Frente: mucho ruido, pocos votos

17 enero 2018 | 11:06 hrs |

Por Ángel Álvaro Peña

 

En esta contienda electoral no sólo todos quieren ganar sino que todos creen que ganarán.

El optimismo rebasa su relación con la realidad y una muestra de ello es la conducta preelectoral de quienes integran la coalición encabezada por Ricardo Anaya, panista de origen, pero que ahora, en nombre de la coalición electoral, se dijo perredista de corazón.

El problema de los seguidores de Ricardo Anaya es que todavía confunden precandidatura con candidatura, y en el encuentro en la sede del PRD, tanto panistas como perredistas coreaban entusiasmados “Ricardo Anaya presidente”.

Si todavía no es candidato, cómo puede ser presidente. La contienda dentro de cada coalición sucede como la mejor manera de que la militancia de los partidos implicados escoja entre sus precandidatos a quien deberá enarbolar la representación de esos partidos, pero como en el PAN y el PRD sólo hay un precandidato, que automáticamente se convierte en candidato, los seguidores de Anaya consideran que ganó las elecciones, en momentos en que las sociedades entre partidos arrojan más diferencias que similitudes.

Los panistas tradicionales cuya mayor hazaña electoral había sido asistir discretamente a un mitin, brincaban para que los reflectores los alumbraran en medio de una multitud que a pesar de que no tenían chalecos azules y amarillos, se notaban las diferencias a dos cuadras de distancia.

El que sí se puso un chaleco amarillo, acostumbrado a usarlo azul, fue el propio Ricardo Anaya, quien se sentía henchido de gozo y, por momentos era el Presidente de la República encarnado en su fina imagen.

Sólo faltaron las matracas para que el encuentro pareciera una de esas encerronas del PRI antiguo y rancio, que lanzaba vivas al aire sin saber quién era el candidato, porque los invitados de honor caminaban junto a militantes, y los niveles y jerarquías quedaron afuera del recito perredista. Adentro, el amarillo se fundía con el azul y el azul era todo el cielo y más allá.

Ahí estaban, la ex presidenta del PRD, Alejandra Barrales, los representantes de la corriente perredista de Los Chuchos: Jesús Zambrano y Jesús Ortega; Los Galileos: Guadalupe Acosta Naranjo y Fernando Belaunzarán, El Jefe Diego Fernández de Cevallos y los expresidentes de PAN, Gustavo Madero, Cecilia Romero, Santiago Creel Miranda, Marco Adame y los coordinadores en el Congreso Marko Cortés y Fernando Herrera.

“Todos con Anaya”, gritaban, dejando atrás años de insultos, descalificaciones, guerras sucias, intrigas y toda clase de agresiones políticas y no políticas.

También estaba Luis Serna, en representación del Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, quien está condenado a la pasividad de la observación desde su oficina del Palacio del Ayuntamiento, en el zócalo capitalino.

Acudieron también los líderes perredistas Héctor Serrano, Héctor Bautista, Carlos Navarrete, Juan Zepeda y Beatriz Mojica así como el ex canciller Jorge Castañeda, Cecilia Soto, excandidata presidencial y el alcalde de Guadalajara, Enrique Alfaro, a quien Anaya agradeció su papel para la construcción de la coalición.

Como precandidato, Anaya prometió combatir la corrupción y la desigualdad, principios que el PRD enarbola en sus estatutos.

El coordinador de los diputados federales del PAN, Marko Cortés Mendoza, señaló: “Ricardo Anaya es un joven preparado que ha sabido sumar la experiencia de generaciones anteriores con la fuerza de la juventud, al igual que lo hizo al conformar la alianza electoral con el PRD y Movimiento Ciudadano, la opción más viable para darle a México el conjunto de propuestas de gobierno que garantizarán el mejor futuro del país.

Ricardo Anaya pidió al PRD, en su sede, partido que junto con el PAN y Movimiento Ciudadano conforma el Frente Ciudadano por México, su apoyo para lograr la candidatura rumbo a la Presidencia, como si hubiera otro concursante por la candidatura.

Afirmó Anaya que el PRI hizo retroceder a México democráticamente, por lo que fue necesario que el PAN y el PRD se unieran “en la defensa de la democracia y en la defensa de la libertad”. Pero no mencionó que cuando hubo dos presidentes de la República de su partido jamás se notó la diferencia entre un presidente del PRI y uno del PAN.

El entusiasmo perredista y panista debe asentarse, meditar, saber que ganar una elección no implica sólo entusiasmo desbordado sino voluntad de servicio. Ricardo Anaya carece de experiencia política, sobre todo en puestos de elección popular, a los cuales ha llegado prácticamente sin hacer campaña, de tal suerte que esta es su primera precampaña real, y se siente en los cuernos de la luna.

Las formas poco ortodoxas de llegar al liderazgo nacional del PAN, lo señalan como un miembro del nuevo PAN, pero no precisamente dentro de los neopanistas que están, constantemente del lado de Felipe Calderón, quien si bien todavía se encuentra militando en ese partido, no ha dejado de cuestionar el proceder del precandidato del Frente a la Presidencia de la República.

Es decir, dentro del PAN ha habido una serie de divisiones que podría incluso partir en tres su voto. Por una parte una votación cerrada de los neopanistas por el PRI, otra parte de los panistas tradicionales por Margarita Zavala, en caso de que logre ser candidata independiente, y la otra tercera parte por un grupo de jóvenes panistas que cree que puede haber cambios positivos en la figura de Ricardo Anaya, quien sólo se ha dedicado a robar banderas y propuesta a sus contrincantes de las otras dos coaliciones.

La unidad del PAN y del PRD no se llevará a cabo en todo el país. Habrá estados donde sus candidatos a la gubernatura se enfrenten, de tal suerte que ese ánimo desbordado acusa división próxima o diferencias irreconciliables. PEGA Y CORRE. -Desde 2014 más de 122 migrantes, entre ellos, 8 menores, centroamericanos fueron detenidos y llevados a la Estancia Migratoria Fortín de las Flores, Veracruz la cual funcionaba como cárcel en ese municipio y aunque todavía no está reconocida por el Instituto Nacional de Migración como recinto migratorio, sirve de centro de reclusión para los centroamericanos. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió una recomendación al INM, dependiente de Gobernación, para que las personas detenidas en la Estancia de Fortín sean trasladadas a un recinto migratorio autorizado y reciban un trato digno, respetando sus derechos humanos… Esta columna se publica los lunes, miércoles y viernes.

 

Dudas y comentarios:
angelalvarop@hotmail.com
Twitter @politicosad