su muerte, de su quebranto. Juan Gabriel cumple un año, el día de hoy las televisoras le rinden homenaje, al hijo caído. Jamás, desde el funeral de Pedro Infante, que se vio en lo poco que había de filmaciones de aquella época, nunca los mexicanos se habían reunido a despedir a su ídolo en acto tumultuario. En la calle, en el paso de sus cenizas, en Bellas Artes, en todos lados vimos con tristeza su muerte. Escribo esto porque aquí a Orizaba llegó pocos días antes de morir, a un concierto en el Toreo de La Concordia. Lo abarrotó. Venía a tomar su segundo o tercer aire, como lo han tomado todos los grandes en la vida, Elvis Presley, el mismo Sinatra. Juan Gabriel había lanzado discos con cantantes, desde los gruperos hasta las divas mujeres, y eran un éxito. Ya venía enfermo, la noche de su espectáculo, que llovía y llovía, como jugó con la lluvia que lograba filtrar esas láminas del centro de espectáculos, se le veía cansado. Hubo momento que al dar la vuelta en el círculo de su escenario, se agarraba para sostenerse. Una de las secretarias le quitó los zapatos y le puso unas chanclas, para estar más cómodo. Nos deleitó y ese concierto, que fue uno de los últimos, quienes allí estuvimos no lo olvidaremos. Cantaba con el dolor encima, cantó y cantó hasta que lo rindió el cansancio. Aquí mismo un afamado doctor le vio ese día, ya sufría la enfermedad que le quitó la vida. Hay una foto que alguien tomó, cuando estaba hospedado en un hotel boutique de la calle Colón, el Tres79, salió muy quitado de la pena, cuando escuchaba la gritería de los suyos, y fue retratado. Es quizá una de las últimas fotos informales que le fueron tomadas, fuera del escenario. En short, todo en blanco, salió al balcón y fue retratado, comenzó a saludar a sus fans que se congregaban ese día, pocos antes de que se encontrara con la muerte, oh esa muerte que pisaba ya su huerto, como decía Serrat, que le aguardaba en otro sitio, en otro lugar, en otro día funesto. Esa vez nos alegró. Su canto crecía y crecía. Descanse en paz. 

 LAS LOCURAS TRUMPISTAS

 México se ha sometido a fuego directo del presidente Trump. Sus enemigos no son ni Corea ni el Inmaduro de Venezuela. No. Es México y los mexicanos. Leí a un columnista prestigiado y argumenta que la avalancha de desprestigio no llegó así porque sí. Llegó bien afinada desde la Casa Blanca. Primero, comenzó el desprestigio de dos de nuestras figuras, el cantante Julión Álvarez y el futbolista Rafa Márquez. En una cosa que inventó el presidente Clinton, aquello de acusa que algo queda, los pasaron a embarrar sin tener pruebas de ser socios de narcos o gente mala, y les crearon gran daño a sus ingresos. Han sido borrados de Youtube y Facebook y dónde se les ocurrió. Debemos organizarnos los mexicanos, como lo hizo el periódico El Universal, y grabar los conciertos de Julión y pasarlos entre nosotros. Segunda embestida. Agarró parejo y denostó a varios estados donde pedía a sus nacionales no ir de turistas. Veracruz, entre ellos. Gacho. Luego, en su tuiter y con los racistas de su pueblo indultó como a un toro al malhechor alcalde Joe Arpaio, el sherife de Maricopa, que debe ser Malacopa. Allí mismo arremetió y se puso a favor de la derecha y los racistas y volvió a su tema favorito, el Muro. México lo pagaría, grita por todas las esquinas como vendedor de verduras. Lueguito después amenazó con romper el TLC. Habla de que hemos abusado de ellos, como si no leyera la historia que los abusos han sido siempre de allá para acá, cuando nos birlaron Texas, Arizona, Nuevo México y lo que se les pegó la gana. Eran los tiempos de los Buenos Vecinos. Ellos eran los vecinos, nosotros los buenos. Remató diciendo que somos muy violentos, cosa que es cierta, porque hay más muertos aquí que en Afganistán, pero el Videgaray de la SRE le respondió que la causa nuestra es porque ellos consumen sin parar la droga, esnifan cocaína o mota o lo que sea. Ya era tiempo que la Secretaría de Relaciones Exteriores fijara su postura ante este presidente bravucón. Texto: “Respecto a la violencia generada en México por el tráfico ilícito de drogas, armas y dinero entre nuestros países, reiteramos que es un problema compartido que sólo terminará si se tratan sus causas de raíz: la alta demanda de drogas en Estados Unidos y la oferta desde México (y otros países). Las organizaciones criminales internacionales han causado la muerte de miles de mexicanos, incluyendo miembros de las Fuerzas Armadas y policías, y de miles de estadounidenses. Sólo con base en los principios de responsabilidad compartida, trabajo en equipo y confianza mutua podremos superar este reto”. Tan, tan.

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*Esta es opinión personal del columnista